30 ene. 2013

REFLEXIONES DE UNA AMA DE CASA (GORDITA)

Hoy es una de esas noches en que, decididamente me he dado cuenta de hasta donde abarco, es simple, todo el sillón. Y he repasado esa lista de adjetivos, sutiles y delicados, con los que, antaño, cuando alguien no quería molestarme, me describía: llenita, simpática, agradable, risueña, exuberante... No, era gorda... o gordita, esto último igual era por mi estatura (jajaja)... En fin, que ahora, llegada a una edad en la que, a Dios gracias, he aprendido que mis complejos son míos, que los demás ven lo que quieren, que sobre gustos no hay nada escrito, que no se tiene que tener una talla 38 para ser sensual o sexual, o divertida, o amena, o conquistadora, pues ya, como que me quedo más tranquila.
Descubrí que hace dos años tenía trece kilos menos, que tengo ropa que parece un corsé de Scarlatta, que he subido dos tallas (que era la que siempre tuve) pero que, en definitiva, soy la misma que era cuando dejé aquellos kilos. Sonrío lo mismo, me río de lo mismo, me gustan las mismas cosas, he descubierto un mundo en dos años, he aprendido a mirar desde prismas diferentes, y, dejando a un lado mis kilos, he comprendido que soy feliz. Pero sobre todo, he aprendido que mis complejos no son impedimento para nada, absolutamente nada, que quien me quiere, me admira, me sonríe, e incluso me desea, lo hace mucho más allá de kilos, porque, en definitiva, todos ellos soy yo, fui yo y seré yo. Ya he comprendido que todos envejecemos, que los bombones suelen salir en spot publicitarios, que con cuarenta y ocho años hay señoras estupendas y otras que pasamos más desapercibidas, pero también he comprobado cómo y cuánto nos reímos las mujeres de cierta edad una vez comprendido que, por suerte, seguimos vivas, caminamos, disfrutamos, nos cansamos más, nos cuesta más agacharnos, pero, para según qué actividades, seguimos teniendo agilidad grácil, que diría un buen amigo, que de vez en cuando decide darme un respiro y me sube la autoestima, porque, como corresponde a mi edad y a mis hormonas, también se me desploma en ocasiones. He aprendido que soy un Pegaso. Y cuando un Pegaso quiere ser un Ferrari la cosa se pone entre grotesca y patética, un Pegaso siempre será un Pegaso. Pero los Pegasos son necesarios, realizan su trabajo, suelen ser menos vistosos pero son eficaces, y además, gracias a ellos los Ferraris son más admirados...

He vuelto a mi talla normal, a la que siempre tuve, no ha supuesto ningún trauma tener que mirar tallas más grandes, ni admitir que me sobran mollitas y me falta espacio. Pero igual he vuelto a mirarme al espejo, a ver una arruga nueva, que necesito un tinte, a pintarme los labios con mi color de siempre. Así pues, he comprendido que sigo viva, que me encanta tomarme una coca cola, que mañana amanecerá, que el mundo no se hunde por un kilo... pero que siempre es más bonito estar en ese mundo asumiendo, comprendiendo y aceptando... y para rematar la noche me voy a tomar un bombón, un bombón como yo, dulce y sabrosote... buenas noches, a comer un poquito, que los hay que hacen dieta forzosa....

