9 feb. 2013

MAÑANA EMPIEZO LA DIETA....

"Mañana empiezo la dieta", esta frase es la que, desde que empezó el año, con sus kilos mantecales, champaneros y marisqueros repites, día sí y día también. Pero no llega nunca porque, día sí y día también, te toca hacer guisos, de esos con fundamento, estofaillos con sus patatas y su ternera, también llevan judías verdes, que eso no engorda, sino fuera porque las acompañas con pan, mojando un poco ese caldo suculento que está de muerte, las lentejas, que hay que comerlas, porque llevan hierro, pero que si llevan chorizo, un poquito de oreja y su trocito de rabo, tienen más consistencia, algún día caen unas manitas, que son gelatina, según dicen, y no deberían de engordar, pero, no sé porqué, se confabulan para engordarte a tí, precisamente a tí, que tenías que haber empezado la dieta la semana anterior. ¡Oye, ningún día es el apropiado!... ¡De mañana no pasa!, y conste que lo dices totalmente convencida de que así será... pero no es, porque para mañana, en un cacito, de esos que las mamis nos compraron para el ajuar, de los que no usamos cuando hay visitas, reposan los garbanzos, los del cocido para el día siguiente, aunque podemos hacer un cocido light, que no sé cómo será, porque, todas sabemos que el cocido tiene que ir acompañado de su pringá, y lo demás son sucedáneos mal hechos.
¡Que cocina más rica y variada tenemos en España!, con su tortilla de patatas, su paella, sus platos con productos de la huerta, sus lácteos y sus cárnicas... sana al cien por cien, pero de esas rotundas. Se supone que es la dieta más sana del mundo mundial, entonces ¿por qué narices a mí me engordan todos los platos mediterráneos?, si es una dieta sana, que no engorda... igual es que yo soy agradecida, y me he empeñado en hacer honor a los genes y sacar las caderas exuberantes de mis abuelas y sus consabidas delanteras... Lo que sí tengo claro es que también heredé el humor... al menos el de mi abuela materna, la que decía que si moría, que muriera harta de comer.

CONCLUSIÓN

Mañana empiezo la dieta... ¡Palabra de honor!... bueno, no, mañana no, que a mi peque le gusta el arroz a la cubana, y no voy a hacer una triste ensalada con dos hojas de lechuga para mí sola, la comenzaré el lunes... haré un cuadrante perfecto con comidas bajas en calorías, comeré la mitad, beberé mucha agua, y no probaré el pan... Eso sí, si cuando me pese no he dejado más de dos kilos a la semana, volveré a la dieta mediterránea... que es muy sana, pero sobre todo, volveré a mis redondeces heredadas, que dan prestancia a mi baja estatura... y, por ende, volveré al sentido del humor de mi abuela, porque, pienso que, si hago dieta, igual lo pierdo, y me gusta ser fiel a la herencia... Buenas noches, me toca charla con mi amiga Pili, que seguro que se ríe cuando se lo cuente... Buen provecho para la cenita...

EL SEXO DEBIL...QUE NO LO ES TANTO...

