29 ene. 2014

CARTA A UN AMOR EQUIVOCADO... (Para esos amores de toda una vida)



CARTA A UN AMOR EQUIVOCADO



            Amor de mi vida, que estás presente cuando respiro, cuando despierto en la noche soñando tus manos, cuando camino calles y me cruzo con gentes que hablan, me hablan, me miran, y yo les sonrío y yo pienso en ti, en tu lejanía, en que no estás cerca, en que estás muy lejos… Amor de mi vida, que te fuiste un día, me dejaste sola, me creí morir porque no te tenía, y apreté los dientes, y enjugué mi llanto y supe que tenía que continuar sin ti, sin tu compañía… Después la vida pasó, el tiempo pasó, las gentes pasaron, el amor pasó, yo pasé, todo acabó, mi vida siguió, la tuya ignorando si me recordabas, si en algún momento de calma y de llanto pensarías en mis ojos, en mis manos, en mis besos… Pasó todo, los años se instalaron crueles en mi cuerpo, se blanqueó mi pelo, se arrugó mi piel… mi casa se llenó de risas ajenas y voces conocidas, y de tu silencio…te pensaba siempre en el atardecer, cuando me quedaba sola y podía evocar los ecos lejanos de tu voz alegre, pero era un lujo que no me podía permitir, porque la vida pasaba y yo tenía que vivir… Amor de mi vida, amor equivocado, que te fuiste un día… y que un día volviste, ya sin esperarte, ya sin intuirte, ya sin desearlo, pero tú volviste… Me trajiste el aire de mi adolescencia, de mis días de niña, de mis primeros zapatos de tacón, de mis primeros besos, del rubor de unas manos agarradas y el desangro de un árbol con iniciales grabadas… Me miraste asombrado, te miré y me reí, no era el atardecer, no era el anochecer, de pronto se fue el gris, el cielo se volvió azul y tu sonrisa me llenó de recuerdos perdidos y encontrados… La vida que nos guía, que nos lleva en su cauce silencioso, la vida que nos llena de intriga, de futuro que se esconde entre rincones, imprevisible siempre… la cruel vida, esa que nos alejó para siempre sin posibilidad de enmendar errores…

Te he visto partir, te dije adiós con la mano y con la sonrisa, y mi alma lloraba al verte irte, otra vez, una vez más; me enseñaste las fotos de tu familia, de ella, de tus hijos, me dijiste que tienes un perro, que veraneas en azules profundos y que estás estresado, me contaste que nada es lo que parece, que la obligación ata mucho y evita que las alas se agiten y se levante el vuelo… Me hablaste de nosotros “¿Te acuerdas…?” y reíamos rememorando aquellas largas discusiones que siempre terminaban en un beso. Y yo me enfadaba porque no me entendías…”Nunca te entendí…”, y he levantado la vista y te he mirado al escuchar la confesión en una extremaunción tremenda…y he llorado… No, no me entendiste, pero ya es tarde, tú lo has dicho. Has cogido mi mano, la has besado, y yo he llorado, otra vez, tantas lágrimas ocultas, tantas que no he derramado, que supe que era el momento de llorar, de calmar mi alma junto a ti, a tu lado…y luego verte partir…, no nos entendíamos, éramos apenas unos niños, el mundo era grande, tu deseo de conquistarlo, mi miedo, tu deseo de irte lejos, mi sentido de la obediencia…mi reparo… Tenías que abrir la puerta del destino, entrar en el tuyo, y yo tenía que seguir mi senda, tenía que olvidarte…, no he olvidado…, ni un solo día, ni un segundo pude olvidar… Me has secado las lágrimas, has besado mi mejilla y me has abrazado…y yo me he dejado… ¡ay, amor equivocado!...

Giré en la esquina y miré mi casa, el jardín cuidado, los juguetes por el suelo, la puerta de entrada semiabierta, el sol calentando los rosales, un libro que olvidé en el banco… Mi casa, mi refugio, mi destino dentro…y tú te has ido ahora, hace apenas un rato. Prometí estar bien, prometí llamarte, no nos dijimos nada de lo que pensamos, nos bastaron unas miradas y unas sonrisas, y alguna confesión enmascarada con palabras formales y oficiales, para no desvelar muy claramente que nos amamos, que fue entonces y que es ahora, que será siempre… Esos amores equivocados que se instalan en la piel cuando se crece, y que siguen envejeciendo a nuestro lado, sin verles, sin oírles, sin besarlos… Nosotros fuimos de esos amores equivocados… ¡afortunados!... He sonreído al entrar en casa, al recordar el roce de tus dedos en mi pelo “Está más largo, siempre fue cortito”… “He cambiado…”, y al decirlo tus ojos en mis ojos, y los dos los hemos cerrado… Todo cambió, la vida siguió su curso, todos seguimos caminando… Y te has ido esta mañana, y te he visto después de tantos años… Y creo que ha sido el adiós definitivo, ya no nos queda tiempo, nos lo han robado… La edad que se ha instalado entre los huesos, en la piel, en los gestos y en los labios… Pero hoy miraré a mis hijos, y acariciaré sus manos, y soñaré que son también los tuyos, que pudimos ser felices … y renunciamos, porque la vida siguió su curso, porque fuiste mi amor equivocado, porque fuiste el motor que me hizo respirar…porque eres el secreto que me guardo, el que cerrará mis ojos cuando muera, el que llorará por mí sin que le vean, el que vivió pensando que algún día sería… y ese día no se supo cuándo…

Vete en paz, amor de mi vida, piensa en mí, en lo no vivido, en lo no logrado, en lo recordado, en lo que tuvimos siendo sólo niños, en lo que nuestras bocas sin decir han hablado.., Que seas feliz…no lo hubieras sido conmigo a tu lado.-