30 sept. 2013

EL DESGARRO DEL ADIOS... (Laura, "Las manecillas del reloj")

Había revisado que todas las ventanas estuvieran cerradas, de pie en el recibidor recorrió aquel espacio. Se encaminó hasta el patio, miró con pena cada planta, cada maceta que ella había colocado y Miguel cuidó. Había encargado a Montse que regara las plantas de vez en cuando, o que se las llevara al chalet, al monte, allí serían felices, crecerían y estarían cuidadas. En aquel monte donde Miguel le
ofreció comprar una casa para ellos. Tenía ganas de llorar, abrazada a la urna, acompañada por él, acariciando el bronce que contenía sus restos. Le llevaba con ella, todo lo que tenía que hacer era salir y cerrar la puerta, porque ya Miguel la acompañaba; en aquella ocasión no la iba a dejar en la marquesina de una parada de bus, esta vez él se iba con ella. Anduvo con paso firme por el pasillo, haciendo sonar sus tacones, cerró la puerta blanca, aquella placa con sus dos nombres. La lámpara de la escalera con sus reflejos verdes y naranjas, iluminándola mientras bajaba intentando no llorar, nos vamos cariño, volvemos a casa, apretando la urna contra su pecho. Ya terminó todo, ya estás conmigo, ahora ya eres feliz. Y el último peldaño, temblando,
fuimos felices, lo poco que pudimos, pero lo fuimos, siento mucho haberte hecho tan desgraciado, no supe hacerlo mejor, cariño. Volvamos a casa para siempre.

  Cuándo salió fuera una ráfaga de viento movió su pelo, las lágrimas le corrían por la cara, Marcos y las niñas la miraron, el médico indicándoles que no dijeran nada, que la dejaran desahogar su dolor. Se acercó al coche, abrió la puerta sin soltar la urna, seguía llorando, la voz quebrada, sin mirar a Marcos, entrando dentro, sentada en el asiento del copiloto:
—¡Vámonos, Marcos, volvemos a casa! —y rompió a llorar con toda la pena acumulada durante años.
La mano de Elena, desde atrás, en el hombro convulso de su madre, viendo por el espejo su rostro descompuesto y escuchando aquel llanto desgarrado. Marcos tensando los músculos de su cara.
Cati colocándose el cinturón, lloraba. Elena y ella envueltas en un llanto silencioso, acompañando a aquel otro lleno de sonidos dolientes y tristes. Dejando que el silencio envolviera de calma, poco a
poco, a la mujer que abrazaba una urna, en donde se llevaba al hombre de su vida, al lugar en dónde empezó su historia, en donde iba a terminarla, dejándola despedirse de cada rincón que ahora pasaba delante de ella, cada rincón de Sant Juliá de Lória, aquel pueblecito perdido de Andorra, en el que había sido feliz en una época de su vida que se había ido para siempre. Laura hablándole a Miguel, con aquellos testigos mudos, aquellos que entendían su dolor y su pena. Los que la escuchaban respetando su despedida llena de palabras rotas:
—Te vas, Miguel, a tu tierra, al sitio que siempre te llenó de vida, ¡fíjate!, dejas todo esto atrás, edificios iluminados por ti, llenos de vida porque tú los hiciste vivos, calles que has pateado —la voz agotada pero continua, aquel sonido de quien sabe que la persona que se va la escucha—, ¡cuántas veces me preguntaste qué habías venido a buscar aquí!, ¡cuánta furia en tus palabras cuando lo preguntabas!, viniste a buscar la vida, y ahora yo te devuelvo a un lugar para que vivas para siempre…
Cati volvía la cabeza hacía la ventanilla, habían cogido la carretera hacía la frontera, miraba lo que había sido su hogar y sin embargo no tenía pena por dejarlo, porque dentro de aquél coche estaba aprendiendo lo que era en realidad un hogar y una familia. Los lamentos suaves de Laura, sus frases incompletas, hablándole al padre ido, al hombre que la amó. Aquella cantinela que parecía no terminar nunca:
—Me diste el mundo, cariño, te has ido dándome el mundo, y yo no supe que me lo estabas dando, te has ido susurrándome un te quiero sin llanto, como hacías cuando nos veíamos a escondidas en aquel tiempo que no era lícito lo nuestro. Quiero una sonrisa, me decías, no quiero llantos —y acariciaba aquel recipiente lleno de él—, permite que ahora llore, lo que no pude llorar en cada despedida, las lágrimas que tú no me dejabas derramar…


Es un trozo de uno de los capítulos finales de "Las manecillas del reloj". Hay despedidas desgarradas, esas que revientan el alma, las que se sufren sabiendo que todo fue y nada será ya... y esta noche me gustó encontrar este trozo y quise compartirlo en este blog que, creo (ahora no recuerdo del todo) nunca ha "albergado" un texto tan largo de la historia de Laura y Miguel... Ya era hora que lo hiciera, porque por ellos se creó este blog, a raíz de su historia, es justo pago que estén presentes en él.



29 sept. 2013

ESOS SIGNOS TAN DETERMINANTES...(Reto con Maribel Lirio)

Se despierta una algunos días con una sonrisa de oreja a oreja después de leer algunos artículos estupendos, los que llevamos dos días madurando Maribel y yo. Su artículo, el recorrido por los signos del zodíaco, decidiendo cómo los astros influyen en el carácter, me ha hecho sonreír, porque con el mío ha habido diferencias.
Yo soy de las incrédulas, de las agnósticas y de las ateas en temas astro-zodiacales, aunque eso sí, creo que los astros sí que pueden marcar ciertas pautas de comportamiento con quienes han nacido en nuestra misma horquilla de tiempo, pero yo soy más bien de creer que el carácter viene marcado por los genes, por las vivencias, por el recorrido a través de años y situaciones, más que nada, pienso esto porque creo que yo, siendo Virgo desde que nací, no actúo ahora como lo hacía hace veinte años, ni mis valores son los mismos, ni mis prioridades...ni mi carácter. El carácter se forja, se va forjando a golpes de martillo, sobre el yunque, que somos nosotros. Pero también reconozco que las bases son las mismas, así pues, después de aclarar estos puntos vitales para mí, empiezo mi recorrido personal sobre los signos, digo personal porque voy a hablar de los conocidos, pequeñas pinceladas generales.
Reconozco que no presto atención a los signos del zodíaco, desconozco la mayoría de los de mis amigos, pero sí recuerdo algunos, y recuerdo también algún puntual rasgo que se les atribuye y con el que no estoy de acuerdo. Por ejemplo, Manolo y Pepe Luis son Aries, para nada son impulsivos, se piensan y repiensan los actos y sus consecuencias, no son competitivos, nunca lo han sido, así que dos matices en los que difieren. Eso sí, coinciden con los Aries en que son generosos, los dos... Tauro, Yolanda y Nuria no valoran las tradiciones, ni obedecen las normas, bueno sí, las obedecen, pero si no están de acuerdo con alguna intentan cambiarlas... Eso sí, tienen paciencia, mucha, tanta como el Santo Job, punto en el que coinciden con el resto de Tauros según su signo... Géminis, el ying y el yang, blanco y negro, las dos caras, opuestas...para nada, Miguel es claro, transparente, simple y sencillo, ¿deportista? sí, allá por el medievo, ahora prefiere el sofá-bol... lo de que son inquietos me lo voy a reservar (risas)... pero algo si es cierto, se adaptan a cualquier situación, rasgo común de los Géminis... Cáncer, ¿que están en la Luna?, no debe conocer a Jara quien escribió eso... Jara, mi amigo Pepe es una de las personas más realistas que he conocido, como Cristobal, para nada, tampoco son alocados, lo de bohemios lo dejo para Cristobal, Jara es el contrapunto, la demostración de que a mismo signo, distinto carácter... pero eso sí, los dos desbordan ternura, aunque como son hombres, y el género también influye, lo disimulen correctamente, que no perfectamente (risas)... Nos vamos con Leo, el turno de las chicas, porque aquí si voy a decir primero las coincidencias, Rosi y Tere no caminan, desfilan (risas),"Veni, vedi, vinci" (más risas), ellas en una reunión triunfan desde que aparecen, buenas Leo, en este caso totalmente de acuerdo con que son los jefes de la manada...Con ellas al menos, el horóscopo lo clavó... Y llegamos a Virgo, mi signo, bueno, juzgarse a uno mismo no es fácil, diré que sí me gusta el orden, el material, el personal, el social, pero eso sí, para nada de acuerdo en que acepto normas, cuando no estoy de acuerdo con algo puedo llegar al tremendo punto de vehemencia que roza con la bordería, y así lo reconozco...¿que somos duros jueces de los demás y de nosotros mismos? pudiera ser, soy dura conmigo, con los demás siempre intento encontrar el motivo del hecho en sí... Y lo de la frase famosa que se nos atribuye ("Permítame que le corrija") totalmente de acuerdo, los astros me adjudican bastantes rasgos de mi carácter, otros ni se asoman a mi persona... Libra, conozco solo a una Libra, no estoy de acuerdo con la armonía que plantea su signo, ni con sus aspiraciones artísticas, es totalmente lo contrario, huye de conflictos, eso sí,pero lo hace por inercia, por puro conocimiento de que, en un conflicto saldría perdiendo... Escorpio, bueno, yo tomo como referente de Escorpio a un amigo, así que diré que lo de la conquista con la mirada me ha sorprendido por la coincidencia, que la vitalidad es marcada también, que responden de manera poco delicada, con lo que estoy totalmente de acuerdo... no estoy de acuerdo en que no se detengan a luchar por lo que quieren, creo que no, creo que luchan hasta límites insospechados para conseguir su meta, porque son obstinados y tenaces... Sagitario, aquí voy a hacer una declaración, Pepe es Sagitario, y creo que es un sagitario puro, es decir, que estoy totalmente de acuerdo a cómo se le describe... Ni una palabra más. Capricornio, el deseo del reconocimiento no encaja con los que conozco, ni María José, ni mi padre, ni Estrella son o han sido interesados a la hora de moverse en ningún círculo...ni considero que muevan hilos en las sombras para conseguir sus objetivos... Acuario, mi madre, mi marido... lo de la capacidad de abstración es un mito, (risas), no estoy de acuerdo con que su principal rasgo sea sorprender a nadie, ni incluso lo persiguen ni lo intentan...pero es verdad un rasgo común, la fidelidad a la gente a la que quieren... Piscis, el rasgo influenciable podría ser cierto, no conozco muy a fondo a ningún piscis, y como no quiero ser injusta, como hice con Libra, mejor lo averiguáis vosotros...