Escuchaba ahora mismo la voz de Malú, esa mujer que, con una voz desgarrada y única, nos va contando en sus canciones, pequeñas historias dolorosas en su mayoría, de mujeres que fueron valientes, fuertes y que vivieron situaciones límite. Y recordaba una conversación, recordaba un llanto, tras un teléfono, cuando tienes que taparte la boca para que, los demás, no te oigan llorar, cuando la rabia hace que golpees una pared, con miedo a que se den cuenta. Recordaba una historia dolorosa. Y pensaba en las mujeres de esas historias, las mujeres que se hacen fuertes a la fuerza, porque no les queda otra, porque, en un momento de su vida decidieron vivir, y llegó el momento en que odiaron haber vivido, y desearon recuperar la rutina que tenían. Y pensé en la mujer, de nuevo, en ese sexo, que se llama débil, y que sin embargo es el que, la mayoría de las veces se crece, se pone la armadura, decide plantar batalla. Y en otras ocasiones en que saca bandera blanca y se rinde, y continua sola, como perdedora, solitaria, sabiendo que había que terminar, terminando, sufriendo y levantandose de nuevo. Somos fuertes, somos el sexo fuerte, el que decide "no va más", se terminó, nada me aporta, no me compensa, estoy cansada, me cansé de pintarme la sonrisa nueva, me cansé de morirme de ganas por sentir tu piel, que diría Malú, me cansé de indiferencias, esas a las que, los hombres, generalmente, están abonados, porque se cansan. Porque los primeros tiempos, esos que les hacen sentirse como niños con zapatos nuevos, pasan, y se cansan, como de un juguete. Y hay un momento en que la mujer también se cansa, pero somos distintas, por eso actuamos distinto.
Y es entonces cuando rompemos, cuando no seguimos el tandém, cuando preferimos continuar la carrera en solitario, porque nos cansamos de remolcar a quien se quedó rezagado. Es extraño, pero casi siempre, somos las mujeres las que decimos adiós, las que terminamos una historia, del tipo que sea, da igual. Después de todo una relación es una relación, con o sin papeles, normalizada o legítima o no, es el intercambio de sentimientos por parte de dos personas, al margen de la situación personal individual de cada una de ellas. Y ahí la mujer se erige, nada me aportas, no me comprendes, no voy a cambiar, me prometiste el mundo, no me has dado ni una chinita de ese mundo, me hiciste creer en mentiras, en promesas que no cumpliste. Por lo tanto me mentiste, me hiciste sentirme sola, vacía y abandonada. Me voy. Y lo hacemos, con la valentía de quien sabe que hace lo correcto, porque su valía es mucho mayor de lo que el otro la tasa.

CONCLUSION

Jamás debemos de perder la valentía, porque es lo único que nos dará fuerzas cuando decidamos que llegó el momento de algo... de huir, de seguir, de luchar, de resistir... todo, todo, lo tendremos que afrontar con valentía, no solo es valiente quien se va, también es valiente quien resiste, aprieta los dientes y continua remolcando a quien se quedó rezaguero, sabiendo que jamás tirará del carro y que tenemos que ser nosotras quien lleguemos a la meta, sea la que sea, con el lastre añadido... Buenas tardes, después de oir a Malú a tomar notas, Laura fué fuerte... tengo que resumir su vida y su camino... que no fue fácil, era mujer, para ninguna lo es... Buen café a tod@s...

EL VALOR DE UN SECRETO...

Mi amigo Pepe una vez me dijo que, un secreto, es aquello que contamos a todo el mundo, pero por separado... Pues se ve que si, bueno, no... Un secreto suele ser eso que contamos, a quienes creemos que lo dejaran en su baúl para siempre, pero que cuando llega el día de mercadillo lo ponen a la venta... Me explico: Saber un secreto, saber una intimidad ajena nos da el poder, y sabemos que tenemos en nuestras manos la capacidad de atraer toda la atención del respetable si abrimos la boca, y son muy pocos los que saben que el baúl (la boca) debe de mantenerse cerrada, porque la prenda que hay dentro no es nuestra, por lo tanto, no podemos ni debemos venderla, porque sería robar... Estaremos robando la confianza, la intimidad ajena, encima de alguién que nos consideró honestos, leales y dignos de ser sus confidentes. Pero el saberse poseedores y depositarios de una "bomba" informativa en el tema "cotilleo populi" da mucho morbo, y somos incapaces de mantener el secreto, aunque para ello tengamos que traicionar la confianza de quien lo contó. Y es en esos momentos en los que, de repente, ignoramos el daño que podemos hacer, la vida que, en ocasiones, si podemos destruir, la deslealtad con la que cargamos...¡nos da igual!...porque, por un momento somos el centro de miradas, los oídos de los presentes están pedientes de nuestras palabras...¡allá peliculas!, que diría mi abuela, luego lo negamos, nos enfadamos, nos indignamos, decimos que de nuestra boca no salió nada, pero sabemos que fuimos traidores, que levantamos la tapa del baúl, que somos rastreros y ruines con una persona que nos tuvo toda la confianza del mundo, que hemos llegado a esos límites, solo, por el simple placer de sabernos importantes y conocedores de algo que los demás ignoraban. ¡Que bajo podemos caer!... Se nos olvidan las situaciones personales, olvidamos que, tal vez, nuestra vida no ha sido tan ejemplar, ni tan lineal, ni tan limpia... Entonces ¿por qué no contamos un secreto nuestro?. Tendríamos los mismos ojos pendientes, los mismos oídos escuchando, pero no dañaríamos a nadie...
Un secreto es algo que, por decisión propia, contamos a los que creemos fieles, a los que creemos que entenderán, que escucharán y comprenderán. Una amiga está dolida, dejó de creer en la lealtad de quien se la brindó, y ayer me dolió el alma mientras la escuchaba. Porque sé que, hay situaciones, hay secretos que son vitales en la vida, porque narrandome y contándome, me hizo ver hasta que punto nos puede vencer nuestra lengua.

