3 mar. 2013

VA POR ELLOS Y LOS RECUERDOS...

Cabalgaba junto a Curro Jiménez, era guapo, era universitario, era bandolero, y se casó con la raza andaluza. Un poco borde en su trato con los medios, una vida no muy ejemplar según los cánones, no muy de acuerdo con las normas establecidas. Estupendo actor, bordaba el teatro, los clásicos, le recuerdo en blanco y negro, a una edad en que las niñas, todavía, nos enamorábamos de los canallas, antes de ser las canallas nosotras, cuando creíamos en Tenorios y en poemas. Se fue Pepe Sancho, se fue el Estudiante, se fue el actor, el hombre, se viste el teatro de luto, porque, los canallas, los bordes, los anarquistas y los trasnochadores y soñadores han sido quien ha dado gloria a las tablas, entre bambalinas de un hospital, de un centro oncológico, invadido por la enfermedad de moda, si las enfermedades fueran cuestión de pasarelas. Se ha ido Pepe, se fue sin su María, a la que, yo creo, adoró siempre, amores imposibles cuando los carácteres son tan geniales. Adios Pepe, por tus peliculas, por tu "Vaquilla", por tus paseos sobre aquel caballo galopando por las playas andaluzas, por tu bordería y tu carácter canalla, por tu genio. Siempre vivirás en el recuerdo...

Y se fué Tony, aquel holandés que decidió quedarse en España, Tony que cantaba "Ayúdame" embutido en monos imposibles, transgresores, que escandalizaban a las mamás de los setenta, de principios de los setenta, cuando le veíamos en blanco y negro, cuando todas le hubieramos ayudado a todo, incluída yo con tan poquitos años. Gracias Tony, porque hace unos años, unos tres años creo, visitaste Huelma, y te escuché, como lo hacía en el patio de mi tía, en la sala de mis abuelos, rodeada de mis primas mayores, que movían sus adolescentes cuerpos mientras tú dejabas la puerta de tu casa siempre abierta, Tony que me emocionaste con tu grupo, esos fantásticos 60, esos maravillosos 60, esa década llena de vida, la cual viviste y nos hiciste vivir... Siempre te ayudaremos, las más mayorcitas, las que todavía tenemos memoria musical, herencia musical de un pop que ayudaste a crear y a recrear y a extender por esta piel de toro que comenzaba a moverse....

Y la señora, el carácter, la fuerza, los "Estudio 1" llenos de una voz profunda y rotunda, que marcaba como nadie las eses finales, que declamaba poesía y se volvía loca de amor, loca de rabia y de ira. María Asquerino, discreta, lejos de lo snob, sencilla en su fondo, sus formas rotundas, su belleza extraña y animal. Doña María, que me enseñó que no importa no ser rubia, ni tener los ojos azules, ni medir uno ochenta, que me enseñó que la fuerza de una mujer está en sus ojos, en su carácter, en su contundencia delante de los demás, en hacer creíble lo increíble. Que el señorío no es cuestión de portadas, ni de primeros papeles, que a veces los secundarios son únicos e irrpetibles...



Se nos han ido tres, genios, imposibles copiar, ni repetir ni olvidar... Marzo se ha encargado de llevarse buenas raíces para repoblar los cielos... Marzo se ha vuelto cruel en sus primeros días, y decidió privarnos de ellos, pero lo que olvidó marzo es que, por siempre, para siempre, los tres ya han quedado inscritos y escritos... no importa cuándo, no importa dónde, importa que ellos fueron, que ellos estuvieron, que me hicieron vivir y que les llevaré en mi recuerdo siempre, en un teatro, escuchando a los Mágicos 60, recordando a la Andalucía bandolera o cuando el telón de un teatro caiga para siempre... In memoriam....

SITUACIONES COMPLICADAS...(charlas con Luisi)