Y llegado al final, puedo decir que, Leo, Virgo, Escorpio y Sagitario son los tres signos en los que he visto más coincidencias reales con la gente que conozco, que el resto no encierran en sus rasgos a mis cercanos, que se alejan mucho de como son en realidad... y he llegado a la conclusión de que los astros pueden determinar en un tanto por ciento nuestro carácter, pero que también es verdad, como dije al principio, que me fio más de los vaivenes de la vida, de los genes y del deseo de cambio que se va haciendo a lo largo de los años... que no niego el componente astral en nuestras vidas, pero que no es ni la generalidad, ni la totalidad, ni lo determinante... Y ahora os copio el enlace en el que me he basado para desmigar, para valorar y para "despiezar" a la gente conocida según su signo... Ahora, si tenéis un ratito, divertiros leyéndo, encontraréis coincidencias, diferencias y frases que os resultarán familiares, otras no tanto, pero leer, cuando nos lleva a sonreír, siempre es grato... y a mirar los horóscopos, quien en ellos crea, para ver que le depara la mañana, la mía tranquila en el ambiente otoñal...

http://elspaciodemaia.netne.net/temas/horoscopos.htm

28 sept. 2013

VIVIR... EN LA ESPERA... (Poesía)

Cerrar los ojos y escuchar el viento,
y que el agua deje tu rostro mojado,
dejar que los aires golpeen las espaldas,
y tus pies caminen aunque estén cansados,
y dejar que la vida se pose en tu hombro,
y te haga un guiño,
y saber que vives, que sientes, que lloras,
que reiste un día, que sufriste otro,
que escalaste montes,que bajaste valles,
que bebiste el agua de frescos arroyos.

Vivir es sentir que el alba te asalta
después de una noche de agitado isomnio,
que asoman los rayos del sol por las sierras,
que se fue la luna, se fue la tiniebla,
que vives, pues miras, pues oyes, pues sueñas.

Vivir es sentir que se va a vida cuando cierras ojos
de gente querida,
cuando tiembla el labio y extraña la ausencia,
cuando abrazas el cuerpo de los que acompañan
tus días, tus horas, tus pasos tranquilos,
los rostros que besas, la boca que alumbra,
las manos que tocan, los labios que rezan,
vivir es amar, odiar y estrellarse
contra muros hechos de barro y de piedra.

Vivir es cantar,
vivir es seguir a quien, dulcemente,
con una sonrisa, la mano te entrega,
y la mano das.

Y seguir viviendo, amando y odiando,
riendo y llorando;
detener tus pasos, mirar a lo lejos,
recobrar alientos, descansar la vista,
sacudirse el polvo, y seguir riendo.

Y yo vivo en el mundo diario,
ese que regala alegrías y penas,
encuentros con brazos que abrazan mi cuerpo,
despedidas duras y que son eternas.

Y vivo por mí, por los otros, por todos,
por quienes me odian, por quienes me besan,
dejando que el viento azote mi rostro,
dejando que el agua arrastre mi pena
.

Vivir... vivir en el mundo, vivir en la eterna
suerte de vivir, suerte de cantar, suerte de reir,
suerte de llorar, suerte de tener la mano que guía,
la mano que coges cuando nada esperas,
y que te da vida... porque esa es la vida.

Vivir y soñar... vivir y esperar... vivir en la espera.-

27 sept. 2013

EN RECUERDO... (A Pepe Rescalvo Lara)

Hay un minuto sólo, ése que va desde que pulsas un botón hasta el momento en que ves una imagen, esa imagen familiar y compuesta de trozos del alma, y no se puede evitar sonreír con pena, mirándo atrás, pensando en aquellos que se fueron, en el que se fue, en el que irrumpió en tu vida sin saberlo, sin pretenderlo, de puntillas, y que dejó su calado. En ocasiones nos esforzamos por dejar huellas en los demás, en que no se nos olvide, en estar permanentemente presentes en memorias y recuerdos, en ser más...en ser todo... Olvidamos quizás que, la mejor forma de crear un recuerdo imperecedero es no desearlo, seguir una senda, pararnos en el camino, recoger a los que encontramos sin obligarles a seguirnos, solo invitándoles a caminar con nosotros.
Yo conocí a Pepe Rescalvo porque tenía que ser así. Una familia cristiana y practicante, mi madre asidua de la Misa, de las Fiestas de guardar y de las de no guardar, creyente total y practicante retotal, y yo venía escaldada. Mi último año, aquel año 1979 en que yo terminé mi curso, en que abandoné mi internado, en el que la saturación de misas, rosarios, vísperas, laudes y ejercicios espirituales habían hecho mella en mí, negativa, totalmente; una niña de catorce años es maleable, para bien o para mal, yo en aquel tema religioso, cristiano judáico, había sido maleable para mal; eso suele pasar cuando se nos satura con creencias que no se nos explican, porque para una mente curiosa, para un espíritu infantil y libre, es primordial la lógica y la logística (risas). Y llegué a Montejícar... Y la noticia bomba era que habían cambiado al cura... Esas noticias impactantes en los pueblos, que crean el ambiente de interrogantes y de murmullos, que llenan el aire de "¿Cómo será?"... Y el resultado, la respuesta fue que era demasiado joven... Pepe Rescalvo tenía 35 años... Un cura joven... Un cura alegre... Un cura distinto...
Mi madre le confesó, (¡pobre hombre y pobre mujer ella!) que su hija venía "atea total", para mi madre aquel estado mío de pasotismo religioso era algo así como "morir en vida", y no exagero. Y el cura, un buen día me encontró por la calle, se me acercó, preguntó mi nombre, me dijo que si me había planteado llegarme al Teleclub, aquel recinto para jóvenes, subiendo una escalera de caracol con siglos de historia, en donde algunos jóvenes de mi pueblo, organizados por él y por Vicente (mi gran y bueno Vicente) tenían reuniones y charlaban, y veían peliculas, y se divertían... Y le respondí que tal vez, aunque me dijera a mí misma, en lo más hondo de mi alma, que jamás volvería a aquel grupo sectario y fanático (sin conocerlos, juzgaba sin conocerlos, hoy sé que ese es uno de los mayores errores que puede cometer una persona)... Pero mi padre, que era insistente, me sugirió muy sutilmente (si no vas no sales) que acudiera. Y lo hice... Es de esos recuerdos que se te quedan para siempre...
Jamás agradeceré a la "insistencia" de mi pàdre y su directa amenaza, el haber conseguido que acudiera aquella tarde. Mi vida cambió. Descubrir que hay jóvenes que sueñan, que comparten, que entregan, que dan... Pepe Rescalvo, el cura Pepe, que consiguió risas de adolescentes, sueños de jóvenes, que consiguió que yo distinguiera y comprendiera... El cura Pepe que, cuando algo me dañaba, me decía una frase y me hacía reír... que me escuchó como amigo, al que no le hacía falta saber demasiado, sólo "ver que esos ojos pierden el brillo", como él decía, para comprender que una niña sufría... Y que me hizo reír, disfrazarme, acudir en Granada a mis clases de catequesis, para poder conseguir mi diploma, mi insignia, que leía mis trabajos, levantaba una ceja y me sonreía... y que un día me dijo que las personas pasan, pero lo que siembran queda... Por todo eso, esta tarde en que tropecé con un video del grupo Piel de Dios que él creó, uniendo a una pandilla de jóvenes, mientras le veía en la foto manejar la mesa de mezclas, que era su pasión, cuando he ido hasta mi "caja olvidada" y he recuperado varias cintas de cassette que él me grabó, y he mirado su letra en aquellas dedicatorias de algunos libros que me regaló, sé que tenía razón... Independientemente de lo que yo haga con mis creencias, con mis religiones, con mis ética y mi moral, independientemente digo, él sembró y dejó su huella en una niña que, empecinada, había decidido que todo lo que oliera a cura era pernicioso... Donde estés cura Pepe, desde aquí, en tu memoria, para siempre en mi recuerdo y en el de todos los que estuvimos en algún momento junto a tí en aquellas actividades, fiestas, cabalgatas, clases de catequesis, excursiones, cines... Porque eras alegría y enseñaste la alegría... Y porque hay personas que, sin pretenderlo, dejan para siempre su recuerdo en los corazones...

