31 ago. 2013

"DIEZ AÑOS DE MI VIDA. DIARIO PARA MI HIJO"... (Un trocito del diario que encontré hace unos días, que dediqué a mi hijo y que él decidirá qué hacer con él cuando yo no esté)

1974 -1984.

"El primer día de 1985 no reunímos un grupo de amigas y nos dedicamos a ir de casa en casa, tomándo copas, mantecados y cantando, una costumbre de mi pueblo que, como otras muchas a lo largo de mi vida se ha ido perdiendo.
Durante los últimos diez años había vivído mucho: compartí clases con chicos, yo que venía de las clases femeninas. Conocí a buenas amigas que todavía hoy, por suerte, lo siguen siendo. Conocí a mi primer amor, ese que quita el sueño, las ganas de comer y que te deja hundida cuando te da la espalda. Perdí a un gran amigo, al que jamás olvidaré, que estará siempre en mi recuerdo y por el que todavía lloro. Supe lo que eran los internados femeninos, con sus monjas, sus rezos, sus uniformes y su lejanía.  Lloré por desarmor, por mucho desamor, ese desamor de la adolescencia que es eterno y que, con los años te hace sonreír. Escribí poesía y relatos, escribir me llenaba el alma, aún hoy, hijo mío, me la sigue llenándo. Viví en libertad en Granada, la libertad recién aprendida, intentándo controlarla y disfrutarla. Sufrí la incomprensión de mis padres, esa que tú sufrirás un día, la misma que recordarás cuando seas mayor, las guerras generacionales, lo que tienen, es que son cíclicas y siempre se repiten. Callé secretos que podían dañar a mi entorno, los viví en silencio, los sufrí llorando, los guardé para siempre... hay cosas que, aunque se cuenten, no te alivian el alma de la carga ni del dolor. Me desarrollé como mujer, y todo eso lo fui llenando de responsabilidad y de alegría de vivir. Yo era la amiga alegre y la amiga responsable, es decir, la amiga que se reía por todo pero aburrida hasta límites insospechados. Nunca, en esos diez años, hice nada de lo que tuviera que avergonzarme, ni de lo que tuvieran que avergonzarse otros, y sé que es verdad, y si algo hice  lo superé intentando ser justa reconociéndolo. Hoy sé que no hay nada, en esa etápa, de lo que me arrepienta. Aprendí a juzgar sin tener en cuenta mis sentimientos, tomándo distancia, siendo objetiva, y hoy, con casi treinta años, sé que cometí errores, tuve fallos, soy humana...pero nunca dejé que lo que sentía se antepusiera a lo que realmente era justo.

Aprendí a perdonar aunque no pudiera olvidar. Aprendí que siempre habría alguien mejor que yo en todo, pero también alguien peor; intenté ser perfecta y comprendí que nadie lo era... nadie lo es. Y acepté mis imperfecciones; soñé, como todos los jóvenes, con tocar el cielo, y supe que era imposible. En esos diez años padecí la lejanía, los llantos, la distancia de mi tierra, de mis padres, de mis amigos. Comprendí que todo cuesta, nada se te regala, la vida es un camino con piedras, pero hijo mío, deténte solo a quitar las que entorpezcan tu paso, olvidate de las que solo amenazan con hacerlo, porque esas importan poco, basta evitarlas sorteándolas."

(Huelma.- 26 de Octubre de 1994. La Calesera. Para mi hijo Martín)
Foto de 1984. Granada. Fuente del Triunfo. Tomada por María José Cámara, mi gran amiga, a la que sigo llevando en mi corazón a pesar de la distancia, y las dos lo sabemos y eso nos basta.

29 ago. 2013

EL PIANISTA... (poesía del año 1984).

Unas manos, un piano
y un perfume de camelias.
Siempre que miré al balcón
oí melodías a medias
que no acabaron jamás
aquellas manos enfermas.

De vez en cuando, el viento,
movía la cortina abierta,
y entonces una figura de hombre
paseaba entre tinieblas.

Duraba aquella visión
lo que dura una serena
mirada a los ojos tibios
del cuerpo que se desea.

Y después, lento, cansado,
un piano que contesta
a los vagos sentimientos
que en mi alma imaginaba
y que mi alma conserva.

Y siempre de pie, mirándo
aquella ventana abierta,
esperándo el sutil soplo
que la cortina moviera,
para poder contemplar
la masculina belleza
de un hombre que, debilmente,
en la sala se pasea.

Nunca pude conseguir
ver su rostro muy de cerca,
solo destellos oscuros
que de sus ojos salieran,
y que pasaban despacio
junto al jarrón con camelias
que había junto al piano
frente a la ventana abierta.
 .........................................

De aquellos, mis pocos años,
aún mi corazón se acuerda.
Y se acuerda del misterio
de la sala con camelias,
y no olvidé la atracción
que por el hombre sintiera.

Ahora volví al lugar,
mi pensamiento se enreda
con las tristes melodías
que para mí son eternas.
Y quiero pensar que, acaso,
cuando murió aquel poeta
el de la cara lejana,
una mujer sonriera
triste, al escuchar un piano,
recordar viejas promesas,
y pensar en el amante
que, por no tenerla cerca,
se encerró en aquella casa
con perfume de camelias.
 ................................................

Y aquel "A Elisa" sonaba
de nuevo; en cada estrella,
miré hacia el lejano cielo
y ví unas manos serenas
acariciar un piano
y besar una camelia,
cuando el viento sin querer
movió la cortina eterna
que tapaba la ventana
que siempre se quedó abierta.-

Foto  de Retratos a boligrafo de Paco Díaz

(Esta poesía fue escrita en 1984, mientras estudiaba en Granada, un piano sonaba frente a mi piso cada tarde, era una niña de apenas veinte años, y mientras estudiaba imaginaba una historia de amor romántico y eterno, encontrar estas poesías ha sido una gran alegría para mí).

27 ago. 2013

BUSCAME EN EL VIENTO... (Pequeño relato)

Al tercer día salió a dar un paseo, corto, unos pasos pequeños que le hicieran ver que fuera existía la vida, que aquel zulo lujoso y cómodo debería de ser el reposo del guerrero, no la prisión para el amor. Fuera hacía frío, desde las montañas unas nubes amenazaban con tormenta pero él agradecía aquel viento que le golpeaba en la cara y le hacía entornar los ojos. Se detuvo delante de una farmacia, frente al río, bajaba caudaloso, estruendo del agua chocando entre ella y con mil rocas alojadas en su fondo. Las gentes caminaban deprisa, sin darse tregua para admirar la belleza del paisaje. Miró la hora, apenas veinte minutos fuera y ya la echaba de menos. Después de aquella discusión sin motivo, aquella conversación extraña que había derivado en el enfado de Silvia, en el suyo propio, incapaz de controlar su rabia, incapaz de sosegarla a ella. El portazo en el baño, ella huyendo de él, de sus palabras, de sus recriminaciones. Siempre igual, siempre lo mismo. Se habían jurado que aquella vez sería distinto. Se lo juraron cada vez que planearon el encuentro, no habría discusiones, ni tensiones, ni silencios a preguntas importantes, era su tiempo, era su momento, era la ocasión perfecta para hacer perfectos los besos. Aquella misma mañana, cuando ascendían en el coche hacía la montaña, a ver cómo amanecía, a ver salir el sol, a sentir el frío viento que bajaba hasta aquel prado que hacía de merendero, la baranda de madera, ella asomada al abismo, intentando contenerse mientras él le juraba, ella le contaba, le narraba, le lloraba en el pecho, abrazada a él, abrazo del que él se zafaba, que él rechazaba. Hasta que comprendió que ella solo intentaba comprender, solo quería que él la abrazara, que la mirara y le dijera que todo aquello era verdad, que lo que vivían era real, solo de ellos, solo de sus corazones y de sus mundos, que los celos que sentía eran infundados, que ya no existían demonios que la persiguieran en la noche, entre sus sueños. Ella solo quería que la mirara a los ojos y le dijera la verdad. Esa verdad que dolería, pero que ella aceptaría, porque sabía que fue, que ya no era. Y él había entendido, y cerró los ojos, y la abrazó fuerte. Al al separarla se la quedó mirando como quien mira un tesoro, algo intocable, algo que se creó solo para ser mirado, solo para ser amado lejos, para no romperlo, y sus manos, las manos grandes de él en los hombros desnudos de ella:
- Te juro por mi madre, que es lo que más quiero, que nadie hay, que hubo, sí, pero hace tanto tiempo que ya ni me acuerdo... sé que te mentí, que te hice sufrir, pero comprendí tu dolor y supe de mi mentira, ahora ya no, Silvia, ahora no hay nadie, nadie más que tú...
Y todo había terminado, en silencio, entre los verdes diversos, los sonidos de agua, los vientos helados en pleno verano. Todo se cerró en aquel beso, ocultos al mundo, en la cima del mundo, el mundo a sus pies. Todo quedó prendido de los ojos de los dos, el amor es así, se instala en las miradas, las que habían compartido ya desde años, a la vista de todos, sin que nadie les viera, sin ocultar que se miraban pero sabiendo que nadie sabía. El amor es eso, mirarse y hablar.
Y sin embargo, toda la perfección creada se quedó rota, sin avisar. Se habían amado en aquella cama blanca, después de comer en la hierba, sobre la manta, riendo, tocándo el cuerpo del otro, con desdén, sin buscar, por el sencillo placer de tocarse, para cuando ya no fuera, para cuando ya no estuvieran. Y en la habitación, en aquella habitación blanca y luminosa, por donde se colaba el sol entre las rendijas de la persiana comenzó la batalla. El comentario de él, sin pretender ofenderla, ella ofendida, estaba tocando su vida, a los suyos, no lo permitía. Y ella respondiendo, guerrera, saltando de la cama como una leona, Germán no sabía el motivo por el que el cielo se había abierto en aquel aluvión de acusaciones y gritos...hasta el portazo. Y entonces, en silencio se vistió, se miró en el espejo del armario, golpeó con los nudillos la puerta del baño, nada, sin respuesta. Recogió las llaves de la mesita y se fue. Y ahora vagaba cruzando el puente, buscando su coche, se iba. Ya no podía más. Ya solo quería alejarse, instalarse en un cómodo lugar desde el que observar como sus días iban pasando, sin pena ni gloria, sin altibajos, sin palabras de ella, sin besos de ella, sin ilusiones con ella, sin futuro, pero calmado. Miró el móvil, sabía que ocurriría, siempre era así. Discusión. Mensaje. Perdón, Reconciliación. Un ciclo demasiado doloroso ya. Ya no. Lo había decidido mientras esperaba el ascensor, mientras caminaba solo, mientras buscaba el coche... Abrió el mensaje y vio la foto. La de aquella mañana, la que se hicieron sentados en aquel banco de piedra, ella en sus rodillas, él besando su cuello, la sonrisa de ella, los ojos cerrados, los de los dos. Imagén de un adiós que sabían cercano. El amor es eso. Saber que se acerca el final, luchar porque no llegue, sabiendo que llega. Leyó el texto, el escueto texto de ella, a pie de foto: "Ha sido la última vez".... Respiró hondo, echó la cabeza hacia atrás, otro mensaje, otra imagen, otra foto. De los dos. Un beso, unos labios en otros labios. Se le escapó un gemido de dolor, una especie de llanto lastimero y profundo: "Búscame en el viento"...

