4 feb. 2013

CUANDO EMOCIONA EL RECUERDO....

Releyendo mi "Carta a un maltratador" he llorado... tengo que admitirlo, sin pudor ni vergüenza. Por momentos sentí una pena tremanda, ni remotamente puedo, ni imaginando mucho, el miedo y el dolor que se debe de sentir cuando, un hogar, lo que se supone que es tu fortaleza, se convierte en tu cárcel, una cárcel en donde, el carcelero, tiene carta blanca para administrar su justicia. Recordé, sin querer, me vino como un flash, las noticias, algunas que me impresionaron por lo brutales, de mujeres muertas, escenas de familiares rotos, hogares destrozados. Recordé a Ana, granaina, quemada dentro de su casa, especialmente a ella. Una guapa mujer en una edad perfecta, para todo, para disfrutar de sus hijos, de los nietos, de una libertad conseguida tras años de trabajo, de lucha y sacrificio. ¿Qué extraños pensamientos se encierran en la mente de un asesino?, matar a quien te dió años de cariño, hijos bendecidos, momentos compartidos, obediencia ciega y ciego amor. ¿En qué momento surge el primer golpe?, ¿tan fuerte es el agravío que tienes que cruzar el rostro con una bofetada?. Y mis lágrimas surgen, ¿se hereda la maldad?... Hubo una ocasión en que, yo sabía de genes, y ante una broma, alguién (una mujer en este caso) respondió con la mayor crueldad "Si me haces eso te mato"... y temblé, sabedora de que, en aquel momento sí podían estar hablando los genes... ¿Se heredará la crueldad asesina?, pregunta que, seguramente, muchos hijos, víctimas de maltrato de género (no solo el masculino, yo he presenciado la respuesta vil del maltrato de palabra por parte de mujeres), se harán la misma pregunta... ¡Que triste debe de ser saber que, alguien allegado, padre, madre, abuelo, abuela...vivieron, fueron víctimas o verdugos de algo tan vil, tan cruel, tan penoso y triste como un asesinato!... Dichosos los que, tan solo, podemos opinar desde la distancia, sin tener que cargar con el peso de sabernos inmersos en preguntas sin respuestas, cuando, además, se les arrancó un trozo de su vida.... Por ellas, por las miles de Anas que mueren cada día en el mundo, a manos de seres irracionales que, un día, dijeron quererlas...

HABLEMOS DE WIFIS....

Lo peor que te puede pasar es quedarte sin wifi... He llegado a esta conclusión, asi, como quien no quiere la cosa, mientras se mensajea por whatsapp, esa aplicación a la que, los mortales con móviles ultramodernos, estamos un poco enganchaillos... Y lo peor del mundo mundial, la hecatombe total sucede cuando, de repente, compruebas que tus mensajes no salen, que no te entran los ajenos, que no hay wifi y que te has quedado colgada en mitad de una conversación muy interesante, esperando respuestas de las que depende tu vida, sin solucionar dudas y con preguntas colgadas sin que aparezca esa "uve" color verde, "uve" de victoria, verde de esperanza y tacos varios, todo junto... A mí me pasó esta tarde, en mi propia casa, en mi cómodo sillón, con conexión a internet, es decir, con wifi y cumpliendo, paso a paso, todos los requisitos para una charla amena, interesante, de esas de risas sueltas y carcajadas limpias, con las que mi sobrina se ríe tanto... y el mundo se me hundió de repente, ¿motivo?... ME HABIA QUEDADO SIN WIFI...¡Por Dios!...¿Cómo puede pasar esto en pleno siglo XXI?, y yo, víctima de la histéria mandaba mensajes, que no salían, naturalmente, diciendo que estaba sin wifi. A lo que, al otro lado de la línea, me respondieron eso de "¡No jodas!" que queda muy poco fino, pero que resume muy bien la debacle.
Se ve que desde algún lugar del cielo alguién debió de escucharme, a mí y a mis tacos, y al cabo de una eternidad de tiempo (tres minutos eternos) volvió la red, yo respiré, respiraron, funcionó la tecnología, que después de esto, creo que es lo único que funciona, porque la lógica la estamos perdiendo.

CONCLUSION
Yo soy más de teléfono fijo, soy más de correo y cartas como las de antaño, me he visto negra para amoldar mis dedos a un móvil táctil, que sigue haciendo lo que le da la gana en cuanto le pongo mis manazas encima. Y, he pensado que, cuando me abandone el whatsapp, esa palabra que nadie sabe como se escribe, lo mejor es coger el teléfono, marcar, y decir tranquilamente: "Que te estaba diciendo que he recibido mi segunda edición y que me he emocionado", después de todo se tarda mucho menos en hablarlo que en encontrar las teclas, pulsar la correcta, mirar a ver si te has equivocado, darle a enviar, y que tengas wifi en esos momentos... buenas tardes, hoy tocan croquetas y compras... tarde completa....

CUANDO EL MALTRATO SE QUEDA EN UN MAL RECUERDO...