(Foto de la Cabalgata de Reyes, Pepe Rescalvo con su eterna cazadora marrón y su sonrisa).-

22 sept. 2013

EL ESTRES DE LAS ABUELAS...(Reflexión de una ama de casa)

Hay dias de esos demenciales en que lo mismo estás dando vueltas haciendo una maleta, que tiendes una lavadora, que repasas un botón, que revisas los deberes, que vas haciendo la comida a saltos; descubres la bayeta y el Pronto encima de un mueble, una ropa sin ordenar, algunos papeles que tienes que archivar, la planta que no se regó... y te invade el estress. El estres. El estres es esa palabra moderna, recién adquirida, que resume una reacción fisiológica del organismo, al menos eso dice el diccionario...no sé. Yo hoy, mientras daba vueltas como una peonza por la casa, pasos rápidos por el pasillo, entraba y salía de una habitación a otra, pensé en mi abuela Encarnación... ¿mi abuela tendría o habrá sabido en algún momento lo que era el estres?... Tenía ocho hijos, lavaba en el río, cosía a mano, en la tienda tenía que hacer cola, porque las cuentas se hacían a mano, le daba tiempo a hacer conservas caseras, planchaba con ascuas de la lumbre, no tenía vaporeta, ni suelos de mármol o granito, fregaba de rodillas, no disponía de agua corriente, tenía que ir a buscarla.,.. Ya sé que son otros tiempos, ¡por supuesto!, esa es la excusa y la respuesta que todas tenemos, ¡faltaría más!... Pero la naturaleza femenina sigue siendo la misma: llevamos un hogar, menstruamos, llegamos a la menopausia, seguimos pariendo, tenemos que alimentarnos, vestirnos con ropas planchadas... eso sí, ahora decimos que trabajamos...fuera, quiero decir.
Recuerdo hace años, cuando una de mis primas mayores ya era mamá, yo era una jovencita, estabamos en casa de mi abuela Encarnación visitándola, el hijo de mi prima estaba un poco nervioso, ella aludió al parque infantil, ese aparato anti-estres materno y relajante infantil, y mi abuela, mirándola incrédula, llevándo sus ochenta años con aquella dignidad de señora que siempre tuvo, le sonrió, mi prima prenguntó qué pasaba y mi abuela, estupenda señora ella, dijo:"Pensaba en cómo he podido críar a ocho hijos sin parque infantil"... Nos quedamos calladas, porque en definitiva llevaba razón.
Ahora, sea por lo que sea, las mujeres estamos estresadas, nos falta tiempo, tenemos horno, agua corriente, plancha con calderín, lavadora digital, no se nos ocurre tener ocho hijos, compramos en tiendas de ropa estupendas, trabajamos como burras y por consiguiente nos estresamos. Hemos irrumpido en el panorama laboral con fuerza, somos superwoman, servimos tanto para un roto como para un descosido... Pero es bueno echar la vista atrás, porque todas hemos tenido abuelas, de esas que se colocaban la canasta de mimbre en la cadera, que rompían hielos, que se arrodillaban con sus delantares y fregaban suelos de cemento, de esas que cosían a la luz de un candil, de las que blanqueaban ropa a fuerza de restregar y usar jabón casero, que dicho sea de paso cocían ellas en aquellos lebrillos de loza... Hemos avanzado tanto que a veces pensamos que siempre fue así, por eso nos ponemos histéricas cuando se va la luz y se para el lavavajillas, cuando se rompe una cremallera imposible de sustituir o cuando llegan las siete de la tarde y estamos fregando un balcón... Y es que, hay días en los que yo sigo acordándome de mis abuelas, y pienso que, si yo estoy estresada es, ni más ni menos, porque abarco mi mundo, porque creo que me supera y me saturo yo misma... No es trasnochado, ni antiguo, ni siquiera cateto, mirar un poco atrás, sólo por el placer de descubrir que somos afortunadas, que tenemos tiempo para nosotras, que hemos avanzado mucho, que no necesitamos tirarnos al suelo para fregar, ni acudir a ríos para lavar... No reclamo nada, pero es justo hacer un reconocimiento a ese estres que las abuelas ignoraban, y que seguramente resumían, cuando llegaba la noche, en una frase tan simple como "Estoy cansada".-

(Para mis abuelas Francisca y Encarnación, que a lo largo del tiempo que las disfruté me enseñaron el valor de la mirada femenina echa trabajo, ternura y sacrificio.-)

LAS FRASES QUE TE MARCAN... (Reflexión personal de una frase viajera)



"Lo que más duele en la vida es aquello que nunca te has atrevido a vivir.- Seskya.


Es bueno de vez en cuando refrescar la memoria... Hace algo más de un año, cuando volvía de un viaje que, precisamente terminó en Sant Juliá de Lória, en Córdoba, mientras esperaba el autobús de regreso, en el baño, me encontré una de esas frases lapidarias que se escriben en las puertas de los aseos de señoras (no sé si también los caballeros son dados al mágico arte de frasear en los baños)... la frase me gustó mucho, llevaba en el bolso un pequeño bloc donde suelo anotar cositas, y lo anoté. El bloc lo guardé y lo sustituí por otro, pero ahora, preparándo mi viaje, ha salido mientras buscaba unos sencillos clic... El destino a veces nos juega estas pasadas, encontrar en un momento de tu vida, una frase que te persiguió durante un viaje. El año pasado, cuando copié esta frase de Seskya, una mujer anónima que andará por esos mundos de dios, yo estaba escribiendo "Las manecillas del Reloj", no pensaba en publicarlas, no pensaba que viviría todo lo que he vivido, que me atrevería a hacerlo... hoy doy gracias a la vida por haberme permitido recorrer este camino... Y encontré la frase, y la voy a usar en mi relato corto, el que ahora escribo... Pido permiso a Seskya, le doy las gracias, porque su generosidad al escribir una bella frase para que las señoras que pasaran por el baño de la >Estación de autobuses de Córdoba pudieran disfrutarla, y espero que no se haya borrado, que no hayan pintado la puerta, que siga allí, escrita sobre madera, en un angosto baño... Hay palabras que cuando se unen crean una frase tan bella que se nos queda grabada, y que al leerla te remonta al momento en que la viste por primera vez... Buenos días, disfrutar de la vida, disfrutar de las frases hermosas que personas anónimas dejan a su paso por las estaciones del destino. Pasad un bonito domingo, ¡¡ y vivir, para no arrepentiros mañana por no haberlo hecho !!....

21 sept. 2013

A UN CABALLERO TEMPLARIO...(Mi debilidad)

Desconocido su rostro, escondido en su armadura,
cabalgándo en su corcel, corriendo mil aventuras,
rescatándo los tesoros de la Cristiandad perdida,
en las tierras sarracenas, en las tierras amarillas
en donde sueña volver con su dama y a su corte,
en los lugares perdidos, porque su vida es su Orden.
Templario rindiendo espada a una reina que le espera,
que reclama su valor bajo la luna serena.
Batiéndose en nobles luchas, ondeando sus pendones,
la bandera de su corte, blandiendo su espada al aire
mientras otorga perdones.

Mi Templario valeroso, del que desconozco el rostro,
la malla que me lo oculta y lo hace misterioso;
a lo lejos su caballo que se aleja y se lo lleva
lejos de mi torre oscura, hacia las tierras eternas,
para defender su Credo, su Religión y a su Reina.

Dedicada a mi amigo Emilio Padilla, un verdadero Templario.