LUGARES PARA ENCONTRAR "LAS MANECILLAS..." Y "EL INFIERNO..."




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Plaza de la Constitución.

- Huelma.- Librería Cervantes.- C/. Cabezas, 31
Librería Vuelta de Hoja.- C/. Virgen de la Fuensanta, 1

- Jaén.- Librería Metrópolis. C/. Cerón, 17

- Granada.- Librería Lima-Arco. C/. Sánchez Mariscal, 5.

- Motril.- Librería Evasión. C/. Ramón y Cajal, 9.

- Linares.- Librería Libreria Entre Libros. C/. Viriato, 4
Librería León Felipe. C/. Julio Burell, 19.

- Úbeda.- Librería Libros Prohibidos.

- Jódar.- Librería Papiro. C/. Luis Carvajal, 18.
Librería Escolar. C/. General Fresneda, 1.

Librería Cascanueces.

- Alcalá la Real.- Librería Itaka. Avda. de Andalucía, 17
Librería Estrella. Avda. de Europa, 4.

- Alcaudete.- Librería Ana María.
Librería Scorpio.

- Cabra del Santo Cristo.-
Ana Méndez Regalos.

- Cambil.- Librería Alhabar.

- Belmez de la Moraleda.- Super Laysi. Paseo Maestro Antonio Rodriguez, 18.

- Villanueva de la Reina.- Tabacos y regalos Tere.

- Campillo de Arenas.- - INFOM@GINA. C/. La Virgen, 21.

- Córdoba.- Librería Luque. C/. Jesús y María, 6.

- Almuñecar.- Librería Fenicia. Avda. Juan Carlos I.

- Santa Fé.- Librería Kukadas. Avda. de la Hispanidad, 28.

- Guadix.- Librería Acci Copias. C/. Niños Cantores, 7
Librería Piper. Requena Espinar, 11.
Librería DTM. Manuel de Falla, 3.

- Guadahortuna.- Librería Vico.



-Alhama de Granada. Librería Ruiz.

- Almerúa. Librería Picasso.

- Torredonjimeno. Librería Mayka.

- "Las manecillas del reloj". Se puede adquirir en Amazon en formato digital, a través del enlace corto http://bit.ly/manecillas.

 Tambien aclararos que, por supuesto que me lo podéis pedir personalmente, no tendré problema para enviaróslo. Un abrazo y muchas gracias a todos.





26 ago. 2013

¿SE DEBE DE FINGIR EL ORGASMO?...(reto con Maribel)

Hay mañanas intensas, de esas en que lees algo y te sonríes, hoy fue la mañana. Parece ser que se comenta por Twitter un artículo de Nuria Roca sobre el sentido que tiene fingir los orgasmos. Maribel Lirio, esa amiga-escritora con reservas (suyas, porque yo no tengo ninguna, en cuánto a escritora, digo) me retaba a escribir sobre el tema. Bien, partimos de la pregunta de Nuria Roca: "¿Tiene sentido fingir los orgasmos?"... Hombre, si a mí me lo preguntan así, a palo seco, pues soltaría un NO rotundo, ¡claro, bastante irónico!. Supongo que es la respuesta que todas daríamos, ¿para qué fingir algo que no has sentido, que no has disfrutado, que no has "saboreado"?... Pero... (siempre hay un pero) seamos un poco benevolentes, analicemos la cuestión que es peliaguda, pasado el primer arrebato de sinceridad pasmosa comienzas a pensar razones, motivos, causas, y en último lugar ese sentido de la caridad cristiana (o no) que todos los mortales nos merecemos, y que nos hace fingir muchas cosas. Hay momentos en que fingimos simpatía ante quien nos patea las entrañas, colocamos risas de cumplido ante un chiste que no hemos comprendido, hacemos elogios (falsos como la falsa "monea") sobre el vestido de una amiga, le decimos al hijo de una conocida que es guapo (mentimos como bellacas)... así pues, si mentimos, fingimos, disimulamos en otros terrenos, incluido el sentimental, sobre todo a la pregunta masculina de "¿Te pasa algo?" y soltamos un "NO" como una catedral cuando deseamos soltar la lengua y poner a parir al contertulio en cuestión... así pues, ¿por qué no iba a tener sentido fingir un orgasmo?... eso sí, uno, o dos lo más, porque sino los acostumbras a creerse "Gladiator" y eso está muy feo. Yo creo (digo yo y digo creo, que conste) que todas en algún momento hemos fingido un orgasmo, ellos no (a lo de ellos se le llama gatillazo y es la manera que tiene la naturaleza de dejarlos con el culo al aire, con perdón, sin posibilidad de mentir, por una vez la naturaleza fue más que sabia). Muchas razones hay para fingir un orgasmo, las más cotidianas, creo (vuelvo a decir creo) son esas ganas locas de terminar la faena, porque una está cansada, quiere dormir, cuanto antes termine la ronda mejor y hay que acelerar la cuestión (¿o no?).... Otra causa, intentar subir la moral a la tropa, que cuando se ganan batallas todo el ejército está más contento, sobre todo los altos mandos, así que, una ayudita a que siga creyendo el soldado que todo sale según sus planes no hace mal a nadie, pero ayuda mucho (¿o no?)... Otra causa, darse cuenta de que como te demores más aquello va a terminar como el rosario de la aurora, olvidar por un momento que, hombres y mujeres tenemos distintos ritmos, y ya que ellos van al suyo (suele ser así) es mejor que acomodemos el nuestro, aunque se nos hayan quedado pasos de baile sin realizar, pasamos al paso final de una tacada, más que nada porque la melodía se comenzó a contrapié (¿o no?)... Fingir un orgasmo a veces da buen resultado, casi siempre a ellos, tiene el sentido que cada uno quiera darle, no hay reglas fijas, pero eso sí, como mujer, como mujer sexual y sexuada yo creo que hay que ser sinceras, no pasa nada, no se hunde el mundo, no se seca el Océano, como digo muchas veces. Si la melodía quedó interrumpida porque el trombón terminó antes de hora en otro momento se retoma, nadie es perfecto, nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, van a su bola, van a su ritmo, no somos dueños de su libre albedrío...a ellos también les pasa, y no pasa nada...
Por lo tanto yo, sinceramente, después de pensar y repensar pienso que sí, que puede tener un sentido, porque es algo personal, pero por eso mismo, porque es personal, yo personalmente prefiero decir las cosas claras, prefiero escuchar a mi cuerpo y hacerle caso y no tener que recurrir a darle sentido a tener que fingir un orgasmo. Por último y más serio, recordar que fingir orgasmos, no conseguirlos puede ser un problema de salud, se llama anorgásmia, y que tiene tratamiento, y aún habiéndolos tenido, teniéndolos, fingir en demasía, convertirlo en pura rutina, en pura costumbre, puede llevar a adquirir dicha enfermedad... ya digo, como ellos, las disfunciones sexuales son iguales, como todo en la vida, para ambos sexos.
Así pues, habrá que preguntarse subjetiva e íntimamente qué sentido tiene, para cada cual, fingir un orgasmo, pero reconozcamos que es mejor enseñar y aprender, no olvidemos que el sexo es una necesidad fisiológica, y que por tanto, cualquier fingimiento llevado a cabo de forma cotidiana puede ocultar otros problemas escondidos...
Que ustedes lo disfruten bien... reto aceptado, reto cumplido, y como dije, es lo que creo... Feliz tarde y felices orgasmos, que por algo la Madre Naturaleza nos otorgó la capacidad para tenerlos, sólo es cuestión de realizarla...