Querido Tú:


Alejada de ti, como hoy estoy, viviendo una vida que desconocía, intentando sacarte de mi mente, me atrevo a escribirte y a nombrarte. Ya sin miedos y sin gritos, sin dolor en el alma y sin temores. Ya pensando que mis días de tristeza pasaron, que las marcas de tus manos se han borrado para siempre.
Volver a vivir una vida ya olvidada, la que sabía que existía porque otras la vivían. Creyendo, como siempre creí, que la única vida que tendría, sería la del golpe y la del miedo.
Te llamas hombre, siempre te lo creíste, siempre te lo hicieron creer los que, aplaudiendo tu poder y tu arrogancia, se hacían cómplices callados de tus actos. Creer que el poder esta en la fuerza, que el cariño y el amor son compañeros del brazo que golpea y de la boca que insulta. Sin derecho a manejar mi vida, te tomaste el derecho, anulaste mi persona y hasta mi nombre. Dejé de ser yo para ser otra. La que calla por miedo, la que se esconde entre sombras y entre gentes, huyendo de tu mirada que desaprueba y condena. La que en casa se angustia ante una frase dicha, respondiendo con un gesto desarmado, pero soportando la  maldad de tu retorcida mente.
Soy libre de tus manos, de tu lengua que apuñaló mi Yo, mi alma noble y mi decencia.
Soy libre de tus deseos, malformados en una mente enferma y calenturienta, en la cual solo existes tú, Atila dominante, encerrado tu poder entre tus manos, entre ese Tú sin coraje y sin principios, ese Tú que no dominas y alimentas. La bestia que te sale cuando miras sin ver, cuando ni tan siquiera escuchas, cuando confundes las palabras dulces con dardos afilados.
Soy libre por fin, me tragué mi vergüenza, la que tú me creaste. Superé mi pavor y he empezado a reír, cosa que olvidé mientras estuve a tu lado. Tengo señales idas en mi cuerpo de mujer fuerte y bella, las que tú me dejaste, las que miro tranquila para poder seguir avanzando. Cicatrices del miedo. Maltrato injusto y necio, que me hacía creer que me amabas sin límite. Sí, sin límite para ahogarme en un lodo de sombras, sin futuro y sin metas. Me dejaste vacía. Me dejaste humillada y me dejaste rota.

Me crecí, ¡ya lo ves!, ahora grito y solicito mi independencia. Mi sitio como mujer y como persona. Tengo la voz segura para gritar mi victoria, la que me negaste con tu cobardía. Cobarde, sí. Cobarde siempre. Escudado en tu fuerza demoledora, la que usaste para destrozarme, sin tener en cuenta que con ella firmabas tu derrota.
Ya ves que renací de mis cenizas, mi género es Ave Fénix, siempre renace, soy impermeable a tus insultos, porque ya los limpié con mi sangre, la que de mi labio, partido en dos brotaba, la que me hacía fuerte mientras con tus insultos se derramaba. Ya me miro al espejo y no veo cardenales, ni me oprime la duda, ni me mata la pena, ya salgo fuera y respiro tranquila. Ya me bebo el aire y acarició las rosas, no me sangran las manos al rozar sus espinas. Ahora he conseguido ser la que hace tiempo era. Antes de conocerte, antes de tu barbarie, antes de tus locuras y de mis perdones.

Y somos muchas, y somos fuertes. Vamos venciendo un poco cada día. Cuando alguna consigue salir del negro infierno, en donde nos escondéis y nos quitáis la vida. Seremos fuertes, pues nuestra fortaleza la habéis creado a golpe de martillo. Somos yunques, y hemos soportado los dolores con los que habéis jalonado nuestro camino.
Nos regaló la vida paciencia y fortaleza, para esperar, crecer y cincelar el alma. Nos ha dado el poder de la razón, de la verdad, de la humildad y de la dignidad eterna.
Nos ha entregado el don de la paz, la estrategia de la resistencia. Tanta como, para un día, abrir los ojos, retirar las manos y ampliar la mirada. Y huir de los monstruos de los sueños, y dejar a los lobos en la trampa, creyéndose los jefes de nuestras vidas, cuando solo sois la vergüenza de la manada.

Adiós Tú. Bendita sea la hora, en que he logrado dar la vuelta a mi destino, y he conseguido creerme indispensable, por mi misma, para mi gente y para nuestros hijos.
Adiós Tú. Vencí  porque a tu lado fui fuerte, porque remonté gracias a mi género y a mi esfuerzo. Y ahora, conseguido, recuerdo los cuerpos enterrados, de quien no se creyó con fuerzas para huir, de quien huyendo, cayó ante los golpes de la muerte. De las que lucharon y supieron abrir otro camino. De las que murieron, y se llevaron con ellas el amor de los hijos, que son vuestros, a los que ignoráis, a los que perdéis en esa guerra que mantenéis con vosotros mismos.

Adiós Tú,  buena suerte. Que la vida te enseñe lo que duele estar solo, sin que nadie te mire, sin que nadie te quiera, pero sobre todo, sin que nadie te golpee, ni te insulte, ni te anule como tú conmigo hiciste.
En esta hora tibia, que el sol me ha regalado, cuando su calor y sus rayos me acarician, comprendí que soy única, real, casi perfecta, que puedo vivir sin ti, sin tu amor asesino, sin tus manos dañinas, sin tus palabras crueles.
 Dejando atrás los duelos y los llantos, solo decirte que sigo caminando, que cambie las lágrimas por risas, el miedo por la esperanza y el llanto por el canto.-