EL NARANJA QUEBRADO...(poesía)

Ha llegado el naranja otoñal que preludia al invierno,
el quebrado naranja de las hojas que piso,
caminando desnuda y esperando los hielos,
ya se fueron los soles, ya se marchó el estío...
ha llegado la brisa helada de las cumbres,
las tardes que adormecen, la nostalgia que invade,
la añoranza de tardes calurosas y eternas,
el recuerdo del sol entre amarillos valles.

Ha llegado el quebrado naranja de las copas
de árboles que erguidos permanecen,
haciendo fortaleza contra el viento que arrasa,
que destruye sus ramas y se lleva su pena.
Naranjas otoñales, verdes que se suavizan,
otoño, siempre eterno, en mis ojos te miro,
y bendigo tu viento, y bendigo tus hojas,
esas hojas naranjas que quiebro cuando piso.

Silencio en el otoño, silencio en los caminos,
silencio entre los mares, silencio entre los ríos,
las aguas lentas pasan, el otoño las mece,
las cuaja de hojas secas que arrastran su destino.
Mi otoño azul, mi cruel otoño naranja,
que me ha traído la edad de los grandes desafíos,
de las palabras inconexas, creando mundos lejanos,
creando ajenas penas y aquel amor tardío.

El otoño sencillo, tranquilo y tan discreto,
que pasa sin murmullos y te devuelve mío.-

20 sept. 2013

SANARTE A BESOS Y SUSURRARTE AL ALMA... (Poesía)

Susurro del viento entre tu piel perdida,
entre los dedos que acarician la memoria
y dejan huérfanos mis sueños con mentiras,
y gritan por rincones con las sombras
eternas de la noche, con luceros ciegos,
con lunas rotas.
Susurros del amor que se destruye,
te destruye a tí porque no me amas,
porque no dejas que mi alma sane
las heridas, las quemaduras ni las llagas
que te causaron los amores asesinos
que encontraste en tus caminos en penumbras,
que se mezclaron  con tus pasos mentirosos,
que te prometieron la claridad del sol,
la luz de las estrellas,
la esperanza del agua,
la arena del desierto,
la paz de las montañas y las dunas.
Sanarte a besos, dejarte inmaculado,
recién parido al mundo, recién amado,
lleno de misterio y hambriento de amor,
sediento de mi cuerpo, calmar el dolor,
ese dolor profundo que te lacera el alma,
que te llena de angustia, que te deja vacío,
que hace que niegues siempre el beso que merezco,
el beso que me debes, el beso que respiro.
Susurro de mis labios, despacio, caminando
entre tu cuello fuerte, perdiéndome en tu oído,
murmurando palabras que sólo tú comprendes,
entregando mi cuerpo, y quitándote el frío.-

19 sept. 2013

Buenas noches, es emocionante para mí todavía ver algunas de mis presentaciones. Este video es especial, es el resumen que la televisión de Motril hizo del día de mi presentación en la Casa Condesa Torre Isabel de "Las manecillas del Reloj". Ha sido un regalo de mi entrañable paisano Juan M. Nicolás, al que tengo un gran respeto y un gran cariño, y al que tengo que agradecer su confianza en mi persona y en lo creado. Darle las gracias, porque no es habitual que, aún siendo paisanos, sin conocernos, estando separados por la distancia física y generacional, se involucrara en mi andadura, se interesara por lo que hacía y me ayudara abriendome puertas que jamás imaginé que abriría.
Agradecer a Inmaculada Torres, Concejala del Ayuntamiento, su cercanía personal, su generosidad y su ayuda. Y a Juanjo Cuenca, gran poeta, su intervención, desde la perpectiva de quién leyó lo presentado, de quién defendió a quien presentaba, por su cariño, su amabilidad, su trato para conmigo. Motril fue especial y sigue siendo especial, y espero volver, y sé que volveré. Un abrazo a los motrileños.

¡QUE BONITO RECIBIR REGALOS!...(Reflexiones de una ama de casa)

Meditaba yo ayer sobre los regalos, era el día para hacerlo. Se me fue el santo al cielo haciendo un recorrido atemporal sobre aquellos regalos que dejaron profunda huella en mi persona. Y es que, hay ocasiones en las que recibir el regalo se puede convertir en la chispa que encienda y de comienzo a la "Madre de todas las guerras". Las señoras de mi generación y las de generaciones anteriores, esas que nos hemos ido haciendo mujeres en pequeños núcleos rurales, todavía guardámos en nuestras retinas las cajas perfectas de regalos incomprensibles. Sobre todo porque nos llegaban a una edad en la que una, que aunque se mueve en un núcleo rural, espera otra cosa, aunque fuera el socorrido frasco de perfume o colonia o el consabido ramo de flores... Pero no... Cuando una mocita tenía novio, y por consiguiente futura suegra, descubría dolorosamente que la lista de regalos que iba a recibir a lo largo de ese noviazgo serían del tipo de "prácticos", la antítesis romántica del regalo. Yo recuerdo a mi marido, mi novio en aquellos días, con su primer regalo, entrando triunfal en casa, felicitándome, yo que no cabía en mí de gozo mirando la cajita, imaginando todo lo imaginable, esperando todo lo esperable y rompiendo nerviosa el papel... ¡¿una yogurtera?!... Mi gozo en un pozo. Mi mirada se convirtió en un taladro tan potente que hubiera podido agujerear sin ningún esfuerzo, poro a poro, cada cachito del pellejo de mi amado novio. Fué entonces cuando comprendí que mi sino de ilusionada novia estaría atado a los regalos "prácticos", que mi mirada no iba a fundir hielos, y que había llegado el momento de asimilar que iba a ser una ama de casa, que tendría que hacer yogures, y que necesitaría la yogurtera. A ella se fueron agregando la consabida tostadora, la minipimer, una olla expres Magefesa, juegos de café y de toallas... y las de mi edad saben de lo que hablo. Esperé pacientemente durante mi época de noviazgo, que llegara un regalo glamouroso... por supuesto jamás le dije a mi suegra que su hijo también podía recibir esos regalos, puesto que el hogar sería de dos, y que tal vez, lo mejor era que se los regalaran a él por su santo o su cumple, así a mí me evitaba recibirlos, aprendí a sonreír, como todas, a aceptarlos "encantada", a guardarlos en las habitaciones encargadas de albergar todos los artilugios pre-maritales, y a esperar tiempos mejores.
Así pués, después del recorrido por el menage de cocina y baño, después de los años de obligado cumplimiento, de aceptación tácita de regalos varios decepcionantes y domésticos, cuando entré por la puerta de lo que sería mi hogar, cinco días antes de mi onomástica, me senté tranquilamente, repasé los estantes de mi cocina, vi que todos los "cacharritos" estaban en orden, cogí un bolígrafo y un papel, y le confeccioné a mi recién estrenado maridito una lista que podríamos titular "Regalos que una mujer espera", una larguísima lista, por eso de que los hombres, no sé por qué, dicen que ellos no saben qué regalar, al menos la mayoría de hombres que yo conozco, y además, recuerdan que tienen que hacer un regalo dos días antes del evento en cuestión. Mi lista constaba de doscientos artículos, y puede dar fé mi marido y algunos amigos. Pero ¡por Dios y por favor!, rogaba que se olvidara de ningún artilugio casero, impersonal y cutre: Bolsos, cadenas, cinturones, libros, flores, joyas, perfumes, ropa interior, incluso bombones, aunque engorden... pero más yogurteras ¡no!, y no es que lo rogara, es que lo ordenaba...
Después de tantos años tengo que reconocer que hay quien aprende la lección, quien me hace reír todavía recordando aquellos momentos de la entrega de la sandwichera, de la mirada fulminante de mis ojos... pero ahora, mis regalos, sí son míos, personales, pensados, y es que lo que tiene la convivencia, lo que tiene conocerse, es que ya se sabe que la olla expres la usan dos personas, y las tostadas se hacen en aparatos comunes, y que, digamos lo que digamos, una minipimer no es un regalo para una joven y enamorada novia....