25 ago. 2013

HABLEMOS DE REGATEO... (Reflexiones de quien no sabe regatear)

¡Cómo echo de menos en ocasiones a mi amiga Tere!... Mi amiga Tere es de esas personas que regatean mejor que nadie. Sé que soy ingenua, sé que soy confiada, pero también sé cuando alguien me está timando, bueno, no, timando no es la palabra correcta, más bien se está aprovechando de mi buena fé, es distinto, las cosas como son, porque también, las cosas como son, yo ofrezco poca resistencia. Mi aventura comienza en la búsqueda de un bolso. Me gusta en las Fiestas salir a mirar puestecitos ambulantes, me flipa quedarme parada delante de esas joyerías ocasionales en las que encuentras de todo o casi todo. Pero lo más de lo más son los puestos de bolsos, cosa rara, porque luego siempre llevo el mismo, pero eso sí, disfruto muchísimo comprándome un bolso, supongo que debo de tener algún trauma juvenil o infantil, ¡vete tú a saber!, será cuestión de consultarlo con la psiquiatra Mª Dolores Sáez, que además de mi prima es una doctora excelente, y hay quien puede dar fé de eso. El caso, sin salirme del tema (otro día hablaré de mi terapeuta) es que, como ocurre cada año, irremediablemente, yo me tengo que comprar un bolso...o dos, depende de las necesidades, del precio y de la gana que tenga de arreglarme para salir, y eso que el puesto de los bolsos lo tengo a veinte metros desde mi casa, pero me puede el tener que vestirme para buscar algo que, dicho honradamente, no necesito.
Este año tocó; estaba arreglada, tenía ganas de visitar "tiendas" y, naturalmente me fui hasta los bolsos. Me fijé en tres, me dijeron el precio, doce euros, puedo decirlo porque es público, puede que sea irrisorio, pero a mí no me importa, creo que todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida, y a mí los bolsos me gustaron. Me dijeron el precio... como digo doce euros... pero he aquí que, de pronto descubrí otro bolso, un poco más alejado, más escondido, que me encantó, lo cogí, lo miré, lo toqué, el tacto perfecto, el color también, el diseño tambien... y dije que me decidía por este... ¡Sorpresa!,ese bolso era más caro, costaba catorce euros... sé que puede ser ridículo, que dos euros no van a ningún sitio, pero sí tuve la sensación de que, precisamente por ser ese habían cambiado, deliberadamente, el precio del bolso, por ser ese, el que yo quería, el que estaba un poco más apartado... Y eché de menos a mi amiga Tere, porque Tere es de las que en ese momento diría, "Bueno me quedo con uno de los otros, no voy a dar dos euros más por un bolso que no tiene nada especial respecto a los otros", ella lo hubiera dicho de forma distinta, ¡desde luego!, hubiera bromeado con el vendedor, hubiera sacado su gracia montejiqueña, hubiera soltado lo de "¡Sí hombre!" y hubiera conseguido el bolso por diez euros, sin ningún tipo de problema ni de esfuerzo, porque lo que Tere tiene es que regatear no le cuesta ningún trabajo, ningún esfuerzo, lo hace sin despeinarse... todo lo contrario a mí. Y es que, cuando me acerco a una de estas "tiendas ambulantes", cuando miro a quienes las atienden, cuando recuerdo que, la mañana anterior yo he pasado junto a una furgoneta con los cristales tapados con mantas, en donde sé que duermen los vendedores, porque encima las tengo frente a mi casa, cuando recuerdo como instalan sus puestos, sin saber por qué me viene a la memoria el decorado de unos grandes almacenes (todos sabemos cuales son), esos almacenes que tienen dependientes trajeados, atentos, esos almacenes que tienen una deuda desorbitada, esos que te venden un bolso a cien euros cuando, en realidad, lo único que tienen esos bolsos más que estos es un nombre, una firma, una etiqueta y que te lo entregan metido en una bolsa blanca y verde, con un logotipo snob, carísimo y bastante elitista... Y entonces, sin saber por qué, me niego a regatear, porque sé que, doce euros, catorce euros, es una cantidad permisible, totalmente decente para quien se busca la vida en la calle, para quien duerme en una furgoneta, para quien no tiene traje ni bolsa, para quien tal vez piense que me está engañando...¡Me da igual!, yo sé por qué lo hago, yo sé que no me engaña, yo sé que pago esos dos euros de más sin motivo, pero en el fondo sé que si lo comprara en otro lugar pagaría gustosa veinticinco o treinta euros, saldría contenta y puede que, entonces, sí saliera pensando que me han timado...
Así que, decididamente, estoy feliz con mi bolso, eché de menos a Tere por el gusto de verla regatear, de disfrutar con ella, pero sé que, de haber estado ella, yo la hubiera frenado, hubiera terminado pagando lo que me pedían, ya que, lo dije antes, todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida y, honestamente, es mejor ayudar al que más lo necesita...
Tengo un bolso precioso, mi conciencia tranquila, unas pulseras geniales, y la satisfacción de que, aunque sea poco, habré colaborado para que mi vecino puntual, el de la furgoneta con los cristales tapados con mantas, se haya podido tomar un café con esos dos euritos de más... Buenas noches, buenas madrugadas, rematando la Feria, mañana visitaré de nuevo las "joyerías ambulantes" y seguramente me compraré algo sin regatear....

23 ago. 2013

SOLEDAD... (poesía)

Espanto mi soledad con tu recuerdo,
mi soledad que solo yo conozco,
que se instala en mis ojos y en mi pelo,
que se enreda entre mis dedos a su antojo
y me hace gemir de puro miedo,
y me hace llorar con la nostalgía,
la soledad que vive entre mis risas,
la soledad que aguanto en mis espaldas.
Estar sola en mitad del Universo,
saberse brisa que mueve las mareas,
corriente de los aires que se cruzan,
viento que pasa entre valles y entre sierras.
Espantar la soledad con tu recuerdo,
con la añoranza de encuentros clandestinos,
de besos ocultos y secretos,
de suspiros y roces sostenidos
por la soledad del alma que los guarda,
la soledad que los encierra bajo llave,
la que llora sin ser vista ni escuchada,
la que todos creen saber y nadie sabe.

Mi soledad que ha sido compañera,
amiga, confidente, confesora,
mi soledad que se instala silenciosa
en la sombra que acompaña mi derrota.
Espantar mi soledad con el deseo de ser rosa,
de ser jardin solitario y alejado
de multitudes, de pasos de personas
que caminan sin saber que andan,
que viven sin saber que lloran.

Dejar que la soledad me sustente,
me alimente, me sostenga y me recoja,
me haga mastil del barco que navega
entre mis pensamientos, entre mis venas,
... siempre sola.-

(Foto de Emili Padilla, una foto que fue regalo).

22 ago. 2013

LA EMOCIÓN DE LOS QUE LEEN...(Elena Rubio)


 Hay ocasiones en las que un comentario sobre algo que has escrito te llega al alma, yo sé mis razones para hacer público este especialmente... y ella también. Con toda la emoción que me ha dejado, precisamente esta mañana, con todo mi cariño, quiero compartir las emociones que Elena vivió mientras leía "Las manecillas del reloj"... Para alguien que escribe, que le digan que ha llegado al alma es todo, es un mundo. "Las manecillas del reloj" no es una novela histórica, ni una novela de aventuras, ni una novela negra, ni de espionaje, ni un cuento, ni el narrar el recorrido de una gran saga... "Las manecillas del reloj" es una historia del corazón, de las leyes sociales, del desamor, del dolor y de la lucha... De todo corazón mil gracias. Elena Rubio vive en un pueblo malagueño, me pidió "Las manecillas del reloj" y se lo envié por correo, solo deseaba, como deseo siempre que envío un libro, que guste y que emocione, que se viva una sencilla y complicada historia, que se entiendan puntos de vista que no siempre son comprensibles ni comprendidos, que se consiga crear la duda de que lo correcto para la sociedad no es siempre lo correcto para el corazón... Gracias Elena, por leerme, por querer seguir mi pequeña ruta, por emocionarte y por vivir... por vivirlo todo y haberlo vivido bien... Desde aquí mi agradecimiento a los que me leen, me siguen y me animan. Un abrazo. Os dejo el comentario de Elena que hizo que sintiera que, a pesar de todo, vale la pena...
  