REFLEXIONES DE UNA MUJER MADURA SATISFECHA

Se me ocurre empezar de otra manera, pero no sería politicamente correcto. Asi que comienzo con educación, respeto, reclamando, sencillamente, mi lugar en el mundo, mi lugar personal, emocional, laboral y sexual. Me alejo, mucho además, de la opinión universal sobre Christian Grey. Yo, perdonadme, pero odio a ese señor. A él porque, teniendo veintisiete años, ganando lo que gana, teniendo lo que tiene, y siendo la perfección masculina absoluta, se atreve a desear follar (perdón, de verdad que pido perdón) a una niña, virgen, ingenua, inocente, de veintiún añitos. Claro que la chiquilla en sí también tiene tela. Pensaba yo, mientras volvía a casa, después de tropezarme con "No te escondo nada" en lo que ha sido la sexualidad de mi generación, en lo que aprendimos a lo largo de los años, en lo que conseguimos, en lo que dejamos atrás. En los tabúes que tuvimos que superar, en los valores y creencias a los que renunciamos por conseguir la cuota de placer que nos correspondía. Y de repente, dos señoras (para mayor inri), nos ponen delante de las narices una sexualidad sadomasoca, en la que se nos quiere convencer que es la ideal... ¡Anda ya!... y lo peor es que algunas señoras se lo han creído...¿Sí?,¿en serio ha pasado esto? ¿de verdad que hay mujer madura, de mi edad, que desea esto...? ¡No me lo puedo creer!, que te humillen, te golpeen, te dañen para satisfacerse ellos... Lo siento, yo, en una relación sexual busco "amor del bueno" que diría la canción, o placer del bueno, o lo que sea... pero del bueno, es decir, ese que te da caricias, que te besa y que se entrega, que no te hace sentirte como un objeto, ni como una esclava, que comparte y que llena... y no de golpes precisamente. Yo, a esta edad, prefiero compartir los "daños colaterales". No vivo en otro mundo, sé, al igual que la mayoría de señoras de mi edad, que en el sexo todo o casi todo debería de estar permitido, siempre y cuando las dos personas estén de acuerdo, siempre y cuando las dos personas sean maduras... Lo que realmente me sorprende es que, a esta edad, algunas señoras se comparen con la "prota", que es una niñita de veintiún años, es decir, que podría ser la hija de alguna de ellas. Que no tengan el recorrido sexual necesario para comprender que, si se les han quedado fantasías sexuales por cumplir y las visualizan en una niña, mal vamos, con todo el respeto, pero mal vamos. No me gusta que humillen a las mujeres, me da igual si ellas son conscientes, si aceptan o admiten la humillación, a mí no me gusta, es una opinión personal, tan respetable como los actos secretos de autosatisfacción personal que, alguna que otra señora, ha confesado tener después de ciertas lecturas. No me gusta la esclavitud sexual de la mujer para la satisfacción personal del macho. Aunque, en la última parte me lo revistan de amor, y me hagan creer que él la quería, que era una tara mental, un trauma o un caos... me da igual, un hombre riquísimo, guapísimo, que sabe que tiene ese trauma, tiene posibles para curarse psiquiátricamente y no volver loca de amor y vicio a una niña... digo yo.

Yo debo de ser muy rarita, pero, visto lo visto, yo me quedo con mi sexo aprendido con los años, con mi madurez completa, con mis fantasías realizadas, con mis besos, mis caricias y mi sonrisas, las que doy y recibo. No me interesa tener lágrimas mientras intentan convencerme de que eso es el placer auténtico... Pero, claro, como digo siempre, esa es mi opinión, y mi dignidad se niega a leer más sexo duro, porque, para eso, ya tuvimos, mi generación, muchos años de aprendizaje... Buenas noches... que ustedes se relajen bien...

REFLEXIONES DE UN AMA DE CASA EN DIA SABATICO

Hoy es sábado, es ese día que precede al domingo en el que yo, por cuestión de principios, me niego a hacer limpieza (jejeje)... Recuerdo mucho cuando los sábados eran aquellos días, montejiqueños, helados en invierno, en los que te ponían a barrer la puerta a las ocho de la mañana, con el carambanillo cayéndote nariz abajo y el vaho escapándose de una boca infantil y amoratada. Pero había que aprender a hacerse una mujer. El sábado era uno de los dos días en que, servidora, podía dormir más allá de las siete de la mañana, sin tener que soportar el frío esperando un autobus escolar. Pero no. El sábado, en el cuadrante de las mamis hacendosas y trabajadoras, era el día de LIMPIEZA, con mayúsculas. Y toda la casa aparecía con las ventanas abiertas, cortinas recogidas, bajo de colchas encima de la cama. Y cada mujer de la casa aparecía con una bayeta, fregona, escoba y más utensilios "mister Proper" en la mano.
Ahora no. Ahora he decidido que el sábado existe para que mi pequeño ponga la casa manga por hombro, arruge alfombras, vacíe "cachimbos" llenos de juguetes rotos y haga migas galletas, patatas fritas o gusanitos, según la hora.