18 sept. 2013

CINCUENTA MENOS UNO.... (Gracias))

Tenía diecisiete años. Estaba sentada en la calle Solar, la calle de mis abuelos maternos, era verano, mi silla era de esas de anea, bajas, de pueblo, de las que se usaban para tomar el fresco en las noches largas del estío. Mi abuelo Jacinto estaba frente a mí, y yo miraba unas fotos. De repente me preguntó qué me pasaba y yo me puse a llorar. "Quiero ser mayor", le dije. Y él se quitó la gorra, se pasó la mano por la cabeza y se rio. Y a mí me dio rabia, pensaba que se reía de mí. Y entonces, con aquella voz suave y muy bajito me dijo "Algún día, cuando seas mayor, desearás volver a ser una niña, y ya no podrás, disfruta estos años, que son muy bonitos"... Era el día anterior a mi cumpleaños, dos días después me iba a Francia, a la vuelta mi abuelo murió. Y el día de su muerte, apoyada en la pared de la fachada, mientras la gente entraba en la casa a dar el pésame, yo recordaba aquella escena. Igual que la recuerdo esta noche.... Mañana cumplo años, cuarenta y nueve, cincuenta menos uno. rozando el medio siglo... y quiero ser una niña, quiero volver a ser aquella niña que tenía frente a ella a su abuelo, y volver a tener a mi padre, y a mis seres queridos. A esos amigos que se me han ido pronto, muy pronto, con los que bailé, me reí, estudié, bromeé... Esta noche es una noche más. Hace tiempo me acostumbré a cumplir años de una manera rutinaria y cotidiana, sin que sea algo especial, pero sé que lo es. Porque ahora, a mis años, sé que muchos se han quedado en el camino, que mucha gente no ha podido rozar los cincuenta, ni cumplir los cuarenta y nueve, ahora sé que cumplir años es una bendición, aunque desee volver a ser una niña, aunque eche de menos a los que se fueron, pero me quedan otros, me quedan muchos, me quedan mundos espléndidos de espléndidos otoños soleados y primaveras que florecen ahora, en estos momentos. He aprendido que cumplir años es la mayor bendición que la vida me hace, el mayor regalo, el día de mañana, cuando abra los ojos, pensaré que, tal día como ese, a las cinco de la tarde, mi madre, que sufrió horrores para parirme, se partía de dolor, solamente para que yo viera la luz de la vida, para que la viviera, para recorrerla y disfrutarla, para llorarla y sentirla. Mi cumpleaños es un día más, es una fecha, es un dato... mi cumpleaños me indica que hay un día especial en el que dar gracias, darlas a todo el mundo, a todos los que conocí y me enseñaron, a los que me sonrieron, a los que me ayudaron a caminar, a los que me mintieron y me traicionaron, a los que vaciaron mi alma de buenos sentimientos y a los que la llenaron de momentos imposibles de olvidar. Dar gracias por vivir, por respirar, por caminar... por entregar vida y compartirla. Dar gracias por tener y por estar, por ser y por haber sucumbido, y por haber caído en ocasiones varias, y por haberme levantado y por haber gritado de rabia, de impotencia, de dolor, de alegría, de felicidad... Por haber llorado durante cuarenta y nueve años, porque llorando nacemos, por haber reído durante los mismos cuarenta y nueve, porque a reír me enseñaron mis padres, por mi familia, por mis amigos, por mi gente y mis paisajes. Gracias a mis padres que me dieron la vida, que me la dieron para equivocarme, para desear romper el mundo y construir el paraíso.
En esta noche en que encamino mis pasos hacia un año más, sencillamente, simplemente, de todo corazón, gracias a todos.

16 sept. 2013

VILLANOS, ZORRITAS, HIDALGOS, SEÑORAS Y OTRAS ESPECIES RARAS...(Reto con Maribel Lirio).

A esta hora de la noche, después de leer la entrada de Blog de Maribel Lirio, después de que anoche, con una nota de autora yo decidiera explicar algunos detalles de mi novela "Las manecillas del reloj", después de que ella me dijera que era buen tema para plasmar en un artículo largo, me dispongo a "disparar" mi bala, la suya ha sido certera... muy certera. Pero yo voy a enfocar el tema en las autoras rurales, las que vivimos en espacios cerrados, las que, al conocernos todo el mundo corremos el riesgo de que nos atribuyan libre y alegremente las historias que escribimos. Ya me comentaba Felisa Moreno, escritora alcaudeteña, que tenía el mismo problema, esto es, que ponían su rostro y su persona en las historias que narraba. Suele pasar. Se conoce tu rostro, se conoce tu cara, escribes sobre una mujer de tu misma edad, así pues, puestos a imaginar, vamos a colocar la historia completa... se corre un gran error, porque habrá una novela en que la protagonista haya sido violada, o tenga mil amantes, o esté loca, o pierda hijos en abortos voluntarios... y ¿entonces?, supongo que seguirán poniendo la cara de la autora y pensarán que esa ha sido su vida. Un error que es tan normal como otro cualquiera, porque basta repasar la vida de la autora, sus pasos, sus trabajos, para comprobar que en realidad esa no ha sido su vida... pero nos gusta el morbo, nos gusta catalogar y nos gusta enjuiciar, es un defecto de forma y de fondo, porque es divertido, porque mientras elucubramos sobre la vida ajena tal vez pensemos en lo bien que se lo ha debido de pasar la autora. Maribel me decía que ella no explicaría, que ella dejaría el morbo pendiente, que ella dejaría que pensaran... Maribel hablaba de la valentía de las mujeres como Laura, que dejan a un lado el señorío femenino (¿Eso qué es?) para vivir una pasión con un villano que no supo ser hidalgo (nunca saben), los villanos son villanos, aunque intenten cambiar, aunque aparentemente una crea que han cambiado... hay un dicho muy rural, muy de campo que dice que "Quien cochinito nace, marrano se muere", esto es así, quien nace con una condición le acompaña siempre... Los varones villanos e hidalgos no se diferencian mucho, porque la hidalguía, esa que cantaba Manolo Escobar, es una virtud trasnochada, poco valorada y en desuso...  pero eso sí, la decencia femenina sí se valora, al menos de cara a la galería, aunque luego, ese refrán de las abuelas que se decía a media voz, siga haciendo estragos, porque todas recordamos que en algún momento de nuestra vida hemos escuchado que una mujer tiene que ser "una señora en la calle y una puta en la cama", y eso, amigos, es lo más bajo que se puede decir, porque las putas (con perdón) son señoras que tienen una profesión que escandaliza, que se menosprecia, pero que se menosprecia mucho más en bocas de señoras decentes... y llegados a este punto yo me pregunto ¿qué es la decencia?. Bueno, hay tres acepciones que vienen como anillo al dedo:
1.- Recato, respeto a las convenciones sociales.
2.- Respeto a la moral sexual.
3.- Dignidad y honestidad en los actos y en las palabras.
Y yo, que soy pensadora por mí misma, creo que las dos primeras me sobran, porque nadie tiene el poder de crear normas sociales para su sagrado cumplimiento general, ni es quién para imponer una moral sexual a medida de sus narices y de sus ideas... Así pues, yo me quedo con la tercera definición, y en ese aspecto hay mucha "indecente" que tiene más decencia que las que personas que respetan las dos primeras y pasan por alto el respeto a la dignidad personal, a las libres decisiones, a la vida privada y a las ideas propias del prójimo... a mí me gustan los hidalgos, los villanos, las zorritas y las señoras, todas aquellas personas que hacen de su capa un sayo y que actúan con valentía, porque nadie morirá por ellas y nadie vivirá su vida...Y cada palo que aguante su vela.

LA AUSENCIA DEL PRIMER DIA...(Reflexiones de una madre)

He terminado de recoger los juguetes que anoche dejó desparramados por doquier, desde el salón hasta su dormitorio me he ido encontrando vaqueros, tractores, puzzles, a Spiderman, al Pato Donald... y no sé por qué se me iba instalando una sonrisa nostálgica y suave, y unas lagrimillas amenazaban con salir. He echado de menos los grititos míos, esos histéricos, los sonidos onomatopéyicos suyos, esos de tractores, ambulancias y coches de policia. He echado de menos sus "mami cuando comemos", su voz chillona y sus rebotes, los que ha heredado de su mami. Es su primer día de cole, y me he encontrado pensando en cómo estará, si podrá caer por la escalera, este año les cambiaron al primer piso. Me he preguntado si se olvidará de ir a hacer un pis, si tendrá hambre antes del recreo. He estado preocupada por su pelea con compañeros, es de carácter impulsivo y eso le traerá problemas... Mi Alberto, mi peque, se ha ido hoy, me ha dejado la casa sumida en un extraño silencio y una quietud inquietante. No sabría explicarlo. Me han cundido las faenas, no tuve que dar mil paseos para cambiar los dibujos, ni llevar agua al salón, ni ordenarle que no caminara hasta que el suelo se seque. Hoy ha sido un día ràpido, pero está siendo el más lento de todos, porque le echo de menos. Mucho... Confieso públicamente: Echo mucho de menos al torbellino que inunda mi casa de risas, de gritos, de enfados maternales y filiales, de palabras de castigos que rara vez cumple, echo de menos que me ayude a tender la ropa, que se siente frente a mí mientras cocino, que coja una bayeta y limpie, aunque yo tenga que repasar después...
Resumiendo... ¡¡¡ECHO DE MENOS LA VIDA!!!!
La vida que me da mi niño, que es un trasto pero que es el mejor de los trastos porque esconde un motor que hace que todo gire... Y él estará disfrutando, con sus compañeros, esos que anoche nombraba, uno tras otro. Esos a los que encontrará y con los que compartirá un curso feliz y sorprendente, en donde volverá a tener dificultad para mantener la atención, en donde volverá a aprender vocales y consonantes, y números, aunque le cueste un poquito más, en donde volverá a dibujar perfecto y colorear estupendamente, porque eso sí lo hace bien. Un curso de empujones, de risas, de disfraces... Un curso de días tranquilos, mañanas que cunden porque tendré que estar pendiente solo de mí... pero le echaré de menos... Porque en unos días Martín se irá también, y por él he comprendido que, a pesar de todo, a pesar de lo bien que ellos estén, de lo que ellos disfruten, las madres siempre les echaremos de menos, supongo que es ley de vida... así que paciencia, las dos de la tarde llegan pronto y mi casa se volverá a llenar con los sonidos de las ambulancias, las peripecias de Spiderman trepando por el frigorifico, el Pato Donald buscando un tesoro debajo de mi cama y algún enfado con el castigo consabido, aunque, como ya digo, a él los castigos le duran poco....

