7 may. 2017

FELICIDADES, MADRES, FELICIDADES, HIJOS... (Feliz Día de la Madre)

Nadie nos enseñó. Cada una se moría de miedo mientras daba a luz con dolores que nos partían en dos, empujando para abrir paso a la vida, siendo ayudadas por ellos, por los de dentro, por nuestros hijos. Los que habían estado junto a nuestro corazón durante nueve meses. Alojados en un vientre que era acariciado, al que sonreíamos mientras se movía. Nueve inquietos meses llenos de dudas y de preparativos. Pero nadie nos enseñó. Cada una lo hemos hecho lo mejor que supimos. Una vez al año escuchamos un “Felicidades, mamá”, recibimos algún regalo (yo los prohibí hace mucho tiempo), los miramos y sabemos que daríamos la vida por ellos aunque en ocasiones hayamos pensado que nos la estaban quitando. Hemos superado noches en vela, dolor de pechos hinchados, pezones agrietados, succiones dolorosas, cólicos vespertinos. De repente nos hicimos pediatras, descubrimos fiebre con sólo mirar unos ojos, aprendimos nombres de medicamentos que a ellos los aliviaban. Nos hicimos profesoras, volvimos a recordar múltiplos, verbos, ortografía. Repasamos lecciones y enmendamos errores. Y un día miramos a nuestra madre, sin que ella se diera cuenta, la observamos. Al menos yo lo hice. La miré y pensé que, todo aquello que yo había aprendido, ella tuvo que aprenderlo antes. Ahora, cuando hay años para repasar el recorrido, cuando ya puedes reconocer en qué fallaste, cuando te das cuenta de que hubo un momento doloroso de un cachete, de un castigo, de un “No, porque lo digo yo”, cuando descubres que repetiste lo mismo que tu madre. Cuando has asumido las renuncias, la falta de libertad, cuando admites que tu prioridad fueron ellos, que nada hubo más importante que repasar unas tareas escolares o fabricar un disfraz, cuando recuerdas los partidos de tenis, las obras de teatro, las clases de inglés. Cuando te visualizas en ese pasado cercano, cogida de una manita que te contaba historias, que te relataba enfados con amigos, entonces, sólo entonces, descubres que el camino fue hermoso. Fueron hermosos los dolores del parto, escuchar el primer llanto, que lo pusieran sobre tu pecho y pudieras ver sus rasgos mientras lloraba buscando el pecho. Fue hermoso el sueño que te hacía dar cabezadas, la primera vez que salió sólo. Fue bello el recorrido. Fui madre. Es el único título que tendré siempre. Los hijos son el resultado de nuestra labor. Se suele decir que los padres no tienen culpa cuando un hijo falla en la vida, no en los estudios, sino en la vida, en el recorrido. Cuando hace daño, cuando no tiene metas, cuando sus ilusiones son inexistentes. Pero siempre quedará el dolor de creer que algo hicimos mal. Nadie nos enseñó. Tuvimos que aprender solas. Pero en ese aprendizaje debimos poner la vida, el alma y la mano dura. Saber parar, saber decir “no”, saber explicar, saber escuchar, saber que crecerían… sobre todo eso, saber que crecerían… Día de la Madre. Mi experiencia personal ha sido tan estupenda que, sinceramente, aun habiendo sido madre madura, hubiera repetido de nuevo, madura otra vez. He pasado por disgustos, pero por más sonrisas que llantos. Se dice que los hijos dan muchas satisfacciones, hay quien se pregunta cuáles. Yo creo que sí. Yo tengo satisfacciones de mis hijos. Sé que hice al mayor independiente, transigente, pacífico y responsable. Sé que ha hecho su camino sin prisa, creciendo conforme a su edad, sin querer beberse la vida demasiado deprisa. Viviendo su tiempo, y en este tiempo que les ha tocado vivir tienen que tener la cabeza amoblada para saber qué sí, y qué no. No sé si lo hice bien. Sé que tengo en casa a un hombre de casi veinticinco años que volará pronto, que le enseñé con el ejemplo a respetar, que no lo inmiscuí jamás en mis problemas, puesto que míos eran, igual que él, cuando tuvo edad, no lo hizo conmigo en los suyos. Puse límites privados, entregué libertad responsable cuando comprendí que podía administrarla solo… Y me queda la satisfacción de que su vuelo será equilibrado, porque así se le enseñó a volar… Tengo un reto por delante. La maternidad madura, esa que la mayoría critica porque llega a destiempo, ¿a destiempo de qué? ¿para qué? ¿fallan las fuerzas? ¿Sí? ¡¡No!! Mi hijo pequeño me abrió la vida, parí sin epidural, con la facilidad que me faltó a los veintisiete, he pasado noches en vela, he descubierto cuánto me puedo reír, cuánta paciencia puedo tener, cuán poco me importan ya algunas cosas, cuán pasajero es el tiempo. Mi hijo pequeño me ha enseñado que la edad mental y la cronológica no siempre van unidas, que la juventud se lleva en el alma. Que una mamá madura puede sonreír de la forma más bella del mundo y encandilar a quien la mira… Me queda él. Estará unos años más junto a mí, pero también volará. Para eso está siendo educado. No me enseñaron, a ninguna nos enseñaron. Educo tal y como soy. Él con sus defectos, yo con los míos, él con sus caprichos, yo con mis negativas. No es pequeño. Tiene ya la edad para dilucidar lo que está bien y lo que no. No debe de tener prisa por crecer, la vida adulta es muy larga, debe de aprovechar su infancia porque se irá muy pronto…

Un buen día nos encontramos en un paritorio. El camino había terminado. Quedaba por delante el aprendizaje de la maternidad. Día de la Madre. Día de la Vida. Día de ellos. De todos y cada uno de los que nos ayudaron en esa “hora cortita” mientras nos desgarrábamos para recibir el mayor regalo. Aprendí a mirar la vida con otros ojos. He aprendido que nada es eterno, que seré dichosa si vienen a verme en vacaciones, señal de que trabajarán. Seré dichosa si no me implican en sus decisiones personales, yo tampoco lo haré, son íntimas y privadas. Seré dichosa si respetan mi vida, yo lo he hecho con las suyas… He sido madre, soy madre y seré madre ya hasta el final, sea cuál sea, pero comprendí que los hijos son un préstamo de la vida para enseñarnos a no ser egoístas, a no reflejar en ellos nuestras carencias, a dejarles volar, volar su vuelo, ahora sólo me queda desear que ese vuelo sea sereno, tal y como lo fue mientras intenté que abrieran bien sus alas… Felicidades a todas las Madres.