Comentario de Elena Rubio sobre mi novela (Gracias Elena, mil gracias)

Querida montejiqueña y un poco, o un mucho huelmense...acabo d terminar de leer tu libro y, es cierto, he tardado mucho en hacerlo. Te confieso que ha podido conmigo. Te explico: sobre todo en verano tengo
más tiempo y devoro libros, robando tiempo a otras cosas que, estando de vacaciones, en realidad no son urgentes. Me llamo Elena, mi hija Laura y, desde el segundo capítulo, no he dejado de llorar acumulando sentimientos, uno detrás de otro. .. me has hecho llorar, es cierto, pero también recordar, y reir... sentimientos encontrados. No pude seguir leyéndote, cariño, porque el dolor me podía, me superaba. Uffffff soy fuerte, te lo aseguro, pero muy sentimental también, así que iba leyendo el libro muy intrigada, pero a trompicones, porque las lágrimas me brotaban sin querer. Hoy era el día perfecto. ..mejor la noche, y desde bien temprano me propuse llegar al final. ..y lo conseguí. ..y mira a que horas jajaja. Estoy deseando leer los siguientes, y desde aquí me declaro fiel seguidora tuya, si me dejas. Enhorabuena y gracias por haberme hecho sentir con tus palabras, recorrer tu pueblo y,; por supuesto, mi Granada. Muaks

21 ago. 2013

DUELE EL SILENCIO... (poesía)

Voy a morir con tus labios en silencio,
sobre los míos, sobre mi cuerpo dañado por tu boca,
moriré por el dolor de tus palabras,
por las frases que no dices, por tu voz rota,
duele el silencio de tu cuerpo, ¡duele!,
duele la lejanía de tus días, el marchitarse de la rosa,
duele el perfume que no aspiro y que no encuentro,
duele la pena que deja a mi alma rota.
Los silencios que se esconden en tus ojos,
los que caminan entre aguas y entre rocas,
entre la estela de tu caminar cansado,
del cansancio que me duele y que me agota.
El dolor de la luna tan lejana,
que se ríe, que se burla, que se mofa
de mis lágrimas saladas, de mi pena,
de los silencios de tus ojos y tu boca.
Duele el silencio, duele la espera, duele el viento,
la lluvia y la noche, tu victoria y mi derrota,
duele el pie a tierra, el humillarme siempre,
duele mi dignidad que se quedó tan sola,
duelen las horas, los minutos, los segundos,
duelen los años, los meses y los días,
las promesas que hiciste y que no llegan,
duele tu soledad... ¡duele la mía!.
Mi soledad que agujerea mi pensamiento,
que esquiva mis preguntas, las ignora,
duele la pena de no tenerte dentro,
duele el cruel silencio de tu boca...

Y duele el espacio en el que habito,
del que huyes, del que escapas, duele el alma,
duelen los celos, duele el recoger ansiosa
lo poco que me entregas, las migajas,
migajas hechas maná, desierto inmundo,
que me arrastra y me sacude entre sus dunas,
que hace de mis noches un infierno,
que me agita con mi soledad a oscuras.

Maldigo el dolor que me causa tu silencio,
maldigo tu boca que se quedó callada,
maldigo las palabras que no dices,
...¡ y te amo con dolor sobre mi almohada!.-

20 ago. 2013

LA AMISTAD SE LLAMA ROSI...(¡¡Feliz cumpleaños!!).

Era una niña rubia y guapa, guapísima, sigue siendo una mujer rubia y guapa, guapísima. Nos conocímos de una forma muy extraña, por un amigo común, de aquellos amigos comunes de siempre que sigue siendo común y sigue siendo de siempre y por siempre... de las dos, de ella y mío. Creo que yo tenía quince años, no recuerdo cuántos, ella dos años menos...pero recuerdo que era verano. Nos conocímos no sé cómo, pero sé que, desde entonces, el sentido de la amistad, ese de "mi mejor amiga", para mí tuvo un nombre... Tengo muchas mejores amigas, lo bueno del corazón es que es capaz de ser dividido sin que ninguna de sus partes conlleve una merma. Todas por igual. Pero siempre hay casos especiales, por las circunstancias, por la personalidad, por el carácter... Fuerte carácter el de las dos. Alegre carácter y carácter luchador. Las dos. Rebeldes las dos. Mi amiga del alma, esa con la que se llora, con la que se ríe, esa por la cual una es capaz de romperse el alma y romper una amistad que la pudiera dañar a ella. Rosi cumple años mañana... Rosario, que es su verdadero nombre, y que los cumplirá trabajando, como ha trabajado desde niña, desde siempre, haciendo de su vida la entrega a su casa, a su marido y a sus hijos... sin mucha vida social (eso también me lo sé, por desgracia), pero la vida social justa, la de los suyos... La de los amigos que están siempre, cuando se puede, para compartir risas, para compartir preocupaciones...
 Compartiendo costuras, compartiendo lecturas, compartiendo salidas, compartiendo las confesiones de los novietes, los escarceos primeros, las primeras experiencias, las amorosas, las maternales, las rebeldías, las regañinas... compartiendo los sueños, compartiendo la lejanía, viviéndola, y sabiendo que estaba... porque ella estará siempre...
 Era una niña guapa y rubia y es una mujer de bandera... He recorrido largos caminos, conocido a mucha gente, convivido y compartido... y ¡cuántas podrían aprender de ella!... de la generosidad de la amistad, esa que no necesita del contacto diario, pero que te llena la vida con la sonrisa enorme y maravillosa de su boca y de sus ojos, unos ojos alegres, que ríen cuando se ríe... Rosi en mi vida siempre, a salto de mata, cuando se ha podido. Pero cuando se ha podido ha estado y cuando la he necesitado sin llamarla vino, supo que hacía falta y estuvo. Testigo de mi vida, de mis desengaños, de mis ilusiones, de mis llantos y mis risas... Nunca juzgó, nunca me riñó... solo me escuchó, con más silencio severo o más risas estruendosas, según el caso. Educando con dificultad, pero educando bien, compartiendo su vida con sacrificio, pero compartiéndola bien... Y es que, como digo siempre, cuando sale la raza la raza cumple...
Mañana cumple años, es su día, es su fiesta, un año más para añadir... un año más para disfrutarla, aunque sean escasos momentos, pero intensos, y en pocos días compartiendo con amigos, todos juntos, los que somos, los que seguimos siendo, aquellos comunes desde hace más de treinta años... Y ella siempre...Su sonrisa, su malhumor, su tristeza, sus lágrimas, su dolor... ella, mi Rosi, en estado puro siempre, tal cual es. Mañana no estaré en Montejícar para felicitarla, la felicitaré, por supuesto, pero esta noche en que me despido del día, en que mañana será ajetreado, no quería dejar pasar la ocasión de regalarle un beso, lejano, como han sido muchos, un regalo, unas letras, y decirle que la quiero mucho, que es MI AMIGA, la que no necesita darme su sangre, sino dejarme su hombro para que, si en algún momento lo necesito, apoye mi cabeza para llorar... porque la amistad no está llena de grandes palabras, esas de te doy mi sangre, sino de palabras pequeñas y gestos grandes, como mirarte a los ojos y consolarte el alma, y en eso Rosi ha sido la mejor... Un beso Rosario Castillo Valdivia, mi amiga del alma, mi colega, mi confidente... Disfruta de tu día, cumple muchos más y sigue en mi vida, porque te sigo necesitando...

18 ago. 2013

LOS DIALOGOS CON ALBERTO...(la sabiduria de la niñez)

Ser madre un poco mayor, tener ya la capacidad para reirte hasta de tu sombra, de no montar el número por unos dedos marcados en la puerta, por la rotura de un cristal, por un balonazo en la pared, lo que te da, aparte de mucha paciencia, es el sentimiento de que vuelves a vivir una niñez que se alejó muchos años atrás, tantos que no la recuerdo, pero que mi hijo me hace revivir. Alberto es como yo, por ese extraño poder de los genes, el chiquillo ha heredado a su madre, en lo bueno y en lo malo, y en el físico, que ya es demasiado. Las conversaciones con mi hijo menor son mucho más entretenidas que cualquier libro, cualquier película o cualquier paseo. Ahora, en la edad en que debería de estar haciendo senderismo, leyendo durante horas, manteniendo mi casa impoluta y mi vida resuelta, resulta que yo tengo otro hobbie, uno algo más extraño, pero desde luego mucho más enriquecedor que todo eso. Mis diálogos con Alberto.
Alberto es un niño que charla, mucho, mal pero mucho, como yo, ya os digo que me ha heredado. Un niño al que una pregunta cualquiera le da pie para explayarse, explicarte y narrarte, pero sobre todo aclararte. A la simple pregunta de "¿Te pusiste protector?" él te cuenta cuántas veces, en dónde, quien se lo puso, que se llenó la boca, que no se ha quemado, que el agua estaba caliente, que nadó solo (bueno, a mi amenaza de preguntar si eso es verdad, él añade que lo ayudó Carlos y Martín, pero que él nadó un poquito solo también). Es un niño despierto, al que coges en una falta y encuentra la excusa más peregrina (que diría mi abuela) que se pueda imaginar, pero por raro que parezca, la más convincente, terminas riéndote a sus espaldas, para que no vea el enfado. Pillado en falta recurre al diálogo, a explicarse correctamente en el fondo, aunque su lenguaje vaya por detrás, pero si te detienes, si le escuchas, si desmenuzas lo que te dice, enseguida comprendes el alcance adulto de sus imperfectas explicaciones...
Tengo dos hijos, las que somos madres sabemos que los hijos son distintos unos de otros, del mismo vientre y distinto temple, que dice mi vecina Ana. Martín era la serenidad, la tranquilidad, la concentración... Alberto es un torbellino, tiene que estar en todo, conversaciones, dibujos en la tele, puzzle a medio hacer, abarca un mundo, y entre ese mundo charla y charla, te va contándo, te va explicando, te va narrando ese mundo infantil que engancha, que encadena, que me hace feliz y me hace sonreír. Coge los rebotes que cogía su mami, los mismos, hace los mismos gestos, se encierra como yo hacía, se le pasan en cinco minutos, vuelve y retoma la conversación, porque eso sí, mi peque no puede estar en silencio...como su mami... Me dicen en el cole que se distrae, y es que he descubierto que, a diferencia de mí (algo tenía que tener diferente) los libros le interesan poco...
Yo ya soy de las que no me alarmo, a lo largo de mi vida he conocido compañeros que se distraían, que iban rezagados, pero eso sí, a los veinte años todos sabíamos leer, nuestras madres ni se traumatizaban ni se ponían histéricas, mi hijo me da la tranquilidad del tiempo, ese que consigue todo, que hará que preste atención cuando llegue la hora, terminará leyendo, terminará escribiendo, la vida te demuestra que no por mucho madrugar amanece más temprano, porque lo que Alberto sí me demuestra es que es inteligente, vivo, activo y a mis años, eso, precisamente eso, es lo único que me importa, que esté sano, que sea feliz, que mantenga su capacidad de cariño, ese besuqueo insistente, esos enfados por todo, tiene mal perder, mal obedecer, es insolente, es respondón, es rebelde... es como yo era, así que, ahora precisamente comprendo a mi madre más que nunca cuando, la pobre, me dice de vez en cuando "¡Lo que yo pasé contigo!"...
Mi vida tiene ahora el mejor de los motores, tiene a mis hijos, en especial y quizás por llegar cuando nadie lo esperaba, por traer lo que ha traído, pero sobre todo por ser como es, tiene a Alberto, que la voltea, que la hace divertida, preocupada y feliz. Jamás nadie podrá tener idea de lo que dan de sí los diálogos con Alberto, esos que un día echaré de menos, porque sé que se me irá, que se alejará, que habrá un día en que hable menos, hable menos conmigo, y regale sus diálogos a otras gentes... Por eso, como eso ya lo sé, ahora los disfruto, los aliento, los aplaudo y los fomento. Ahora que todavía es capaz de dialogar conmigo con toda su inocencia, con toda su sinceridad y con toda la lógica que da la niñez, una lógica aplastante, que me demuestra que los niños son sabios, que enseñan mucho, que basta escucharles para darte cuenta de que la vida es mucho más fácil de lo que hemos terminado creyéndo....