CONCLUSIÓN

Mi padre decía que, si no sabes guardar lo ajeno, perderás lo propio, yo no le entendía entonces, ahora sí: si no puedes mantener secreto lo que secreto es, te destaparás, habrá un momento en el que se descubra que no eres leal, que no eres fiel, y tú también perderás, la confianza, la honestidad y el poder de tu silencio. Y eso es básico... No importa cuánto hables, (yo hablo una "jartá" jajaja) lo importante es, que con tus palabras no dañes, no destapes el baúl de nadie, que suyo es, tú solo eres la depositaria, solo eres la guardiana... El valor del silencio sobre lo ajeno vale su peso en oro y te hace ser valios@... Buenos días, yo voy a seguir mis limpiezas, con la tapa cerrada, que hay baúles muy valiosos... a seguir con mis bayetas...

DE LA DIGNIDAD SE TRATA....

Nunca sabemos en el instante en que sucede, pero siempre hay un momento en el que, decididamente, somos conscientes de que hemos perdido la dignidad, por un acto, por una persona, por un hecho consumado y consumido...todos, en algún momento perdemos la dignidad, a veces en público, lo que lleva al regodeo general y al sentimiento de ridículo espantoso, o en privado, cuando el único ser que nos apunta con el dedo y nos lee la cartilla es nuestro alter ego que mueve la cabeza afirmativamente, con un gesto de resignación sabida y consabida, de esos que te dicen "Ya te vale"... y sabemos que lleva razón. Todos tenemos un talón de Aquiles, nadie es inmune a la totalidad de toda la Creación, hay algo, un "algo" que sabemos lo que es y quien es, que nos hace perder los papeles hasta límites insospechados. Para unos o unas, es la compra de botas, bolsos, ropa u objetos varios, para otros es esa criatura enana e indefensa (o eso creemos porque nos maneja como quiere) que mira con ojos de Bambi y habla con un tono que te hace pensar que darías la vida... y para otros es otra persona, no tan enana, no tan pequeña, no tan inocente y conocedora de los límites, las filias y las fobias del sujeto en cuestión, o la sujeta, también en cuestión, y hacen de esta criatura una alfombra persa, a la que, si les pidieran que volara, terminaría volando... Todos tenemos a ese "algo" o a ese "alguien"... Y está bien que así sea, porque, si nadie ni nada consiguiera desvestirnos de nuestra disgnidad, de nuestro savoir faire, de nuestra idiosincracia propia, pensaríamos y confirmariamos que somos pluscuamperfectos, y que los imperfectos son el resto de los mortales, que se debaten entre "tentaciones varias" y pérdidas indignantes e indignas.
Pero no, todos, absolutamente todos, perdemos la dignidad en alguna ocasión, la diferencia, la gran diferencia es que, unos lo hacen en público, se convierten en diana de los ajenos, que son pluscuamperfectos, que luego pierden la suya en privado, donde nadie les ve, y por lo tanto nunca reconocerán que la pierden... total, es mentira, la pierden también, y ellos lo saben... Como todos sabemos que en alguna ocasión la hemos perdido.

CONCLUSION
No es malo perder la dignidad, no es malo que nos crucen el límite, tan solo es señal de que somos humanos, de que hay algo o alguien superior que nos hace reconocer que se nos supera, que se nos vence... y que se nos rebaja a la cualidad vital de ser humano raso, sin galones... No es malo perder la dignidad, pero yo prefiero hacerlo en privado, reirme luego de mí misma o enfadarme con mi persona... que para diana de chuflas ya tengo bastante... Buenas noches, fría noche la del comienzo de Carnaval... don Carnal vino fresco...