14 sept. 2013

SAMBA, SALSA, MERENGUE Y PASODOBLE... (Reto con Maribel Lirio)

Reconozco yo que no soy muy de ritmo... de ritmo impuesto, quiero decir. "Bailonga" soy como la que más, me gusta bailar, mucho, muchísimo. Me gusta bailar a mi modo, a mi ritmo, a mi forma. Y aclarada la cuestión, después de informar que me gusta bailar, que rompo las normas de los pasos aprendidos, que no me gusta demasiado formar parte de un grupo homogéneo que se mueve al mismo son, al mismo paso, de la misma manera, que luchan por hacerlo mejor que la pareja de al lado, que están pendientes de mover bien la mano en lugar de sentir la música, tengo que hacer una leve observación. Anoche retaba yo a Maribel Lirio, que compartía conmigo la extraña sensación que produce a pobres mortales, observar como son desplazados de la pista de baile común y hotelera, desplazados sigilosamente, sin estruendo, a fuerza de empujones disimulados, porque lo que tienen las parejas que "saben bailar" es que necesitan su espacio y el espacio ajeno, así que, lentamente, se van apropiando de la pista, para ellos, para seis parejas iguales a ellos, que llevan el mismo paso, que hacen los mismos giros, que en la salsa me recuerdan a los bailarines de la serie "Fama", todos acompasados, sin lugar para la improvisación...
Ultimamente los salones de baile de los hoteles se han convertido en un muestrario de lo bien que funcionan las academias de baile urbanas, esas que acogen a parejas, casi todas de mediada y un poco más edad, que durante el invierno se encargan de dirigir cuales son los pasos correctos para el Chá-Chá-Chá, para una Cumbia y para un Pasodoble... A mí lo que me sorprende realmente es que todas, sean valencianas, madrileñas, sevillanas o catalanas, tengan el mismo paso... Y digo yo, si una habanera dos cubanos no la bailan igual ¿en dónde está escrito que esos pasos nacionales sean los correctos?... A mí esto no me quita el sueño, ni me lo quita tener que salir de la pista de baile porque me cansé de recibir codazos, porque yo opté por bailar "La camisa negra" a mi aire...
Una pista de baile de un hotel no es algo exclusivo para los pies enseñados, educados y rigidamente amaestrados en salones danzantes; una pista de baile es un lugar en donde los clientes, TODOS, tienen derecho a bailar a su son, a su ritmo, a divertirse mientras bailan, a no entrar en esa especie de concurso subterráneo que llevan a cabo ocho o diez parejas, que son jueces y partes... No... Eso sí, para ser homogéneos se ha creado el aguagym, que te permite formar parte de un todo compacto, de un grupito unificado... Pero cual no es la sorpresa de que los bailarines expertos, en cuanto se les cambia el paso, en cuanto tienen que hacer otros movimientos y encima dentro del agua, pierden compás... Y ahí es donde llega la venganza de los bailarines libres, porque ellos, los que por las noches son desplazados de la pista de baile, en el agua se mueven a la perfección, son capaces de llevar el ritmo que el monitor impone, sonríen con satisfacción personal, se acercan a la señora que está al lado, a la misma que la noche anterior les empujó porque "estorbaban" en sus giros perfectos, y dan un codacito, eso sí, sin mala intención, solo que les falta musitar con un poco de guasa "En la samba igual me ganas, pero en el agua eres una almirez"... No... Las pistas de baile de los hoteles, por mucho que los imitadores de Ginger Rogers y Fred Astaire deseen, no se han hecho para el pavoneo personal y el "pugilismo danzante", se han hecho para vivir la noche con risas, con giros improvisados, rompiendo la norma, que ya bastante monótono es el día a día el resto del año, como para tener que seguir la monotonía de unos pasos tan perfectos como insulsos... Y esto, aparte de para mi amiga Maribel Lirio, va para mis amigas Mari Tere Alonso y Rosi Castillo, que sin ir a salones de baile demuestran que el duende, el genio, el arte y el ritmo es algo innato y, por suerte o por desgracia, no se puede aprender, solo copiar para desplazar a pobres mortales que deciden bailar en libertad, en las pistas de baile de los hoteles veraniegos...

11 sept. 2013

EL DOLOR DEL AMOR... (Felicidades Martín)

Fue un niño deseado, muy deseado, muy buscado, muy esperado... Nació un día como hoy, debería de haber nacido quince días antes, pero Martín, ya desde su concepción fue un niño tranquilo, no tenía prisa, no tiene prisa, con los años he aprendido de él la paciencia. La que desde pequeño él trazaba cuando con muy corta edad era capaz de montar puzzles increíbles, a fuerza de tesón, sin ninguna prisa. Fue un niño que trajo alegría, que trajo tranquilidad y que trajo sonrisas, muchas, aún cuando su aspecto siempre fue serio... fue un niño serio... tranquilo y serio, metido en un mundo equilibrado, responsable, sabedor de ausencias que debían de ser, encargado él de su persona, de vigilar sus soledades, porque sus padres tenían que trabajar, porque a él le correspondía esperarles, esperar paciente, esperar tranquilo, esperar vigilando de que todo estuviera bien... Martín que ha crecido, que a lo largo de sus veintiún años me ha enseñado que hay que saber esperar, que hay que desoír lo injusto, que me alienta, que me hace sonreír ante palabras crueles, porque él ya es un hombre, un hombre paciente que ha descubierto que la vida no es justa, que no siempre llueve a gusto de todos, pero que él sigue teniendo su mundo equilibrado y responsable. Que vive de acuerdo a cómo piensa, que no daña, que es amigo de sus amigos, que ocupa su tiempo en crecer y hacer de sus hobbies un motivo de alegría y de relax, que no se ocupa de vidas ajenas (su abuelo Juan dejó sus genes), que comprende que tiene que seguir su camino, lento, paciente, como él es... Martín que me dio preocupaciones, con el que discuto, con el que me enfado, que me sonríe con esa superioridad que tienen los jóvenes cuando creen que todo lo saben... Que espera de la vida un futuro, un futuro cercano, que tendrá que trabajarlo y medirlo, y meditarlo, y sopesarlo... un futuro incierto, pero sabe que, como digo, tendrá su mundo equilibrado y paciente siempre... Martín querido hijo, que fue esperado, que fue remolón para ver la luz, quizás porque, en el fondo, dentro de mamá estaba mejor y él lo sabía, porque ella le protegía del cruel mundo con el que tendría que enfrentarse, que lo sigue haciendo, que sabe ahora que su madre es leona, como todas las madres, que soporta el propio dolor pero que no tolerará el dolor que le infrinjan a él, que saltará para devolverle el equilibrio de su mundo y su paciencia... mi Martín, el mío, el que yo gesté... que será de otra, que será de un mundo que yo, poco a poco, voy abandonando... Y anoche, cuando me vio triste, cuando se acercó a mí, como hace siempre que nota que mi mirada no brilla cuando me mira la suya, cuando me besó, cuando pude mirar sus ojos y rozar la piel que comienza a hacerse madura, supe que yo ya cumplí casi todo mi recorrido, que ha sido buen hijo, buen alumno, buena gente... y  solo espero que siga siendolo, que siga mirándome, besándome y sonriéndome... en su mundo equilibrado y paciente... Felices veintiún años hijo mío, ya no eres un niño, ya has crecido, has crecido tanto que has aprendido que el mal existe, que te pueden dañar pero que tu familia siempre mantendrá tu mundo equilibrado, paciente y... tuyo...

