14 feb. 2013

ESOS NERVIOS "PUÑETEROS" ( con perdón)

A esta hora, normalmente, servidora está relajada, tiene a su pequeño torbellino entre sábanas, dormidito, su mente está preparada para leer, escribir, repasar, incluso para ver televisión, que a veces ¡mira que cuesta!... Esta noche no. Me preguntaba mi querida amiga y alcaldesa de Montejícar si estaba nerviosa "¿Yo?...¡No!", no debí de resultar muy convincente a ninguna de las dos (a mí y a ella) porque nos pusimos a reír. Sí, estoy nerviosa. Yo, hasta hace dos días, me ponía nerviosa cuando se acercaban unas fiestas, porque si estaba en el Restaurante Angel sabía que me tocaba correr, trabajar mucho y dormir poco, llevar mi casa en unas pocas horas, atender a mi hijo mayor. Me ponía nerviosa cuando se acercaban las vacaciones de verano, y pensaba en tres meses, que se dice pronto, con Martín en casa, pidiendo derechos y esquivando obligaciones... Yo, hasta hace dos días, era una ama de casa, tranquila, desquiciada por la limpieza, preocupada porque se ha manchado el suelo y por la comida del día siguiente. Ahora, a todo eso, añado que estoy nerviosa porque yo, una simple ama de casa, mañana va a presentar una humilde novela en Granada, y eso "acongoja" un poco, la verdad sea dicha... Yo estuve un corto espacio de tiempo en Granada, cuando estudiaba, no pudo ser más, no pude terminar mi sueño, pero mientras estuve allí asistí a dos presentaciones y, yo, que ya soñaba con escribir un día, aunque no tan lejano como ha sido, sonreía para mí misma y pensaba, "¡Ojalá yo algún día esté presentando un libro!"... ¡Lo voy a hacer!... un sueño de los diecinueve, solo que treinta años después... Cuando ya no esperaba nada, porque mi vida era tranquila, la de una ama de casa, una madre, una esposa, una hija que hace nada vió irse a su padre y estar enferma su madre, que lloró en un pasillo de hospital, que quedó embarazada cuando "ya no se lleva", pues con todo eso, con todo mi bagaje, mi equipaje, con todo lo vivido, sin esperar, sin ya soñar, porque la vida, esa injusta vida que a veces nos hace burla, me había enseñado a no desear nada más, a soñar lo justo, a sonreír por todo lo que tenía, esa misma vida, de golpe, me ha regalado un sueño... Yo sé quién soy, lo supen siempre, en Montejícar soy la hija de Juan Barrera y de Paquita, en Huelma la madre de Martín y la mujer de Manuel... en mi vida soy yo, Encarnita Barrera. Sé lo que he sido, he sido vendimiadora, emigrante, camarera de comedor, niñera, limpiadora, aceitunera, madre, esposa e hija, como decía antes. Sé lo que no tengo, no tengo estudios universitarios porque la vida, esa injusta vida a veces que nos hace burla, me robó la posibilidad de demostrar que podía, y luego ya fue tarde para muchas cosas... Para muchas, pero no para cumplir un sueño... Sé quién soy... Sé quién seguiré siendo, porque la vida, esa que me hizo burla, me enseñó que, jamás, jamás, se pueden olvidar las raíces, que jamás reniegue de las mías, porque mías son, ellas me abastecieron y me hicieron crecer, igual que un árbol. Y yo tuve buenas raíces... Sé de donde vengo, y sé hacia donde voy, no pretendo ser nada que no soy. Soy Encarnita Barrera, la madre de Martín y Alberto, la mujer de Manuel, la hija de Juan y de Paquita...
Pero mañana, Encarnita va a cumplir un sueño, y eso sí que me emociona, me llena de una extraña sensación, de un extraño sentimiento, y recuerdo, de pasada, cuando escribía en casa de mis padres, siendo una niña, sentada en el corral, con la hierba como alfombra, mirando hacia la sierra, algunos almendros jalonando el paisaje hacia la carretera de Granada. Me recuerdo escribiendole a Martín un diario, mientras estaba embarazada, para que supiera, algún día, todo lo que sufrí para tenerlo, todo lo que lo deseé y todo lo que luché. Me descubrí escribiendo a mi amiga Paqui una novela en la que, a retazos, le contaba mi vida, con sus miedos y sus complejos, y sus sacrificios y las alegrías.
Siempre escribí... Y mañana, mi humilde novela estará en Granada, no sé cuánta gente acudirá, no me importa, yo no pretendo ser importante, ni siquiera conocida, no sé si escribo bien o mal, pero cumplí mi sueño... y, esta noche, en la que los nervios me pueden y las lágrimas me asaltan de vez en cuando, en la que quiero dormir mucho para no tener ojeras, en las que recuerdo a mi padre, que se me fue pronto y me hace falta. Esta noche quiero dar las gracias a todos los que, sin pretenderlo, igual que yo, me habeis hecho vivir un sueño.