17 ago. 2013

LA CLAUSURA... (relato para el recuerdo).

Me intrigaba profundamente aquella escalera, impresionante, que partía del patio con la fuente, aquel patio que recorría a diario, que cruzaba varias veces al día, y en el que, sin querer, se me iban los ojos, curiosos, hasta la baranda de hierro y el mármol de los peldaños. Allí, debajo del arco que daba entrada a la escalera comenzaba la clausura. No se podía pasar, prohibído totalmente deslizarse más allá del teléfono, fijo en la pared, en el que atendíamos las llamadas de familiares y amigos cuando nos cogía más distante el despacho de Sor Pilar, la directora. Me preguntaba que se escondía en el primer piso, en el viejo primer piso, no en el que se había construído para dar cabida a las internas, aquel espacio moderno y luminoso, con vistas al enorme patio, a la vieja galería con sus cristales y sus maderas carcomidas, con vistas, desde el lavadero, al patio del edificio contiguo, sede de la Policia Nacional, patio espiado cuando ibamos a tender la ropa interior, cuando nos escapábamos de la vigilancia de las monjas para descubrir uniformes y rostros jóvenes unos y otros no tanto.
Aquella mañana, día de la directora, se me hizo el regalo. Podríamos subir a la torre, a la más alta, eso si, con mucho cuidado, mucha cautela, la escalera estaba deteriorada y podríamos caer. Un cosquilleo me bailaba en el estómago mientras ascendía por aquella escalera, la que cerraba una puerta de madera grande y pesada, la clausura seguía siendo inexpugnable, solo iríamos a la torre, lo demás quedaba oculto a nuestros ojos. A mí me daba igual. Iba a penetrar en una torre renacentista, aquel movimiento artístico que estudiábamos en clases de historia y de arte, iba a mirar muros ocultos para muchos ojos, paredes llenas de historia, leyendas desconocidas. Y mi imaginación de niña de catorce años, adolescente primaria, deseosa de inventar amores en aquella torre, aventuras de caballeros, litigios y enfrentamientos varios, se desbordaba mientras mis piernas temblaban en el ascenso... Y ante mis ojos quedó la torre, el interior de la torre del Palacio del Marqués de Mancera. Un cuadrado perfecto, deteriorado, paredes ruinosas, piedra colocada para hacer de la torre digna muestra del arte en su parte exterior. Había unas pocas mesas antiguas, mesas de aulas lejanas, pupitres deteriorados por el tiempo, las palomas tenían allí un hogar en perfectas condiciones, había telas de araña cruzando las esquinas, pocas, que nosotras apartábamos... las más valientes, las que deseábamos acercarnos a los ventanales redondos, asomar la cabeza fuera y mirar... No se veía un paisaje extenso, la torre no era demasiado alta, pero se podía ver la torre de la Capilla del Salvador al mismo nivel, otear el tejado del Palacio de las Cadenas, las torres, emblemáticas, de la iglesia de Santa María la Mayor... a lo lejos, muy lejos, los paisajes de olivos, ya perdida Úbeda y perdido el Renacimiento que guarda... Se veía, desde arriba, el Palacio del Condestable Dávalos, haciendo uniforme una Plaza. Y entonces, al volverme, sin buscarlas vi las inscripciones. La torre había sido usada para retener a prisioneros de guerra. Allí, en sus paredes, escritas con letras distintas, con formas distintas y el mismo color, la desesperación, la pena, la impotencia... lágrimas de hombres que sintieron la muerte, que esperaron la muerte, que vivieron días y noches sabiendo que su futuro estaba en manos ajenas, en manos y en deseos de otros. Frases de despedida, de generosidad, frases a mujeres, a madres, a hijos... frases enamoradas, temerosas, enloquecidas... Un arsenal de palabras, un arsenal de injusticia, de ideas... solo ideas, porque allí arriba, ninguno tenía armas.
Yo tenía catorce años... era una niña que había escuchado historias, que tres años antes había asistido a los funerales del Caudillo por la gracia de Dios, que había visto por televisión la coronación de un Rey, que empezaba a participar en huelgas estudiantiles, que se oponía a todo, por norma, porque así es la adolescencia... Yo era una niña de catorce años cuando tuve frente a mí, sin que mis abuelos me lo contaran, toda la pena del mundo... Mientras leía, mientras repasaba aquellas despedidas supe que, la clausura era eso... era clausurar la vida, encerrarte para siempre en el olvido, enterrarte en la tierra y que otros te lloraran. Otros a los que les estaba prohibido el paso hasta donde tú te encontrabas... Aquello era la clausura... Aquello, aquella torre del Palacio del Marqués de Mancera, fue el infierno...


(19 de agosto. Tal día como el lunes, según consta en Registros, Federico García Lorca muere fusilado en el Barranco de Víznar, lugar que, junto con amigos, he visitado varias veces. Lugar en el que ha quedado demostrado que no están los restos de Federico, de nadie, allí no hay nada. Cuestión de historia, cuestión de leyenda, cuestión de seguir meditando que, con restos o sin ellos, muchos murieron, entre ellos mi abuelo, muchos sufrieron, entre ellos los presos del Palacio arriba mencionado, muchos sufrieron, muchos años después, miserias, toda España se detuvo, se paró y se destrozó en una lucha entre hermanos que jamás debe de repetirse. In memoriam.)

Foto de la torre del Palacio del Marqués de Mancera. Durante muchos años internado de Postulantes y Colegio de las Siervas de María. Foto realizada por Blas Rivera).

MI CREACION....(poesía)

He creado los sueños imposibles llenos de nostalgias y recuerdos,
llenos de quebrantos por la pena, llenos de tristezas y de miedos.
He creado un universo sin estrellas, firmamentos sin luna, sin luceros,
caminos empedrados de rutinas, con lodazales negros y con cienos,
he creado un lugar al que volver, cuando la noche negra me hipnotiza,
cuando se seca el mar, se funde el hielo de los polos, y el desierto se queda sin su brisa
.
Creé mi mundo extraño, el que transito, el que camino, el que horado con mi pena,
creé la idea de un corazón libre, sin saber que solo era quimera.
Quimérica verdad, real, tangible, palpable, cruel, endiablada realidad traidora,
que me cuelga de una Cruz invisible, que mece mi pena, y mi alma llora,
y creé el deseo de no existir, de ser aire que se enreda en las espinas de rosales,
en los cardos del camino, en las púas crueles y tenaces de cepos colocados en los ríos.
He creado a mi imagén, humana e imperfecta, lo que el corazón dictaba,
lo que el alma perseguía, lo que solo deseaba, lo que en el espíritu vivía.

... Y creé tu nombre, lo hice carne, y creé el deseo de poseerte,
y he creado la voz para nombrarte, y creé la locura de quererte,
y por crear, sin saber que lo creaba, cree el poder para olvidarte,
para lanzarte fuera del Edén, para maldecirte y para odiarte.
Me hice Dios, creé la Vida, y la vida te quité... y la vida me quitaste.