8 sept. 2013

"SENTIMIENTOS ENVIADOS"... (ensayando cómo se describe el sexo sin describirlo)

A continuación os copio un trozo de mi primera novela, aquella de la que partió "Las manecillas del reloj"... es un trozo en el que quise comprobar si era capaz de describir una escena sexual sin necesidad de narrarla, pasando sutilmente por ella... Me la encontré esta mañana, mientras recopilo algunas frases y recojo alguna idea que me gusta:
 
 "Allí estaba yo, la puerta abierta, lo convenido, puerta abierta para no pulsar timbres. Puerta abierta arriba, solo empujar, solo un pequeño esfuerzo y cerrarla tras de mí.  El pasillo vacío, mi voz diciendo su nombre, en susurros, en voz tan baja que apenas yo la oía. Ella diciendo el mío, desde el dormitorio, unos pocos pasos para encontrarla, medio tumbada, medio sentada y sonriéndome. Un pantaloncito corto, blanco, una blusa de tirantes negra, unas piernas maduras, torneadas aún, firmes aún, cruzadas. Y un guiño, riendo a carcajadas, echando su cabeza hacia atrás, y yo buscándola. Vuelta a empezar, vuelta a sentir aquel vértigo; la duda de no saber si ésta vez podría hacerlo, si esta vez la haría tan feliz que le doliera, que llorara de felicidad. Sus brazos rodeando mi cuello, sus labios mordiéndolo suavemente, mi deseo creciendo, mis manos recorriéndola, desnudándola, disfrutándola y mis ojos mirándola, fijamente, cruzándose con los suyos. Mi boca hablándole, sacando fuera la tensión de dentro, diciéndole cómo la amaba, cómo la deseaba, cómo me gustaba,  cuánto la quería. Todo verdad, todo cierto, por primera vez en mi vida sabía que todo aquello era real, era verdadero, era sincero. No tenía que pensar lo que iba a decir, porque cada palabra iba saliendo sola, haciéndose un hueco, reclamando el derecho de hacerse sonido, de hacerse promesa, de hacerse realidad. Y la amé con todas mis ganas, las ganas de mis años, las ganas de mi experiencia, la ternura que ella me devolvía recibía a cambio una ternura que yo acababa de descubrir. Sus jadeos en mi oído, sus besos en mi boca, mi cuerpo que sudaba sobre el suyo, bajo el suyo, junto al suyo. Descubrir el placer en la madurez, el placer de la madurez, la madurez del placer, la realidad oculta, la realidad inventada con muchas antes, pero nunca así. Descubrír lo que me perdí, lo que no pude conseguir, descubirlo ahora, a mis años, con los años, después de años. Y me dejé caer a un lado, satisfecho, abrazándola, besándola, reteniéndola junto a mí, tmeroso de que se fuera, de que al abrir los ojos ya no estuviera, de que todo hubiera sido un sueño, la ilusión de una mente calenturienta y descontrolada."
 "SentiMientoS enviados" (Mayo 2012)

7 sept. 2013

"UNAS PALABRAS PARA EMPEZAR"... (Diez años de mi vida. Diario para mi hijo)

Hace unos días dejé por estas páginas un trozo del diario que escribí para mi hijo, hoy leyéndole a mi madre un poquito de mi vida, de la que también fue suya, me atrevo a publicar y contaros cómo comienza ese diario.

He abierto este  nuevo cuaderno con una frase de uno de los libros más bonitos que he leído.
Y lo he puesto porque éso es lo que debes de sentir siempre, que tú tienes una vida propia y sólida, que nadie puede dañarte, porque tú eres independiente y como tal tienes que valorar en su justa medida las críticas y los elogios que recibas, teniendo siempre en cuenta la boca de la que salen. Hay personas a las que no merece la pena escuchar, y si lo hacemos con los oídos hay que evitar hacerlo con el corazón.
Procura ser justo, honesto, sencillo y sincero, pero comedido, valorar lo bueno que te ha dado la vida y subvalorar lo malo que te depare. Sacar de cada vivencia una experiencia y de cada error una lección que evite que vuelvas a caer en el mismo. Jamás dejes que el desánimo te venza, no te puedes permitir ese lujo, y lucha por tus ilusiones, no pienses que son imposibles, la imposibilidad de un sueño la hacen los cobardes. Sé valiente. Ama mucho porque amar da vida y hace feliz a los demás; no busques en el amor la pasión primera, sino la comprensión y el respeto. Nunca valores un físico, los físicos terminan y como decía Saint-Exúpery en "El principito", lo esencial es invisible a los ojos.
Por todo esto piensa que estás encima de todo el que intente dañarte, porque por el simple hecho de intentar hacer daño ya se desciende a límites inferiores.-

Así comienza, en toda su extensión, el diario que hace diecinueve años escribí para mi hijo. La foto es de la hoja de bloc en que fue escrito. A pesar de lo vivido, sigo pensando lo mismo.



6 sept. 2013

ESCRIBIENDO CON EL ALMA... (Reflexión de una ama de casa)

Ayer, en un supermercado de mi pueblo adoptivo (que luego los montejiqueños se ofenden -risas-) una chica, una mujer, una conocida se me acercó para decirme que había leído mi novela, "Las manecillas del reloj". Su primera frase fue "¿A tí quién te enseñó a escribir así?", yo me reí, me sonrojé y no supe que responder, me quedé callada, cosa muy rara en mí, le sonreí, le contesté que mis maestros, como a todo el mundo, y ella me dijo que no, que a todo el mundo no. Hablamos un poquito, me preguntó por la próxima, le agradecí sus palabras y me vine a casa un poco más contenta, porque cuando no ha sido fácil, es bonito que alguien se dirija a tí y te mire con una sonrisa y una claridad tremenda. Y hoy, no sé por qué, olvidé contarle a mi marido la propuesta de entrevista para Wadi-as. Esas cosas que en el momento en que recibes la noticia te dejan la risa pronta, pero que a lo largo del día, por otras obligaciones, vas dejando atrás. Hablábamos de lo difícil que fue el comienzo. Mi primera vez enfrentada a quienes me escuchaban. La primera vez que me presenté en una Librería en donde nadie me conocía, hablarles de mi novela, que la miraran, mirar el rostro de quienes la ojeaban, leían trozos, me miraban, me sonreían, asentían, me decían que la acogerían encantados, me preguntaban el trayecto, el proceso. Y salía de cada una de ellas dando un pequeño suspiro de alivio...
Jamás pensé que era así, que funcionaba así, que me encontraría personas que me sonreían, otras que criticarían mi trabajo justamente, algunas que me encallarían el corazón y otras que me lo ablandarían. Ahora, cuando han pasado tantos meses (o tan pocos, segun me decía la persona con la que hablé esta mañana), sé que he caminado, que he pasado noches en vela, que he pensado en tirar la toalla muchas veces, que me han herido, que me he levantado, que he sonreído y que he llorado, mucho más de alegría que de pena. Hoy sólo sé que escribo con el alma. Cuando me hacen la pregunta de ¿cómo se escribe?, cuando la persona con la que hablé esta mañana me la hizo, yo sólo dije que cuando se escribe se vive lo que escribes, no importa si es duro, si es bonito, si es amargo, tienes que creerte cada palabra, cada situación, vivirla tú, dejar que el personaje ocupe tu cuerpo, te posea, te dicte y se recree en tus dedos. No todas las historias gustan a todo el mundo. Eso ya lo he asumido, lo he aprendido y lo he admitido, porque es justo y legal que así sea. Pero he aprendido, he asumido y he admitido que, las historias escritas por mis manos, las que me hacen vivir los protagonistas creados, son las mías, salen de mí, mejores o peores, malas o buenas... Y a estas alturas, cuando me coloco frente a la pantalla, cuando invado un mundo ajeno que no es el mío, lo que menos me importa es que guste a los demás, se trata, sencillamente de dejar que los personajes recorran su historia, de intentar contarla lo más facilmente posible, para hacer sencillo el recorrido, pero sobre todo para tocar el alma de quien lee, la filosofía se escribe para pensar, las ciencias para aprender, la novela, del tipo que sea, se escribe para vivir, igual que la poesía para sentir...
En mi tarde serena, mientras recorro el largo camino de mi vida, mientras sueño con unos días con mi familia y el sol almeriense, en la tarde en que me han llegado buenas noticias, en la tarde que me pierdo en historias vividas a través de otros, doy gracias a Dios por seguir escribiendo con el alma, porque, después de todo, el corazón y el alma nunca mienten...
Buenas tardes, espero que sigáis siendome fieles, que sigáis con vuestros ánimos, que sigáis viviendo mil historias, sintiendo mil emociones y dejando que sea el alma la que recorra a través de vuestros ojos, las vidas de quienes siendo invención forman parte de la realidad cotidiana que a todos nos rodea...

Foto de Bernardo Roa durante la presentación de "Las manecillas del reloj" en Motril.

