6 mar. 2013

¡Y YO CON ESTOS PELOS...!

Se siente una desprotegida totalmente con este tiempo. Es de esos días en que, el día anterior vas a la peluquería, sales toda divina de la muerte, te sientes segura, te sientes guapa y mueves esa melena recién peinada. ¡Pero!... está lloviendo, con humedad, para más inri, y, conforme van pasando los minutos, ya de las horas ni hablamos, descubres que, tu pelo, ese que estaba tan bien peinado, que te hacía sentir segura y guapa, se va rebelándo poco a poco, te va abandonando la laca, las pasadas de cepillo, los toques de secador, y lentamente, como quien no quiere la cosa, va volviendo a su estado natural, es decir, un amasijo de pelos juntos, unidos por la humedad, haciendo unión para hacerte ver que, los elementos, esos contra los que ni la Armada Invencible pudo luchar, se confabulan en tu contra... Ni hablamos del día de después, es decir, para mí hoy. .. La primera vista delante del espejo me hizo pensar si, en realidad, yo ayer estuve en la "pelu"... la segunda vista fue deprimente, en la tercera ya luchaba, cepillo en mano para poder remediar, en lo posible, el desbarajuste... ¡no podía ser verdad!, se me había instalado un caracol en la frente, tipo Estrellita Castro, que no me favorece, mis cabellos, ideales el día anterior, habían campado a sus anchas durante la noche, se habían aliado para que, hoy, mis visitas al espejo sean pocas e indeseadas, las justas para pintarme una raya en un ojo, o reconocer que, aun despeinada tengo que pintarme los labios, el día lo requiere y así tiene que hacerse... ¡Depresión post-peluquería!... ¡No estoy para nadie!... ¡Echa un asquito!... Y todo por culpa de esta humedad desastrosa, del agua que no avisa, que me ha sorprendido, cayéndome las gotas justas en el sitio justo para terminar de rematar el desastre y darle el tiro de gracia a mi ya, maltrecha melena.

CONCLUSION

Estoy harta de la humedad, harta del agua, harta del invierno... Esta tarde acudiré a mi "Cineforum" con mis nenas, a ver la "peli", a tomarme el cafelito, intentando olvidar que mi pelo existe, que el caracol de la frente no quiere decir que tenga que cantar "Mi jaca" y deseando, fervientemente además, que éste tiempo decida irse, de una vez, que ya cansa... Toca intentar colocar, recolocar, componer y recomponer los desperfectos ocasionados por los elementos meteorológicos, se hará lo que se pueda, pero, sin embargo, sigo pensando que, aún así, una está divina de la muerte, con el pelo hecho un chupón o recién salida de la pelu, la moral que no decaiga... A comerme mi paellita que a mi marido le sale de muerte y huele que alimenta... Buenas tardes, hasta la noche, que hoy toca estar desconectada, desestresada y reirse un poco....

¡ADIOS AMOR....!... (carta de despedida, se la debía a Ana, carta en verso)

¡Querido amor, llegó el final!, recojo mis momentos y me voy,
te dejo la ternura y las caricias, las que robaste en las madrugadas,
me llevo en mi maleta tus mentiras, tu boca madura y tus miradas.
Me voy amor, siento no poder seguir,
el camino que marcaste se hace largo, el tiempo se me va,
tú no me ayudas, te refugias en mis besos, en mis brazos,
pero no me guías, no me acompañas, esperas a que pase,
esperas en la espera de mis dudas, en las noches en vela,
esperas en lágrimas llenas de amargura.
¡Adiós amor, me voy, no pude contener mis pasos!
yo deseo el mundo que me niegas, yo quiero tus ojos y tus risas,
no quiero ser segunda, quiero ser primera.
¡Querido amor, que me amaste tanto!, que te duele como a mí la despedida,
que te rompes en llanto mientras guardo, lentamente, en mi maleta, nuestra vida.
Lo siento amor, no pudo ser, ¡lo siento!, se fueron tus promesas,
he quedado herida, mis ojos ya no ríen, mis ojos lloran,
mis ojos se han cubierto ya de espinas.
¡Adiós amor querido, para siempre, lo intenté, juro que lo he intentado!
¡no pudo ser, amor querido, pasó el tren ante mí y no ha parado!
¡jamás volverán aquellos sueños, que sembraste en mis labios con tus besos,
jamás volverán los tibios soles que me diste siempre entre tus brazos.
Querido amor, amor del alma, desde niños unidos y lejanos,
sin saber que la vida es caprichosa, no nos quiere juntos, nos quiere separados.
Hagamósle caso a este destino, que nos separa de nuevo para siempre,
ya no hay tiempo, amor del alma, ya nieva en nuestras sienes,
ya se arrugó la piel querida, ya son los años meses, y pasan tan deprisa,
tan rápido se van sin detenerse.
Te amaré, amor querido, por siempre,
mientras mi alma recuerde, mientras mis ojos miren y mi mente piense.-