14 ago. 2013

LA VERDAD OCULTA...(Pequeño relato. Lo debía)

Noelía abrió el ordenador, sonrió, se preparó para "bichear" un poco, para relajarse. Para recorrer la cuenta de Lucas, para indagar sus nuevos movimientos, para reírse luego juntos sobre el espionaje al que ella lo sometía, las bromas de él, los enfados simulados de ella. La red social que les mantenía un poco más cerca, un poco más al día, que les mostraba fotos del otro, aunque, a veces, verlas doliera, pero ambos, a aquellas alturas, sabían perfectamente sonreír en los actos "familioficiales" que decía ella... Le daba el sol débilmente, entornaba los ojos mientras movía el ratón, trituraba unas gominolas y se tomaba una piña colada, paladeándola tranquilamente. Y entonces fue, quedó delante de ella. Aquel enlace, en la página de la oficial, de la legal, legítima, la que compartía las fotos familiares, oficiales, publicables y publicadas. Había olvidado ya aquella pueril manera de hacerle saber que existía, la última vez fue seis meses antes, cuando comprobó, ella, la que constaba en un Registro Civil, que había un corazón metido en donde no debía, una relación que no soportaba. Cuando comenzó el odio, cuando comenzó el acoso y derribo hacia ella, pregonando aquel desliz, aventura, affaire de su marido, con las amigas, queriendo con aquel acto que todas apoyaran su posición y su postura, buscando aliados para poder insultar, humillar, catalogar a quien, en el fondo, sabía que siempre estaría donde ella, la legítima, la oficial, no podría. Y de repente el enlace, la foto "No te elimino, no te bloqueo, te dejo para que veas lo feliz que soy"... Y el pequeño texto que encabezaba el post. Y Noelia sonrió primero, luego soltó una carcajada irónica, más tarde se puso seria, dejó de paladear la piña colada, cogió el móvil y marcó el número de Lucas. Esperó, tensa, porque después del primer minuto de gracia, irónico y desenfadado, ante la prepotencia que da creerse su propia osadía, había pasado al estado de deseo de venganza, de querer gritar, de querer decirle "¡Te equivocas!, no eres feliz, me lo dices para creértelo tú, para así intentar apartarme de tu mente, y no puedes hacerlo porque, seis meses después, sigues con mi nombre en tu cabeza, con lo que leíste, con lo que averiguaste, con lo que confirmaste...". Al otro lado del teléfono la voz suave de él, tranquilo, sin saber el por qué de aquella llamada:
- ¿Pasa algo, nena?
- Pasa que hay quien  me quiere tocar los ovarios, y no voy a permitirlo... ¡Dile que deje de poner en su muro enlaces chulescos, porque no sabe la gravedad del asunto, no sabe hasta dónde puedo llegar!
- ¿Qué ha pasado?
- Date luego una vuelta por su inframundo, cataloga las risitas, cataloga el enlace... -Noelía mascó cada palabra-, yo no tengo nada que perder, pero si encuentro algún enlace, algo que haga alusión a mi persona, algo que me indique que su soberbia va en aumento, colgaré fotos, le enviaré todo lo que tengo, haré pública la relación para que sus amigas vean, para hundirla...
- ¡Cálmate...! sabes lo que hay, sabes que no se debe, no debes de tener en cuenta nada de eso, los celos se la comen, la matan, te odia y es la manera de desahogarse...
- Pues me cansé, Lucas, de ahora en adelante voy a responder a cada provocación, y sabes que puedo, si ella cree que, con eso, lo tiene todo controlado, se equivoca... si ella es mala yo puedo serlo más... ¡mucho más!
El silencio. Sus ojos fijos en el enlace, el fondo verde, las letras blancas, la pequeña frase que lo acompañaba, las risas que lo sostenían. Lucas en silencio. Ella también:
- Lucas, yo no he dado ni un paso para ofenderla, soporté, eliminé, quité lo que podía dañarla, cuando tú sabes que no eran alusiones... y ella me castiga, porque no puede castigarte a ti, y no lo voy a tolerar... sus trapos sucios que los lave en casa... Y luego las amigas comunes, esas que vociferan, que alientan con más risas, que animan con comentarios... ¡no lo voy a tolerar...!
- Tranquilízate, es sólo un enlace, un cartel, una foto... Es sólo un...
- ¡No...! sabes perfectamente que con sólo dos frases, confirmar que hace tres semanas nos vimos, colocar una foto, un beso, callaría para siempre bocas que deben de callar, que están donde están porque creen lo que quieren creer, porque no son capaces de reconocer que no hay nada, que, como tú dices, todo es fachada... pero más insultos, más indirectas hacia mí ¡no...!
Respiró profundamente. Él intentó convencerla, ella repetía, ella reiteraba, tenía todo lo que necesitaba para hundir aquel mundo desde el que se la atacaba. Ella podía hacerlo, no lo iba a hacer por él, porque él se lo pedía. Y su dignidad, su orgullo, iban lentamente apareciendo, haciéndole ver el dolor tremendo de tener que soportar los dardos contra su rostro, aún sabiendo la verdad. La verdad oculta. La que ella no podía pregonar para hacer enmudecer al mundo ficticio y fingido que la insultaba, que intentaba reírse de ella...
Noelía colgó el teléfono. Bebió un trago de piña colada, se sorbió las lágrimas. El te quiero final de Lucas, en voz baja, susurrado, haciéndole ver que la entendía, las lágrimas lentas que comenzaron a salir. Miró de nuevo el enlace, lo leyó, y sin poder evitarlo, como quien dicta sentencia, musitó "No, no eres feliz, sólo quieres que yo lo crea, y yo ya, tu vida, sé que gira en torno a una mentira"....

12 ago. 2013

UNA HISTORIA DE MI CORAZÓN...(recorrido por una noche especial)

Llegué al Ayuntamiento, sola, a la hora justa. Fui puntual. No había nadie, solo los miembros de la orquesta tomándo un tentenpié. Al entrar, no sé porqué, me recorrió un escalofrío. Estaba allí, a unos minutos de subirme allí arriba, en el tablao que quedaba frente a mis ojos, a unos escasos dos metros de aquella puerta. Había bajado sola, no quise que nadie me acompañara. Hice el recorrido tranquila, con mis folios en la mano. Miraba las luces, miraba la Plaza desde las Vereillas, miraba a la gente sentada, sonreí y se me saltaron las lágrimas. No quise compañía, preferi dejar a mis amigos y marido tapeándo, cenando, alejados de mis nervios. Poder mirar hacia arriba, parar mi vista en el reloj de la Torre de la Iglesia, eran las once menos cinco de la noche y yo me puse a temblar, de ese temblor incontrolable, el que te sube desde las piernas hasta el estómago. Tenía náuseas, por un momento pensé que no sería capaz, que algo me impediría subir allí, mirar a la gente, y hablarles. No había nadie en el Ayuntamiento. Subí la escalera hasta la calle Santa Ana, hasta el Rinconcillo, que le decimos, me quedé apoyada en la pared, respiré hondo y rompí a llorar. No podría, lo sabía. Se me agolpaban voces conocidas, idas ya, las de mi padre, las de mis abuelos, las de mis tíos...algunos amigos. Las voces de los amigos ausentes, las que me hablaron la noche anterior y durante aquel día... Y miré hacia arriba. Por ellos, por todos los ausentes... asomé la cabeza a la Plaza y vi a mi pueblo, sentado, tomándo unas cervezas, esperándome... Por los presentes... Por los presentes y por los ausentes... Yo iba a hacerlo... Me metí en la Plaza, sonreí, abracé, saludé, respiré hondo, escuché las palabras de ánimo, la pregunta repetida "¿Estás nerviosa?"..."¡No!" bromeaba yo como respuesta... Me tropecé con Manolo, Manolo Quesada, iba a presentarme, no tenía conocimiento de que yo iba a ser la Pregonera hasta unas horas antes. Me demostró su alegría, compartimos charla un poco, nos alegramos los dos, un huelmense presentando a una motejiqueña, hija adoptiva de Huelma...¡Más emoción!....
Fueron llegando todos, volví al interior del Ayuntamiento, más naúseas, más vértigo, intentándo controlar los nervios, sonriéndo para disimular... Y Manolo en el escenario, presentándome, y con cada palabra "luchadora", "cariñosa", "trabajadora"... el llanto me pudo, Reme, la alcaldesa me miraba sonriéndo, con esas sonrisas que te dedican las amigas cuando saben de tu emoción, y yo pedía que Manolo no hablara más sobre mí, y mi gente le escuchaba y me miraban, en un lateral de la Plaza, y yo veía como la Plaza se había llenado, y las Vereillas, y los laterales, y todo eran rostros conocidos, rostros amigos, mi gente y mi pueblo, esperándome, para escucharme... Y cuando sonó mi nombre respiré hondo, vi a mi padre cogiéndome la mano como cuando era niña, como cuando me cruzaba la Plaza para que no me cayera, y apreté los ojos, y subí....
Nadie, jamás, podrá entender nada de esto si no lo ha vivído... Escuchaba a mis paisanos aplaudirme, el abrazo sincero de Manolo Quesada, sus palabras de apoyo y me emoción, y el atril, y mis folios arrugados ya de manosearlos...¡Era la hora!...¡Era mi hora!...Valiente es aquel que lucha contra lo imposible, el que tiene que renacer de sus cenizas, el que tiene que enfrentarse a golpes de la vida que le sacuden y le hacen mover los cimientos... Yo no fui valiente, yo fui privilegiada, fui dichosa, fuí honrada con algo que jamás pensé que haría, fue escogida entre miles como yo, pocos miles, pero miles, iguales a mí, igual vida, igual recorrido, igual sendero, iguales miedos... Recité la poesía a mi pueblo, emocionada... Pregoné emocionada, me emocioné al recordar a personas concretas... Pero me rompí al recordar a los que se fueron, a los que nos fuimos, a los hijos de los que estamos fuera... por esas cosas que pasan, como dije, me emocioné al recordar a los hijos que, a través de facebook, me hablan de sus raíces, hijos lejanos de montejiqueños, que viven su pueblo aun en la lejanía...
Y terminó, y me volví a romper, al abrazar a Manolo de nuevo, al escuchar su voz en mi oído "Lo has hecho perfecto, lo has hecho muy bien, muy bonito, Encarni".... No veía a nadie mientras pregonaba, el foco me impedía ver rostros, ver caras nítidas y definidas, pero entonces sí, entonces, cuando me separé de aquel atril desde el que yo hablé a un pueblo, ví a mi gente, a la que había llorado conmigo, a la que había aplaudido, a la que había esperado a que yo subiera allá arriba....
Escribo esto cinco horas después, lo publicaré cuando las Fiestas de Montejícar hayan terminado... sencillamente para dejar pasar unos días especiales, para recordar a posteriori, para poder volver a recrearme y a revivir aquellos momentos... Ahora ya pasó el vértigo, las naúseas, la sensación de mareo, los nervios... he recibido un ramo de flores que ha ido a parar a mi Virgen de la Cabeza, una placa del Ayuntamiento de Montejícar que, como las cosas importantes de la vida, presidirá para siempre mi salón... Porque fué un día importante, fue mi día importante, mi noche importante... y estaban mis hijos, mi marido...¡mi madre!... mi madre ha podido verlo...y mi padre, desde arriba, desde el cielo montejiqueño que el último día se cubrirá de color con los fuegos artificiales... Me vió mi hermana, mi sobrina, y me vio mi familia, la que quiso estar, la que no quiso tampoco importa, no siempre llueve a gusto de todos, y todos tenemos algún motivo para no poder asistir a algún acto... pero estaba mi pueblo, del que soy, al que pertenezco, en el que me he movido, en el que he crecido, y en donde están mis raíces y mis amigos de siempre.... Y en donde, como dije en mi poesía, "Quiero descansar cuando muera, porque allí me esperan".-