4 sept. 2013

LA VISITA DE LA SUEGRA...(Mi madre)

No sé por qué esa manía o esa leyenda de que los yernos odian a las suegras. Mi marido, es decir el yerno de mi madre, está loco de contento desde que sabe que en dos días estará en casa (puedo prometer y prometo que es cierto), no entiendo muy bien esa complicidad con la señora que me dió el ser, pero ando sospechando que se trata de una confabulación. Esto se debe a que mi madre (a la que adoro, venero, quiero con toda la fuerza de mi ser) y yo somos totalmente incompatibles. Mi madre es la señora que, cuando estoy por la cocina, fabricando el sustento diario, se acerca por detrás, con el consiguiente susto para mi persona, mira por encima del hombro, me pregunta qué le puse al guiso, se lo digo, me rectifica, me dice que me equivoqué, me aconseja sobre lo que ella le pondría y termina criticando hasta la cacerola... Primera etapa, superada, porque eso ya me lo conozco y suspiró profundamente, digo alguna gracia y todo se solventa... Mi madre es esa señora que, cuando mi esposo y yo estamos intentando acercar posturas sobre un tema en el que diferimos se coloca, invariablemente, al lado de su yerno, ¡esto sí que me fastidia!, para mi señora madre todo lo hecho, dicho, pensado, omitido, supuesto y callado por su yerno es la razón absoluta... yo suelo levantar las cejas, poner cara de "¡No me lo puedo creer!", me cojo un mosqueo importante, mi boca guarda silencio hasta que considero que las alabanzas terminan y sigue la vida en su lento fluir.
Mi marido adora a su suegra ¡cómo no!, con suegras así no te quedan motivos para temerlas... sobre todo si, cuando mi señor marido llega de trabajar y se encuentra que su señora suegra se ofrece para prepararle el café, para dejarle el mejor sitio, para ordenar silencio porque tiene que dormir siesta. Porque mi señora madre, como todas o la mayoría de las señoras madres de más de setenta años, fueron educadas en la creencia de que hay que tener al hombre contento y feliz... y ahí conmigo choca un poco (o un mucho, si soy sincera)... Le digo que Dios le dió pies a él también, ella hace oídos sordos, le digo que es la hora de dormir de Alberto, ella dice que es verano, le digo que no puede comer dulces, y ella se los come a escondidas, y yo hago que no me entero, porque al final, como mi abuela decía, un día me moriré, al menos déjame que me muera feliz... Mi madre me visita en dos días, se saltará las normas a la torera, y es que, las apariencias engañan (risas), mi madre da la impresión de ser obediente, pero en el fondo, quienes la conocemos, es una rebelde, (no sé yo a quién habré salido), discute por todo, lleva la contraria por puro placer, no da su brazo a torcer y aunque me he cortado el pelo (y ella me lo pedía a gritos) terminará encontrándome algún defecto... eso sí, luego, cuando nos quedamos a solas, relajadas, mientras escribo, la descubro mirándome, rezando su eterno rosario en voz baja (aunque sea en voz baja doy fé de que me entero hasta de como pasa las cuentas), la miro, me sonríe, nos sonreímos...le digo que la quiero, porque yo, lo que no quiero, es quedarme sin ella sin que sepa que la quiero... Y sé que su yerno también se lo dice, porque le he oído... Y sé que no hay nada más hermoso que, cuando vas a entrar a una estancia en donde están dos de las personas que ocupan mi corazón, te sorprendan las palabras de "¡Abuela, no sabes tú cómo te quiero!"... porque es una simple frase, pero que encierra todo lo que mi madre le ha entregado a su yerno...
Y ahora sí, ahora llega la visita de la suegra, esa fea palabra que se usa a veces con desprecio, de forma despectiva, pero que, en mi caso, en el caso de mi señor marido, cuando va dirigida a mi señora madre, está llena de cariño... Aquí la esperamos, con los brazos abiertos, la paciencia bien pulida, mi sonrisa, sus rosarios y sus miradas que todavía me hacen mucha falta... y a su yerno también....

2 sept. 2013

¡¡MAL DE MUCHAS.....!! (mis reflexiones en la madrugada)

Me tropecé esta noche, hace unas horas, con uno de esos enlaces en los que se habla de lo que se pierde el que se va, de lo que echará de menos a quien se queda, de lo mala persona que es el que se va, de lo buena persona que es la que se queda...¿de verdad...? ¿Tan malo es desear encontrar la felicidad después de comprobar que somos infelices...? ¿De verdad las mujeres somos tan necias que nos creemos que nos echarán de menos una vez se haya cerrado la puerta?... ¿Cuántos volvieron después...?¿Cuántas lágrimas derramaron las que se quedaron...? ¿Por qué absurda razón estos enlaces van siempre dirigidos a mujeres...? Esos enlaces en los que se nos hace ver lo fantástico de la confianza, de la fidelidad, del dolor que sentirá el que nos deja cuando compruebe que nos perdió... Esos enlaces que nos consuelan porque, parece ser, que a ellos no les hace falta que les consuelen si la que se va es ella. Después de todo, cuando alguien se va tras años de compartir, de convivir, de observar, será porque "algo" en su vida no encaja, porque descubrió que hay vida más allá de la que tenía, porque ya no le compensa representar un papel del que se cansó. Y desde luego que no me creo que el que se va eche de menos a la que se queda... Lo digo en femenino porque así van los mensajes: Las pobres mujeres abandonadas, que tienen que consolarse pensando en que se las añorará, pensando en que lo que encontraron fuera no es bueno, que ellas son mejores que nadie, que nos tienen que levantar la autoestima de alguna manera, y nada más fácil que colocar enlaces de esos que a mí me suenan a "Mal de muchas..." (ya sabemos cómo continúa)... ¿Acaso los señores no sufren...? Hay casos, aunque creamos que no. Muchos casos además. Pero he llegado a la conclusión de que ellos los sufren en silencio (como las hemorroides, con perdón), ellos son abandonados, ellos son dejados en un rincón y no pasa nada. Bueno, sí. Pasa que la señora que se va es vilipendiada, humillada, criticada, juzgada, pisoteada verbalmente... y ellos siguen en su casa, y ningún enlace les hace ver que se les echará de menos... ¡quizás sea que nosotras somos más imprescindibles!... Cuando una mujer es abandonada se la trata distinto. En el supuesto caso de que se la abandone por otra, la mala es la que se lo lleva, la buena la que se queda... Si un hombre es abandonado la ecuación es la misma, la mala es la que se va, pero el malo no es el que se la lleva, el conquistador es acompañante simplemente, nunca es malo ni bueno, es como una ameba, indifirente... Pero ocurre que, para que una mujer sea abandonada tiene que haber otra mujer que arrastre, y viceversa, por lo cual es un juego de sexos, de sentimientos, de necesidades. Nadie es malo por irse, nadie es bueno por quedarse. Como dije en cierta ocasión en las rupturas no hay buenos ni malos, hay personas que descubrieron (una u otra) que la convivencia no podía ser, que lo que soñaron no se cumplió, y estoy segura de que, con todo el dolor del mundo, deciden terminar una situación que emocionalmente desestabiliza, rompe con la seguridad que debería de dar un hogar...
No creo que una mujer abandonada necesite que le digan que la echaran de menos, ¿por qué...? Yo no me creería para nada que me echarían de menos, si se fue es porque lo pensó, sopesó, comparó, o simplemente alguien le hizo sentir mejor, por lo tanto no tiene razón de ser que desee volver conmigo, conmigo ya estuvo, ya sabía los parajes y los rincones de mi mundo, si lo abandonó es porque ese mundo no era el suyo, no era el común... Cansada estoy de esos alardes "cartelísticos" en los que se nos trata como débiles. Somos fuertes. Las mujeres hemos sido abandonadas (igual que los hombres, naturalmente) desde que el mundo es mundo, sabemos luchar, sabemos seguir, sabemos lavantarnos, sacudirnos el  polvo y guerrear... No creo que se nos tenga que consolar con frases ilusorias porque nuestra inteligencia es superior a dichas frases, porque sabemos que no nos extrañarán, que no nos echarán de menos, incluso sabemos que olvidaban hasta la fecha del aniversario y cumpleaños, y eso durante la convivencia... no somos tan crédulas (creo y espero) como para creernos que leyendo un cartelito nos convenzamos de algo que sabemos que no es... En lugar de eso deberíamos de pensar que, como dice el refrán "A enemigo que huye puente de plata"...
Ha sido una noche intensa, un simple cartel, un simple enlace que da juego para una conversación larga, distendida, llena de anécdotas, llena de complicidad, y sobre todo darte cuenta de que, pase lo que pase (porque la vida está llena de sorpresas) cuando dos personas saben hablar, hablan de forma civilizada, hasta la despedida más dolorosa puede llegar a ser la más conveniente...
Buenas noches, madrugadas ya... especialmente a esas mujeres que no necesitan que se les mienta desde un enlace, que saben que se quedaron atrás pero cogerán impulso y saltarán el obstáculo, porque nuestro género es así, fuerte y seguro...