CONCLUSIÓN:
Me gustan los sábados en mi vida. Los anteriores, porque me recuerdan una casa que tenía vida, la voz de mi madre cantando, las protestas de mi padre porque le prohibiamos levantarse mientras el suelo no estuviera seco. Y me gustan los sábados actuales, porque Alberto me hace partícipe de sus juegos en el Viejo Oeste, porque me hace jugar de delantero en su partido de futbol y porque aprendí que no siempre el sábado se hizo para limpiar... Buenos días, querid@s tod@s, que la jornada os sea grata....

REFLEXIONES DE UN AMA DE CASA REMATANDO UN FINDE

Ha llegado la noche del domingo, esa hora en que, después de un baño al enano, con barco en la bañera incluido y toda la corte de Pocoyo haciéndole compañía en el remojo, se supone que una mami cuarentona (casi cincuentona que es más grave) debería dejarse caer en el sillón, resoplar, prepararse un cafetito y sonreír con satisfacción... ¡Gran error!, cuando ya el susodicho enano está entre sábanas, pidiendo su cuento de turno (hoy tocó uno de Mickey) y entras al salón, descubres varias cosas... Pero la que más te impacta es, comprender, que no puedes "asotarrarte" (palabra que usaba mi abuela) en el sillón, porque estás rodeada de muñecos de Play-Mobil que te miran culpabilizándote del abandono sobre la alfombra. De balones que han terminado colocados, como por arte de magia, estratégicamente, para dificultar el paso hacia cualquier punto cómodo y hacia la salida. Y, lo peor, que si colocas una mano en el cristal de la mesa corres el riesgo de quedarte pegada eternamente. Así pues, el domingo, en casa, se remata con el Cristasol, un cepillo, recogedor y el "tabaque" (¿recordáis la palabra?) de los muñecos para ir colocándolos y que tengan dulces sueños. Luego algo me indica que tengo que dar un paseo-escoba, las ropas por el baño, por el dormitorio algún calcetín despistado, visualizo un envase de batido en alguna mesa de la casa que no consigo recordar cuál es, rescato zapatillas debajo de los sofás, unas ceras sobre los muebles... Remato el barrido por todas las habitaciones en el dormitorio del peque, le veo dormir, me entran unas ansias vivas de tumbarme a su lado, cerrar los ojos, dejarme caer junto a su cabeza y dormitar hasta el día siguiente, pero no lo hago, sonrío, recuerdo que me espera una lavadora con su tambor abierto, presto a ayudarme mucho más de lo que jamás nadie lo hizo... Y cuando toda esta liturgia dominical se cumple, una piensa que ya puede desplomarse en el sillón, respirar profundo y saborear un café, descafeinado, por supuesto, para velar por el sueño que me va invadiendo desde los tobillos hasta las cejas.

Yo me tomé el sábado sabático... como su nombre indica. Pero los dioses, que son justos (o eso creo) y caprichosos, han decidido que mis domingos se rematen haciendo limpieza "salonera", deseando coger la ducha, el pijama limpio y el cafetito... Y éstos tres deseos, dignos del genio de la lámpara, se cumplen pasadas las once y media de la noche... Para que luego digan que eso del sueldo de las amas de casa son tonterías... Estoy planteándome cobrar nocturnidad al padre de la criatura, pero como me estoy imaginando cómo me pagaría, mejor no lo exijo y me voy a dormir, en silencio y calladamente, que yo, algunos pagos, los domingos por la noche, estoy dispuesta a cancelarlos :) ... Buenas noches, mañana será otro día... si es que el viento que hace no nos barre antes...