No hay conclusión esta noche, solo un beso para todos, solo un recuerdo para los que me animaron, un abrazo a quienes compraron mi novela, a quienes me acompañaron. A los que, sin conocerme alentaban este sueño. En definitiva a los que habeis participado con vuestros "me gusta", eche de menos muchos de quienes creía cerca y quienes pensaba me querían, tuve su indiferencia y su burla, ya no me importa. Me importa los que si habeis estado, que sois mucho y buenos... Y mañana, desde Granada, todos, todos, estaréis en mi corazón.

SAN VALENTIN...O...SAN CONSUMIN (Tanto monta monta tanto)...

Hoy es San Valentín... ese santo lleno de slogans, de frases enormes e inmensas, de compras con logotipos superconocidos, de ramos de flores, lacitos varios, cajitas en papel dorado... de grandes almacenes lucrándose, floristas, joyeros y demás comerciantes frotándose las manos, agradeciendo a San Valentín que el amor sea ciego, porque si viera, más de uno de esos comercios no se comería ni una rosca. Pero... hoy es San Valentín... "hoy te amo más que ayer, pero menos que mañana", "Un diamante es para siempre", "Díselo con flores".... todas esas palabras que se han quedado en la mente y en el olfato, porque el perfume también es una buena manera de recordar que, un día al año, alguien que a veces ni se entera de que te compraste una barra de labios nueva, te quiere. Hoy es el día para que, esos que no te dan un beso apasionado de buenas noches, te lo den, te inviten a cenar, te regalen flores, te sonrían... porque hoy es San Valentín, el día de los enamorados.
Enamorarse, eso que sólo hace el corazón, que va totalmente a su aire, desoyendo al cerebro, no haciendo caso al sentido de la vista ni al del oído, porque, ¡por suerte! el amor lo rigen las emociones, las emotividades... hay tres afectos ajenos a ti, que llegan a tu vida y la manipularán para siempre, porque se te adhieren a la piel como si fueran la piel misma: el amor a una madre, el amor a un hijo y el amor a una persona a la que, sabiendo que no es la que debería, la correcta, la que cuadra con tu carácter y con tu vida, le entregas, aunque te cueste la vida, toda una cascada de sentimientos. Podrás casarte con quién elijas, podrás tener hijos con quién elijas, serás libre para acostarte con quién elijas. Jamás serás libre de elegir de quién te enamoras. Porque eso lo hace tu corazón. Vivir junto a alguien, casarte con alguien, acostarte con alguien, no conlleva estar enamorado. Esas tres cosas se hacen pensando. Y el AMOR no piensa, sólo se entrega y ama.
Hoy es San Valentín, si tuviéramos el poder de ver las flores sinceras que se entregarán nos quedaríamos sorprendidos de la hipocresía que hay en las relaciones amorosas lícitas, permitidas, legales y públicas. Si tuviéramos el poder de mirar en el corazón de quién entrega los regalos la imagen de quién realmente lo ocupa, nos daríamos cuenta de cuántos corazones sufren, porque, sus mentes, escogieron mal usando el libre albedrío, y sus mentes se equivocaron y se recluyeron en una historia falsa, pesada y agotadora que, tienen que mantener, aunque no besen apasionadamente al dar las buenas noches, pero hoy regalarán flores, o una joya, o un perfume. Y todo estará bien, porque hoy es San Valentín.

Yo no regalo en este día, hace muchísimos años que dejé y dejaron de hacerlo. Un día me dije a mí misma que sólo regalaría en San Valentín, cuando me faltara el amor necesario para celebrar todo el año. Por ahora no ha sucedido, sigo sin regalar... El año tiene trescientos sesenta y cinco días, yo quiero que me quieran todos, sin regalos materiales, pero sigo queriendo, recibiendo y entregando mi beso apasionado de buenas noches... Buenos días, a ponerse guapos, que esta noche tocará cena en algún sitio, aunque el resto del año no te "saquen" porque no es San Valentín... me voy a cocinar, y a meditar un poquito...