(Quiero agradecer a Carmela un regalo muy especial, el llavero de la Virgen de la Cabeza y de la Torre de la Iglesia de San Andrés, yo tenía uno parecido, pero lo regalé a una persona muy especial, muy querida, que me consta que lo guarda en sus manos y en su corazón. Gracias Carmela, por el llavero y por tus palabras bajitas, que solo tú y yo sabemos cuáles fueron. Un beso)

9 ago. 2013

PREGON DE LAS FIESTAS DE MONTEJICAR - 2013.- EN MI VOZ Y CON MI EMOCIÓN.

Os presento a Encarni Barrera en su papel de Pregonera, en una noche inmensa, entrañable, una noche que jamás olvidaré, la primera parte, más tarde podréis ver la segunda. Gracias a todos, jamás pensé vivir un momento como este.

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE MONTEJÍCAR.- 2013. (Encarni Barrera)


Buenas noches a mis paisanos y paisanas, montejiqueños todos, algunos residentes en esta tierra nuestra, otros alejados de ella por diversos motivos, pero que, en las ocasiones en que podemos, visitamos este rincón que está siempre presente en nuestro corazón.

            Agradeceros la presencia en esta Plaza de la Constitución, la Plaza de Montejícar, nuestra Plaza, la de nuestros recuerdos y nuestras raíces, para dar comienzo, de forma oficial, a las Fiestas en Honor a Nuestra Patrona, la Virgen de la Cabeza, la que nos cubre bajo su manto, la que nos protege, nos escucha, nos emociona y nos acompaña siempre.

Agradecer al Ayuntamiento de Montejícar, de mi pueblo, de nuestro pueblo, su generoso ofrecimiento, a través de su alcaldesa Remedios Moraleda, a la que yo considero una amiga, un ofrecimiento que me llenó de orgullo, de satisfacción personal, que me emocionó y me hizo calentarme un poco más la cabeza para intentar haceros pasar un rato agradable.

Agradecer a mi familia, a la que esta noche me rodea, a la que quiero, en la que tengo el apoyo para seguir mis sueños, para cumplirlos, y en especial, esta noche, me vais a permitir un recuerdo a quien quería esta tierra y me enseñó a amarla a mí, porque él ya sí es tierra de este pueblo que fue el suyo, un recuerdo para mi padre, porque gracias a él y a mi madre, que está emocionada viéndome, que esté yo esta noche aquí es posible. Un beso para mi padre, que me acompaña siempre, allá donde esté.

Agradecer a mis amigos, a los de siempre y a los nuevos, a los que estuvieron presentes en mi niñez, en mi juventud, a los que siguen presentes en mi vida. A los que he ido añadiendo a través de los años, a todos gracias, porque mi vida, sin vosotros no hubiera sido la misma, las personas somos según la gente de la que nos rodeamos, la familia se nos impone, los amigos los escogemos, y yo los escogí buenos, la prueba está en que a pesar de tantos años seguís soportándome y aguantándome.

Agradeceros a todos pues, Ayuntamiento y Pueblo, familia, amigos y paisanos todos, que me acompañéis esta noche, noche de verano montejiqueña y serrana, noche especial para los que nacimos, crecimos y seguimos sintiendo Montejícar.

            Me hubiera gustado estar en este tablao, subida aquí arriba  como Reina de las Fiestas, pero mi madre me hizo bajita y gordita, así que me conformo con estar aquí, saludando y dando pistoletazo de salida a la elección de la Reina y sus Damas, y reconocer, como ya lo hice en público a través de mi Blog, la belleza de la mujer montejiqueña, la que todas llevamos, (yo también, aunque esté más escondida).

            Cuando Remedios me comunicó que sería la Pregonera de las Fiestas, tengo que reconocer que me entró mucho miedo, mucha alegría, que me quedé un poco pensando en qué era lo que yo podía decir a la gente de mi pueblo, a mis paisanos, esos que me habían visto nacer, crecer, irme, los que siempre han estado rodeando mis momentos felices y algunos dolorosos. Para mí es un orgullo estar esta noche aquí, igual que lo es hablar de Montejícar allá a donde voy, haciendo referencia a un pueblo desconocido para mucha gente, pero que, por ese poder de la difusión en medios, puede llegar hasta países en los que jamás pensé que pudiera tenerse conocimiento de mi tierra.

Hablar de Montejícar me emociona siempre, en estos momentos de mi vida, en los que, por esas cosas raras que pasan, paseo el nombre de mi tierra, he descubierto que sigo aquí, mezclada en este pequeño espacio, en este espacio vital y absoluto que es mi pueblo, estos límites reales que son un sueño cuando estás lejos, por muy cerca que te encuentres, no es lo mismo. Esta noche, ¡quién me lo iba a decir!, soy yo la que estoy sobre el tablao, ese que yo he descrito, en donde, poco después habrá un grupo musical, que igual vuelven a cantar “Cartagenera”, tal y como yo lo recordaba desde hace tantos años. Mi generación vivió en este pueblo, los cambios de un país. Vió como, poco a poco, también todo cambiaba, iba, despacito, dejando atrás costumbres y aceptando otras, sin miedos, abriendo camino, abriendo nuevos senderos.

            Soy de la generación del cambio, soy de ese grupo de mujeres que creció luchando y rebelándose contra normas impuestas, inconformista generación femenina, que decidió luchar ella misma, por lo que siempre supimos que las mujeres merecíamos. Mujeres de Montejícar, que son de buena cepa, que han dado buenos frutos, que han regido casas y organizado vidas, dejando a un lado sus propias metas para vivir las de los suyos.

            Yo nací en esta Plaza, junto al Mesón Consuelo, crecí en estas calles. Aquí detrás, en este Ayuntamiento, bueno no, en aquel Ayuntamiento que ya no está, en una de sus salas, asistí a clases, con aquellos maestros de antaño, con los que tenían pocos medios, pero muchas ganas. En estas calles, en esta Plaza correteé, me caí por culpa de las nevadas y de los hielos. Viví mi infancia en el Colegio de Cristo Rey, en las Escuelas. Disfruté de noches de verano en las eras, en el trillo con mi abuelo Andrés, mi padre y mis tíos, y mis primos y primas, infancia perdida ya para siempre, pero presente siempre en mi recuerdo.

Mi niñez se pierde entre la calle Solar, la calle de mis abuelos Jacinto y Tita, entre la calle Andrés Barrera, orgullo de ver el nombre de mi abuelo en una calle de mi pueblo, en la cual mis pasos se han perdido durante tantos años, visitando a mis abuelos Andrés y Encarnación. Calles pequeñas que vieron crecer a una niña pequeña. La calle Hospital, justo aquí detrás, justo a unos pocos metros, en donde se quedó mi infancia con balones, con vecinos y amigos. Vecinos de aquellos que eran familia, junto al bar de Guillermo, cerca de la tienda de Encarnación, “La Talabartera”, en los cristales de aquella pequeña casa yo ponía mis narices infantiles, prendada de una muñeca o una lecherita de aluminio, y mi madre, presente aquí, puede dar fé de ello. La calle En medio, he sido niña nómada, he recorrido mucho, pero eso me hizo ampliar el pequeño horizonte de mis ojos. Los juegos en la calle Leones, junto al que hoy es mi marido, cuando los dos éramos unos niños, y ni siquiera sabíamos de la existencia del otro, porque en aquellos juegos del Quema y Los Partidos, no se diferenciaba de sexos, se trataba de vencer al enemigo, aunque el enemigo que se tenía enfrente fuera, muchos años más tarde, el padre de mis hijos. Noches increíbles cerca del Pilón de Los Leones, tomando el fresco, hablando de cantantes de moda. Aprendiendo a hacerme mujer, como tenía que ser, bajo la tutela de mi madre, siempre vigilante, siempre alerta, bajo la disciplina paterna.