REFLEXIONES DE UNA APRENDIZ DE ESCRITORA EN DIA DE DESCANSO

Algunos días te despiertas sonriendo, no sabes porque, o tal vez sí, pero no lo recuerdas hasta que tus neuronas deciden hacer su trabajo, y comenzar a analizar los motivos de esa sonrisa. Y es que, algunas noches, justo en el momento en que decides irte a dormir, te llega un mensaje que te alegra el corazón. A mí anoche me tocó el de Kati, una de esas personas a las que, de repente, solo con verla y darle dos besos, sabes que puede ser una buena amiga. A la que, mientras tomas una cerveza, pides que te de una opinión, y se la pides a ella porque, aunque acaba de conocerte, no tiene la necesidad del compromiso de quedar bien. Y lees, ya con el pijama, preparada para irte a dormir, que tu trabajo ha sido, como mínimo, aceptable.
Algunos días son soleados, como esta mañana, en la que, para aliviar la carga de mi "tabaque" (palabra de mi abuela que me hacía mucha gracia) de la ropa sucia, sigo poniendo lavadoras como una loca, por si al tiempo le da por voltear y volvemos a las aguas mil, aunque no estemos en abril. Y hay algunos días, como el de hoy, en el que he decidido que merece la pena, que las noches en vela, las lágrimas y las dudas, han sido muy bien pagadas por gentes agradecidas, sencillas, sinceras y nobles. Y que, por eso mismo, esta aprendiz de escritora, va a continuar trasnochando, para levantarse con una sonrisa de satisfacción personal y que cerrará los ojos y pensará, "Pues valió la pena, ¡que coño!".
CONCLUSION:
Cuando descubres la hipocresía de gentes con las que compartiste momentos, cuando descrubres, tras una sonrisa irónica y burlona, el dolor del desprecio, te duele el alma. Pero para contrarestar todo eso, aparecen personas, muchas, que te dicen, sin tener necesidad, que has trabajado, que has sido valiente, y que solo por eso, mereces un abrazo. Y me quedo con eso... Mi abuela Tita, que era una fuente inagotable de refranes, me decía, cuando era jovencita y le contaba las "traiciones" adolescentes de las que consideraba amigas que, "alguien vendrá que bien te hará". Me quedo con eso, con quienes han venido a hacerme el bien... Soleado domingo, buenos días, me quedo con mi sonrisa, clara, sencilla y emocionada... Gracias a Kati y a quienes, como ella, la habeis puesto en mis labios...

REFLEXIONES DE UNA APRENDIZ DE ESCRITORA

Amaneció el día gris...sigue gris..., toca jornada hogareña, tareas en la casa, de esas que, en el fondo me gustan. Hay ocasiones en las que pienso que nací para ser "maruja", con todo el respeto que eso implica. He trabajado fuera, he cobrado por lo que hacía dentro. Y cuando llegaba a casa disfrutaba de seguir haciendo lo mismo. En algunos momentos pienso que, cuando recorres las habitaciones, cuando colocas ropa o pasas el paño, nunca se piensa que todo eso es nuestro feudo, nuestro mundo, el que hacemos agradable para otros, para nosotros mismos. No conocemos la importancia de lo que creamos, hasta que alguien te hace darte cuenta de todo, porque ese alguien no lo tiene. Porque no disfruta de un orden doméstico, que, casi siempre, suele hacer fácil la vida. Olvidamos que organizar nuestro territorio es organizarnos a nosotros mismos. Que igual que los ojos son el espejo del alma, un orden exterior es también, la mayoría de las veces, un orden interior.
Tocan faenas hoy, y me gusta que así sea. Y las disfruto. Y sonrío cuando tengo que recoger un camión (sin ruedas ya, eso sí) porque eso, solo indica, que en mi casa hay vida... Y a mí me gusta mucho vivir... Buenos días, amaneció gris... sigue gris...

DULCES DERROTAS, AMARGAS VICTORIAS... (Mis primeros artículos en mi Blog)