Hablaba hoy con mi amiga Luisi, a colación de una opinión sobre una escena de mi novela... Hablábamos dos mujeres, sufríamos por quién en la novela sufre, porque las mujeres, en ocasiones, tendemos a mimetizarnos con el ambiente, no con el entorno, pero si con el ambiente que creamos cuando, sin saberlo, nos ponemos en la piel ajena. Comentábamos la realidad de lo narrado, las situaciones, miles, que son iguales que la vivida por Laura. Luisi opinaba que, al "prota" había que darle una "guantá", pero a la protagonista había que darle dos (jajaja)... Ella basaba su conclusión en que nadie merece sufrir tanto por otra persona, hablaba de hombres cobardes y mujeres inmaduras, y yo iba leyendo a través del whatsapp y pensando... Yo le decía que había mujeres valientes, que Laura lo creyó y que ella lo quería... Y luego empecé a pensar en estas historias, en las que se escriben mezclando un toque de realidad con mucho de ficción, haciendo de una historia dura una historia bonita, intentando quitar dureza a momentos, revestirlos de ternura, porque, en el fondo, a nadie le gusta que un igual sufra, y por eso nos sentimos tan identificadas las féminas con Laura... ¡Gran error!, yo, después de leer a Luisi, de charlar con ella, de recordar lo escrito en la historia de Miguel y Laura, pienso que él sufrió, mucho además, porque, en realidad, cuando quieres hacer algo, cuando quieres desatar un nudo y sabes que si lo haces se cae un bloque que puede dañar a quienes quieres, tienes que ser también fuerte y valiente para mantenerlo atado, aunque ello suponga que, al otro lado del nudo estuviera él, sin poder soltarse, sin poder vivir lo que en realidad deseaba. Hay veces que pensamos que las cosas son tan fáciles, aquello que cantaba José Feliciano, ¿lo recordamos? "Para decir adiós, sólo tengo que decirlo", pues no, no es a veces tan fácil, ni tan sencillo, porque todo depende de lo que se quede atrás con el adiós, de lo que en el futuro se te pueda culpar por haberlo dicho. Yo creo que, cada situación, cada vida, cada mundo, como su nombre indica, es un mundo distinto, nadie tiene las mismas posibilidades de "decir adiós, porque quiero decirlo", sino de decirlo cuando se pueda decir... Pienso que hay hombres culpables, mujeres inmaduras que se hacen maduras a fuerza de golpes, a fuerza de pena, a fuerza de valentía... quizás son las más fuertes, las que creían que eran cobardes y débiles, y el tiempo les demuestra que tienen la suficiente madurez como para soportar historias duras y hermosas, crueles y divertidas, momentos solitarios estando muy bien acompañadas, creo que ellas, esas mujeres, son verdaderas "paredes maestras", es decir, las que soportan el peso de una relación, que de ser otra la mujer se rompería. Y creo que la soportan porque AMAN, sencillamente, con todo lo que esa palabra conlleva, amar es renunciar al yo para pensar en el tú, entender que todo es cuestión de corazón, que se puede amar sin tener, que si realmente amas tienes que aceptar que amas, sólo eso, aceptar que pueden ser reglas válidas para los ajenos, pero que a ti se te niegan... Y yo aplaudo a las mujeres así, porque el sufrimiento interior tiene que ser tremendo, porque callan, igual que Laura, y viven lo que las vida les deparó...
Y en en fondo sé que las mujeres somos más valientes en el terreno sentimental, generalmente entregamos cuando amamos, no buscamos (hablo de la generalidad, que sé que es un error, pero así tiene que hacerse) un rato de placer, buscamos ser amadas, y cuando vemos que todo terminó, que todo acabó, que ya no nos compensa, que ya no nos regala el alma una sonrisa al ver un rostro, escuchar una voz o recibir un beso, somos las que nos vamos, las que terminamos, las que decidimos que no se puede estar ya al lado de quien, o bien no nos quiere, o bien no queremos.
Y aún así, con toda esta defensa en favor de la mujer, pienso que Miguel sufrió, que vivió como pudo una situación que no era fácil, que hay muchos Miguel por el mundo, que por situaciones complicadas, vidas complicadas y errores cometidos, no pueden o no saben desatar el nudo, pero sí saben que, aun atados, necesitan, desde su distancia anudada, tener a la vista a alguien que les sonría y les haga ver que, cuando consiga desatar el nudo, habrá una vida en la que podrán sonreír sin demasiado sufrimiento... Hay mujeres que dan vida, hay hombres que la necesitan, a pesar de sus situaciones... Esta tarde no hay conclusión, me alargué un poco, pero Luisi me dio mucho que pensar, me hizo sonreír mirando la pantallita de un móvil y me hizo pensar que, las mujeres, amamos mucho y bien... por lo tanto, sufrimos mucho y mejor... así es el amor, ya se pueda tener veinte, treinta, cuarenta o cincuenta, el amor es el amor, igual que el hambre, es una necesidad que, con la edad no queda afectada... Buenas tardes... me puse melancólica...un beso a todas y todos, en especial a Luisi, que me hace reír, pensar, razonar y meditar con una lógica que a veces me falla....

