16 may. 2015

YO QUIERO SER FOFISANA... (Reivindicación de una gordita)

Fofisano, la moderna palabra, masculina, por supuesto, para definir a esos hombres estupendos que reconocen que tienen debilidad por una cerveza, por unas tapitas, por un buen comer y por importarles un pito su físico. Fofisana no existe, no lo busquen, no lo oirán, por ahora es sólo el deseo de miles de mujeres a tener el mismo derecho, es decir, el derecho a que les o nos importe un pito nuestro físico. Se nos ha educado tan mal que hemos creído que tenemos que renunciar al chocolate, al helado, a un refresco, y eso solamente porque, mire usted por dónde, estamos en época estival y tenemos que meternos en bikinis imposibles para deslumbrar en la playa, para encandilar a los fofisanos, mientras que nosotras aceptamos risueñas sus lorzas y sus mollas trabajadas a golpe de cañita fresca y aceitunas ricas ricas… Yo ya hace tiempo que me negué a seguir dietas, siempre he escrito sobre el tema, ahora, por salud, tiene una que cuidarse un poco porque, a fin de cuentas, yo todavía no quiero morirme, pero eso sí, creo que voy a acuñar el término fofisana para mi uso particular. Yo soy una fofisana, es decir, paseo mis lorzas y mis mollitas trabajadas a golpe de helado de chocolate, de refresco y de alguna patatilla frita, por aquellas playas y otros lugares repletos de fofisanos, que son congéneres míos pero masculinos. Yo reivindico el derecho de, a mis cincuenta años, poder lucir tipazo morcillero, bañador de cuello vuelto o bikini minúsculo, según me plazca, el problema de si soy difícil de mirar es de otros, que no miren, ya tengo años como para saber que mi cuerpo es mío, no tengo veinte años, ya los tuve, me sacrifiqué en un tramo de mi vida en que vendía mi alma al diablo por una talla treinta y ocho y la tuve, ahora tengo la cuarenta y ocho y me sienta estupenda. Me volveré a meter en el agua, desafiando el riesgo de que medio Mediterráneo se vacíe… Pero me da igual. Quiero el mismo derecho que tiene Leonardo di Caprio o George Clooney a pasear sus carnes, básicamente porque somos de la misma quinta, y si ellos pueden yo también. No estamos hablando de ganar un Oscar, eso se lo dejo a ellos, estamos hablando de un derecho a la igualdad. Pero resulta que las señoras somos tan obtusas a veces, que no pensamos en nuestros años, que casi siempre van unidos a nuestros kilos, que nos empeñamos en que tenemos que estar divinas, cuando ya lo estamos por el simple hecho de ser unas maduritas felices, no nos damos cuenta de que a ellos, a los de nuestra quinta, a esa generación recién resurgida de fofisanos, les da igual cómo estemos, porque ellos ya van a otra bola, y si lo que les interesa es un cuerpo diez no lo van a buscar en una mujer que roza o supera los cincuenta, sino en una chica joven…¡ellos se lo pierden! Las fofisanas reclamamos el derecho a poner nuestra barriga a un lado debido a un buen plato de paella, a poder sentarse en un banco con un cucurucho de stracciatella, a reírnos mientras nos tomamos un refresco aderezado con patatillas…reclamamos el derecho a ser dueñas nuestras, a estar sanas, a lucir curvas, y mollas, y lorzas, y pieles flácidas, igualito que ellos, que se cansaron de machacarse en un gimnasio cuando saben que hay músculos que se rebelan contra la maquinaria antinatura. Seamos fofisanas, nos lo hemos ganado. Yo, personalmente, prefiero a los fofisanos, me gustan los hombres que lucen alguna carne a esta edad, que la lucen bien, que se puede usar su barriguita (usaré diminutivo por no ser muy dura) como posavasos, y que ese señor use la mía con el mismo fin. Seamos fofisanas, que es muy sano, paseemos porque así tonificamos el corazón, lo aceleramos, lo hacemos vivir, pero luego, sentadas ante una mesa, no midamos la tapa en calorías, eso desmotiva al resto de comensales, hace sentir culpable al resto, disfrutemos, vamos a vivir sólo una vez, no importa qué bañador usemos, qué talla tengamos, dentro de cincuenta años eso será peccata minuta, porque ya, por desgracia, no habrá tiempo de comerse un bombón y luego otro… ¡Yo quiero ser una fofisana, porque me lo he ganado, porque entro en el perfil y porque me lo merezco!