Nada más gratificante que, mientras te tomas un café preparándote para un zafarrancho, leyendo los "estados" de mis amigos e intentando no deprimirte por el "estado" de la nación, encontrarte una frase que te dé que pensar. Hoy un amigo, remataba su estado hablando de derrotas dulces y victorias amargas, aunque contado con distintas palabras. Y me dio que pensar, porque es real, como la vida misma. No sé si habéis oído la canción de Abba "Va todo al ganador", es mi canción favorita. Porque a veces la vida te hace un guiño, y descubres que no ganaste, simplemente te lo creíste. Pero sólo eso, y lo peor es que descubres que quien perdió en realidad ganó. Es un juego de palabras. Todo en la vida, a veces, es sólo un juego de palabras, de nosotros depende el que las analicemos y las comprendamos.
Hay un amigo mío que me decía, ganar no siempre implica sonreír, a veces quien gana llora, y no de alegría, sino porque sabe que su victoria fue el fruto de la renuncia de un rival más fuerte, que perdió con dignidad y que se retiró sabiendo que, de haber continuado la partida, habría vencido. Simplemente dejó camino ancho y abierto para que, quien competía ganara holgadamente, pero en soledad, sin adversarios y con una victoria amarga. A veces se gana con la amargura de saber que no se consiguió el premio, que te entregan el trofeo porque la rival, el rival, decidió renunciar. Has ganado, has conseguido ser la primera, o el primero, pero sabes que tu primer puesto es una victoria amarga, de esas que no te llenan de sonrisas, sino de dudas, de esas que van horadando lentamente la confianza, que te hacen ver que no ganaste nada, que tal vez tengas el trofeo en una balda o lo pasees por la calle, pero cada vez que te cruces con la rival, con el rival, te hará recordar que tu trofeo le pertenecía, que es la auténtica ganadora, el auténtico ganador.
El papel de la dulce derrota, ese papel en el que se sabe que, sólo un paso y el rey cae, y de nada sirve que la reina lo resguarde, porque, sabemos perfectamente, que nuestro jaque a la reina es mortal, pero nos cansamos de mover peones, de dar pasitos con el alfil y la torre y decidimos tirar la pieza sobre el tablero. Decidimos que íbamos a darle a la rival, al rival, la victoria amarga que siempre la mantendría en alerta. Esa dulce derrota que nos hace paladear despacio una extraña mezcla de melaza y acidez cítrica...
No me gustan las victorias tristes, las que me regale la vida, prefiero ser la derrotada que se retire sabiendo que, de haber continuado la partida, sólo con un movimiento más mío, habría dado jaque mate al rey, me hubiera cargado a la reina y sería la ganadora. Y saber que me retiré sonriendo, y con la total convicción de que soy moralmente vencedora, como Betty Misiego en Eurovisión, ¿os acordáis?, Israel venció sólo porque España le regaló el triunfo, dejando a nuestra participante en un digno y honroso segundo puesto... pues como Betty (no la fea, sino Misiego) yo sonreiré, levantaré mi barbilla y pensaré "¡Pobre!, piensa que ganó solamente porque yo dejé mi reina en su lugar", y eso ayuda mucho a seguir sonriendo... Buenos y soleados día... a comenzar el zafarrancho... Besos "perdedores" a tod@s.....

EMPEZANDO A CREAR UN SUEÑO...

Descubrí de repente que podía...¡Todo!... que podía olvidar, renacer, comenzar o recomenzar, todavía no tenia claro el qué, pero sabía que podía... que después de él habí vida, que solo habían sido momentos, o días, o años.... o un mundo... que le quería más allá de mi vida, es decir, que le quería mientras yo existiera, y que existir es mucho más que vivir... porque se existe mientras tu recuerdo perdura en los demás, y el mío estaba a buen recaudo en los míos...

Y mis pasos se aligeraron, ya no notaba el frío, o tal vez sí... notaba el viento en la cara, los ojos entrecerrados por los rayos del sol y, sin saberlo, presentí que una sonrisa iluminaba mi rostro maduro, sereno y triste... el mismo rostro del que él se enamoró cuando apenas era una niña completa... mucho antes de haberme dejado rota... Rota de dolor y de llanto, pero sobre todo, rota de rabia...

ESTRENANDO NUEVO BLOG

Como en ocasiones, una servidora es un poco torpe, o un poco inquieta, o un poco acelerada (de rebotes, que diría mi amigo C.) pues me apresuré con el primero, no leí, corrí, metí la quinta sin ir escalonadamente, y me encuentro, a esta hora, estrenando nuevo blog, nuevo título, nuevo mundo, y nuevos escenarios.
Solo espero que os guste. Volveré a poner lo que podiais ver en el anterior. Intentaré que mis fotos sean igual de divertidas, que mis reflexiones os sigan emocionando, haciendoos reír o llorar, según el tema, que sigais mis enfados con el mundo mundial, tipo Manolito Gafotas, y que me comprendáis cuando ni yo misma sepa, el motivo de mis divagaciones.
¡Bienvenidos a mi Espejo de la Vida!, a seguir la vida según Encarni (yo mismamente je je je) y a seguir riendonos un poquito.
 Un beso a todos.-      Encarni