            Años duros vividos cuando me tocó el turno de emigrar, de irme lejos, pero llevándome siempre, en mi alma y en mis ojos, los paisajes de mi pueblo, del que hablo con orgullo, con pasión montejiqueña, porque me enseñaron a amar la fuerza del lugar en el que se nace, porque es de ser bien nacidos agradecer, y yo agradezco a la vida tener raíces, buenas raíces, y tenerlas aquí. Años felices, haciendo crecer un pueblo, viendo como nuestros mayores trabajaban, viendo aquellos primeros camiones llenos de grano en el Pósito, como se creó la Cooperativa de Aceite, observando como la Cruz de los Caídos, la que ya ha desaparecido, era trasladada de esta Plaza a la puerta de la Iglesia. Iglesia de San Andrés, emblema del pueblo, por donde todos hemos pasado en un momento o en otro. Recuerdos de mi niñez, igual que la niñez de la mayoría de los que estáis aquí, con un cantarillo que mi abuela Tita me compró, bajando por agua a esa fuente que da entrada a esta Plaza. Mis paseos con los porrones al pilar que había en la calle San Marcos, y los paseos hasta el pilarico del cura con mi madre, aquellos paseos hasta la fuente agria, a recoger agua para que los garbanzos salieran tiernos.

            Recuerdo que en mi primera entrevista, para Ideal de Granada, el periodista me preguntó con qué recuerdos de Montejícar me quedaría… ¡¡Con toda mi vida!!, le respondí…

            Mi vida está hecha de recuerdos de mi pueblo, de momentos completos llenos de vivencias. Soy lo que soy porque nací donde nací, rodeada de gentes trabajadoras y activas, que saben divertirse como nadie. Se me van los recuerdos en aquellos inviernos de matanzas caseras, con olor a cebolla cocida, familias reunidas, juegos de niños, las visitas a las tiendas a comprar matalauva y orégano, las  tripas para los chorizos y los salchichones, que las abuelas y las madres embutían primorosamente, para rellenar las alacenas y las cámaras, en donde los jamones se secaban mejor que en ningún sitio, aquel frío que calaba los  huesos, las nieves separadas, formando callejuelas para poder caminar medio equilibradamente, en aquellos días de lumbres con olor a paja y a leña quemada que se esparcía por el pueblo, que llenaba de calor de hogar aquellos cuerpos infantiles, a pesar de la manía materna de colocar a los niños pantalón corto y abrigo largo, como si las piernas no pasaran frío. Madres y abuelas tejiendo bufandas, jerseys, en verano, sentadas en las puertas, en los patios, siempre con la labor en la mano. Las confecciones de los ajuares, esos que todas las de mi generación y generaciones anteriores fuimos punteando en las tardes calurosas, en los corrales y en las salas, ventanas abiertas para que pasara el aire, este aire nuestro que nos da fuerza y nos da alegría, que baja de la Sierra Alta Coloma, del Cerro de los Allozos, que se encuentran en nuestra Fuente Cabra, legendaria y eterna, con sus “palomicas” y sus veladas amenizadas por el sonido del agua de la caldera o la olla, según quien lo diga…

            Navidades con Misas del Gallo, con la iglesia helada, en donde se adoraba a un niño humilde, como humilde es este pueblo, sin demasiado boato, el boato nosotros lo hacemos alegría, Navidades de aguilandos que no aguinaldos, porque nuestro vocabulario, nuestra lengua ha inventado palabras que solo nosotros conocemos, que hemos hecho nuestras, que son propias y auténticas. Esos días de la Torta, desperdigados por todos los rincones del campo montejiqueño, familias y amigos en torno a un trozo de torta casera que se cocía en hornos familiares de panaderos familiares. Igual que se cocían aquellos mantecados cortados en lo alto de mesas con hules, en casa de abuelas, en las casas propias. La tradición de la Semana Santa, sus roscos de sartén, sus procesiones pequeñas y ràpidas, con imágenes pequeñas, como digo, sin boato, porque Montejícar no lo necesita, porque somos lo que hemos ido creando.

            Días de Romería, acompañados por San Isidro, tradición cercana y reciente, que esta noche, me permito recordar, para hacer un pequeño homenaje a quien nos dejó la alegría de unos trajes de lunares y sombreros cordobeses, un recuerdo para José Rescalvo Lara, que fue cura y fue paisano, que se fue para siempre pero nos dejó el legado de unas carrozas, de unas botas de vino y la sabiduría de que la religión y la diversión pueden ir unidas, deben de ir unidas, allá en donde estés, cura Pepe, gracias de parte de todos los montejiqueños, que cada mes de mayo conviven en las Eras Altas gracias a que tú tuviste la genial idea de hacernos partícipes de la alegría de vivir de la agricultura, rodeados de campos en flor, fértiles y fecundos.
           
            Montejiqueños todos, los que hemos vivido fiestas lejanas ya, siempre presentes, siempre importantes. Encontrándonos con los de fuera, con los forasteros, con los de aquí, que se fueron para seguir haciendo grande un pueblo aún en la distancia. Recuerdos que nos llenan a todos, que son legado para nuestros hijos.

            Recuerdo especial para ese lugar que nos guía, en donde se cobija la hermosura y la bondad, nuestra ermita, pequeña, recogida, entrañable, única; lugar privilegiado, desde el que Ella, nuestra Señora, vela por sus hijos, lugar en donde mi hijo pequeño fue bautizado, quedando así para siempre, un poco más, en mi alma. Mis hijos, mención especial para ellos, los dos bautizados aquí, en mi pueblo, en el suyo, el de sus padres y sus raíces, el de las raíces de muchos hijos como los míos, que han crecido fuera porque sus padres tuvieron que marchar con el corazón dolorido por la añoranza de su tierra y de su gente. Hijos que vuelven hoy a su pueblo, para disfrutar de sus fiestas, de su aire, de sus calles llenas de vida vivida por sus padres y abuelos, el futuro de Montejícar está en ellos, en los jóvenes que están en esta plaza, en los que tendrán en sus manos la responsabilidad de hacer de su pueblo un gran pueblo, de no dejarlo morir, de seguir luchando por él aunque estén fuera, de nombrarlo, de honrarlo y darlo a conocer a todos los ajenos a él. Luchad siempre los jóvenes, tenéis en vuestras manos el futuro, vuestro pueblo os lo agradecerá, porque es tierra agradecida la nuestra, que acoge como nadie, que mima y que invita al regreso. No olvidéis, jóvenes de Montejícar, hijos jóvenes de montejiqueños que emigraron, las raíces que os unen a esta tierra, un árbol sin raíces se seca, visitad las vuestras, recorrer los rincones que forman parte de vuestra genética y de vuestra vida, llevad con orgullo el nombre de vuestra tierra, porque eso os hará grandes y os hará saber que hay un lugar al que siempre perteneceréis.

            Mención para los que se fueron durante este año. Los montejiqueños que nos dejaron, que desde arriba, junto a su Virgen, sonreirán al ver Montejícar iluminado, porque está en fiestas. Fiestas de Moros y Cristianos, el Islam y la Cristiandad frente a frente, para regocijo de ojos y sonrisas de bocas, que en silencio recitan las relaciones a la Virgen, los diálogos eternos de palabras llenas de poesía y de historia. Montejíqueños, estamos en fiestas, fiestas de nuestra Virgen, fiestas de nuestra tierra, fiestas de nuestros Moros y Cristianos. Tradición nuestra, tradición fuerte. Centenaria y asentada ya, recuperada para disfrute de las generaciones presentes y futuras. Caballos que cabalgaban llevando a lomos la belleza y la sencillez de ropajes y leyendas. Voces declamando emocionadas a la Virgen y al amor, a la batalla y a la victoria. Moros y Cristianos que deben de ser reconocidos, que deben de ser reivindicativos del carácter de un pueblo, de su tradición y de su historia. Disfrutemos, celebremos, divirtámonos mucho, preludio estas fiestas del éxodo hacia Francia, hacia el Roselló, hacia las parras cuajadas de uvas, que como Carlos Cano, otro granaino emigrante decía, “tenemos grasía pa derramarla”. Vivamos las fiestas, que se irán en unos días, que cuando se alejen nos devolverán a la dura realidad, a la que estamos viviendo, que nos hace solidarios y nos hace generosos, que nos enseña que todos, en un momento podemos sufrir el latigazo del desempleo, es tiempo de ayuda, es tiempo de echar manos, de aunar fuerzas, respirar hondo y seguir.

             Por eso, desde aquí, por eso en esta noche, con toda la alegría de mi corazón, con la que me habéis hecho sentir por estar junto a vosotros, yo os digo:
Montejiqueños,
¡Viva Montejícar!.
¡Viva la Virgen la Cabeza!.
¡Felices Fiestas, Montejícar!.

 A pasarlo bien y disfrutar de estos días. Buenas noches y muchas gracias. Un beso a todos.