2 mar. 2013

¡VA POR MI GÉNERO...VA POR ELLAS!

Leía ésta mañana un artículo de Concepción Arenal muy interesante, hablando de la educación, del carácter, de la lucha femenina en busca del respeto masculino hacia su persona, hacia su género. Muy bien traído el artículo, que una buena amiga "colgó" en su muro. Más ahora, que se acerca el día Internacional de la Mujer. Yo pensaba, repasaba, meditaba sobre todo lo leído. Pensaba, como le comenté a mi amiga en su "muro" que, en algunos países, en aquellos países que no pertenecen a la cultura occidental de la que disfrutamos, ha habido mujeres que han pagado con su vida el tener carácter, el defender ideas, el luchar por una causa justa, no en guerras, se supone que lo hacen en situaciones de paz, han muerto lapidadas, quemadas, fusiladas en la calle, acuchilladas, y no me refiero al maltrato de género, que también, porque han muerto por ser mujeres, si las mismas ideas, las mismas luchas, las hubieran llevado a cabo los hombres, las hubieran defendido ellos, creo que no se les habría privado de la vida. Me preguntaba hasta qué punto vale la pena esa lucha, inútil y silenciosa, porque con su muerte llenaron de ausencia a los que las querían, porque con su muerte pasaron a engrosar una lista heróica de mujeres que dieron ejemplo, pero que no han conseguido mover ni un milímetro, la postura de sus gobiernos. Porque hay costumbres ancestrales de sumisión y obediencia... En nuestro mundo occidental queda estupendamente "luchar", se valora el carácter de una mujer, se envidia y se admira, la mayoría de las veces, claro. Una mujer con carácter, es una mujer bien vista, temida y respetada, la mayoría de las veces, claro. Una mujer que defiende aquello en lo que cree, para las grandes mentes, es un ejemplo y una antorcha, para mentes estrechas y antiguas, cinceladas con golpes de machismo soterrado, pasa a ser una libertina, una "fresca", y en el mejor de los casos, una loca, porque "le falta un hervor". Estamos todavía en ese estado en el cual, para algunos, una mujer con carácter es respetable y respetada y para otros es una "sargento" que necesita "un par de ostias bien dás", que diría alguno. Pero aún así, aún en este último caso, en esta sociedad española, europea, occidental y ultra y super moderna, tenemos suerte las mujeres, porque podemos luchar, con pocos medios, con medios restringidos, pero podemos, no nos jugamos la vida, el pellejo y la presencia de nuestra persona en las vidas de los nuestros, no nos jugamos nada, excepto una reputación que, a estas alturas de la vida, a mí, la verdad, me importa poco. Tengo ya años para saber qué soy, para saber lo que hago y por qué lo hago... Tenemos suerte porque, para estar hoy aquí, otras lucharon, otras defendieron, a otras "les faltó un hervor" y a algunas les dieron "una ostia bien dá"... Pero no pasó de ahí, porque, a no ser en guerra, a ninguna mujer se le disparó por defender una idea, por acudir a una huelga, a ninguna se le realizó la ablación del clítoris, a ninguna se la quemó ni lapidó por leer un libro, acudir a una escuela o no usar un velo...
Seguimos viviendo en una sociedad injusta, pero hemos olvidado que, en este país, en el nuestro, las mujeres, a fuerza de lucha, tenemos derechos... Y esa lucha se pudo conseguir sin muertes ideológicas, se realizó con desaires, con burlas, con desplantes, con negaciones de todo tipo, pero esas mujeres que lucharon, no privaron a los suyos de su presencia. Vivimos en un país donde cobramos menos, trabajamos más, no se nos reconoce el trabajo doméstico, no se nos respeta cuando vestimos como nos apetece, servimos de burla cuando hacemos lo que nos dá la gana, porque tenemos edad y carácter para hacerlo. Somos más universitarias, somos más lectoras, somos más luchadoras, lo hemos demostrado... Nos estamos haciendo respetar a golpe de grito pelado, a golpe de dureza en las formas, esa dureza que hemos tenido que aprender, porque nuestro género es ternura y es cariño... Hemos aprendido a golpear mesas, a levantar la voz, a decir "no es no".... Pero, aún así, con toda esa lucha, con todo ese enfrentamiento con padres, hermanos, maridos e hijos, somos afortunadas, porque no se nos quitó la vida, y cuando se tocó a alguna de las nuestras, las que murieron por ese sentido del machismo "la maté porque era mía", hemos podido gritar la injusticia, pedir la condena más fiera para el agresor, porque se nos ha quitado un grano del granero, porque se nos ha mutilado con la ausencia de, quien callando, vivía entre la cárcel de la cocina y de cuatro paredes...
Hoy, sin embargo, cuando se acerca el día Internacional de la Mujer, de todas y cada una de nosotras, nosotras, las afortunadas occidentales, nos manifestaremos, celebraremos y protestaremos, y nadie nos abucheará, (al menos no en público), nadie nos lanzará piedras, nadie nos insultará (al menos no en público)... pero ese día habrá millones de mujeres que mirarán al cielo, que desearán estudiar, que querrán leer y les cerrarán los ojos, les tapiarán la mente y les fusilarán los sueños... Por ellas, por todas ellas, a las que se le niega el respeto, la libre decisión, a las que se les roba su femineidad, su lucha, su sexualidad, su persona y a las que se les roba la vida...