18 jun. 2017

FRACASO: UN CONCEPTO PERSONAL... (Reflexión personal)

Hay quien así lo cree, hay todavía quien cree que dar por finalizada una relación es un fracaso, erróneamente nos han hecho creer que cualquier camino tomado hace veinte, treinta, cuarenta años, cuando se decide dejar atrás y coger una bifurcación es señal de que hemos fracasado en el caminar o en el trayecto. No se nos educó para la admisión de los cambios de ciclo, o para las elecciones libres cuando el camino nos cansa o, sencillamente, no nos lleva a ningún lugar. Los humanos evolucionados, pobre del que no lo haga, nadie es igual a quien era a los veinte, ni a los treinta, vamos mimetizando con el entorno y con las situaciones, nos van dejando huella los pasos dados, vamos abriendo los ojos a nuevos paisajes, es bueno que así sea. Lo que no sería normal es que siguiéramos viendo todo como cuando teníamos treinta años, y en ese todo, en ese cambio personal también están los que nos acompañan. Ni siquiera tenemos los mismos sentimientos hacia los padres aunque la base siga siendo el amor, ni siquiera es el mismo hacia los hijos, porque en el trayecto hemos comprendido que los años por los primeros pasaron para hacerlos más vulnerables y por los segundos pasaron para darles más libertad, los mismos años no pasan igual para unos que para otros. Hay mil formas de ver la vida, de pasar los años, de caminar el camino, ni siquiera un año dura lo mismo para una persona que para otra. Fracasar no es decidir terminar una relación, fracasar es mantenerse en una relación cuando nada nos aporta, nada nos queda, nada nos transmite, porque en esos tres gestos nos está privando de que aportemos, demos y transmitamos nosotros mismos. Una relación es un reflejo, reflejamos lo que somos, si ya no somos ya no podemos dar. No es un fracaso, es asumir que todo cambia, todo se transforma, que a veces esos cambios no conllevan los mismos fines con los que se comenzaron. Hay finales dramáticos, finales pacíficos, finales con sonrisas tristes y con manos cogidas, finales con insultos y con desgarros, finales con paciencia y con apoyo, finales con despechos y con culpas… en nuestras manos está cómo vivir el final si llega, cuando llegue, eso sí podemos elegirlo, en eso sí se basará el fracaso. Fracasar no es terminar una relación, fracasar es no saber cómo terminarla y llenarla de gritos, de reproches, de odios, porque si así se hace estamos fracasando como personas imposibilitadas para aceptar los cambios de la vida. El recorrido no se puede borrar. La madurez se demuestra asumiendo que todo cambió, que se necesitan otros horizontes y que los compartidos quedarán por siempre. No fracasa quien decide ejercer su derecho a la libertad, fracasa quien supedita su libertad a intereses creados, a opiniones ajenas, al qué dirán, a los juicios externos. Fracasa quien no sabe encarar los problemas y quien no reconoce que no hay culpables, sencillamente se terminó un proyecto. Mil formas de vivir un final, sigue habiendo finales compartidos, llenos de cariño, llenos de ayuda y de apoyo, llenos de puntos en común. Cuando se ama se desea la felicidad del otro, aún cuando no podamos dársela nosotros, amar es dejar que el otro crezca y vuele, y se haga más y mejor, acompañarle cuando se nos solicite, no entender de rabias ni de iras, porque si no lo entendemos así demostramos que amábamos por egoísmo, no por lo que pudiéramos entregar sino por lo que podíamos poseer, y son términos opuestos. Amar no es poseer, amar es dejar en libertad. Nadie puede comprar a una persona, eso es esclavitud, nadie nos pertenece, ni los hijos siquiera, les damos la vida para que la recorran en libertad. Un final no es un fracaso, es sencillamente un final. Nadie es juez en una situación que no le incumbe, los sentimientos no se juzgan, nadie puede forzar los afectos, son libres. Nos enseñaron mal. Nos hicieron creer que lo que decidimos veinte, treinta, cuarenta años atrás es lo que regirá nuestras vidas por siempre, la vida es tan larga que añadimos términos absolutos, “siempre”, “jamás”, “nunca”. Términos extremos que conllevan conceptos diferentes para cada persona. Nadie fracasa por intentar buscar su sitio, fracasa quien sabe que ya no es su sitio y se aferra a él aún a costa del daño emocional de saberse fuera… Hay quien todavía cree que dar por finalizada una relación es un fracaso… La gran equivocación del ser humano es conceptuar los sentimientos, sencillamente porque los sentimientos no se conceptúan, sólo se sienten… Fracasar es sentir dolor manteniéndose donde ya no hay nada, lo demás, sonriendo, es saber que vivimos todo y querer vivir más.