DESCUBRIENDO LOS CELOS... (para Emilio)

Esta tarde tocó charla con mi amigo Emilio, esas charlas en las que yo hablo mucho, él escucha, luego opina, con bastante acierto, y de forma muy objetiva. Me gusta charlar con Emilio, él lo sabe, sabe que le escucho y que tengo muy en cuenta sus aseveraciones. Hoy tocaron los celos en algunas de sus distintas formas, y es que a Emilio y a mí nos gusta filosofar sobre temas varios, siempre, eso sí, por algún motivo, y siempre, por supuesto, por algo que yo he dicho y he pedido opinión. Y él me aclaraba cosas, y yo me quedaba "a cuadros" porque no podía entender depende qué situaciones, depende qué reacciones, depende qué manipulaciones... a veces la edad es un grado, la mía, que ya es delantera, en ocasiones es un poco ingenua o tonta, lo que mejor se prefiera. Pero es cierto que, cuando te explican las cosas bien, cuando te van desgranando posibilidades, te enumeran hipótesis varias y atas cabos, puedes hacer una cuerda muy larga, eso sí, llena de nudos, pero cuerda. La misma que se usa a veces para atar al otro, para atarle en corto, que diríamos en mi pueblo. No entiendo mucho de celos, ya he dicho varias veces que no soy celosa, al menos no hasta el punto de manipular, de forzar decisiones, no hasta el punto de la duda hacia personas que no me han dado el más mínimo motivo. Nunca he desconfiado, no desconfío, tal vez, porque no he tenido razones para hacerlo, o quizás, como le decía a mi querido Emilio, porque siempre estuve segura de mí misma primero, y de la otra parte después, pero primero de mí. Pienso, sinceramente, que los celos en ocasiones vienen provocados por la inseguridad en nosotros mismos, y eso (me voy a permitir la prepotencia, que también la tengo, ¡por supuesto!) a mí no me ocurre...
Luego están los otros... digo los otros celos, los que vienen marcados por la creencia de que alguien nos puede pisar, profesional o personalmente, pero que nada tienen que ver con los celos sentimentales, aunque, en ambos casos, los celos son cuestión del sentimiento. Estos últimos son aquellos que nos hacen pensar que alguien puede eclipsarnos, puede conseguir escalar un poquito más, y entonces nos inunda el deseo de parar los pies, pero, en resumen, es más de lo mismo, la inseguridad, en este caso, en nuestro trabajo... No son buenos los celos, esos que, en ocasiones nosotros no sentimos, pero que alguien a quien tenemos al lado nos hace sentir, o nos hace ver. Almas caritativas que nos alertan, en los dos casos, de que algo puede estar pasando, de que deberíamos de tener cuidado, de que pueden estar haciéndonos la cama. Y como somos buena gente les creemos, y nos hacemos un collar de celos, o de dudas, o de inquietudes que no nos beneficia, porque, en definitiva, cuando tenemos todas esas sensaciones, lo único que dejamos a la vista son nuestras propias inseguridades. No son buenos los celos, hacen daño a los ajenos, pero sobre todo nos dañan a nosotros mismos. Emilio hoy me decía que, a veces, hacen que se pierda en el camino a una buena persona por seguir un mal consejo, o una mala apreciación, con otras palabras, pero creo que el resumen era ese. Nos dejamos influir por comentarios que consideramos de buena fe, por venir de personas a las que queremos, pero olvidamos que somos libres, que somos dueños de nuestros afectos, que deberíamos de estar seguros de nosotros mismos y de la persona a la que tenemos enfrente. Olvidamos que hay gente interesada, a veces, en romper lazos, en romper afectos y en romper sentimientos.

CONCLUSIÓN

Yo le hablaba a Emilio de mis afectos, de mis libres decisiones al escoger en mi vida, y así es. Hay quien puede aconsejar, hay quien debe de aconsejar, pero nadie puede obligar, a nada, ni a odiar, ni a querer, porque ambas cosas son regidas por el corazón. Le haré caso a mi amigo, que observa y analiza meticulosamente, de forma objetiva, tengo la ventaja de que no soy celosa, tengo la desventaja de que no entiendo los celos infundados, las dudas poco razonables y los juicios sin pruebas, porque si estas tres cosas entraran en mi estrecha mente no tendría problema y entendería todo, y comprendería todo, pero una es torpona y se guía más por sentimientos y por la aceptación del yo, sin llegar a la adoración del ego y a mirarme el ombligo. Hago caso a Emilio y acepto que hay mucho celo por ahí suelto... que se le va a hacer, así son las cosas y así las hemos discutido en esta tarde un poco estresada para los dos... Buenas noches, no me sean celosos que eso no lleva a ninguna parte... a descansar que ya es hora....