8 mar. 2013

ANTE TODO SIEMPRE MUJER....

Dicen por ahí que nos crearon de una costilla masculina, que nacimos para ser compañeras, porque el hombre estaba solo, dicen que fuimos las que ocasionamos todas las desgracias porque nuestra curiosidad nos pudo, y arrastramos con nosotras al alma noble del varón... Dicen que somos alocadas, histéricas, que nos guiamos por impulsos hormonales, hay quien dice que somos "ventoleras", "luneras", que nos "enarbolamos" con facilidad como bandera al viento... Dicen que somos malas, cotillas, presumidas, que manipulamos con nuestras lágrimas y nuestro poder sexual, que somos fuente de discordia, causa de guerras y motivo de separaciones, familiares y sentimentales... Hoy, con mis años, yo sé que algunas cosas de las que dicen son verdad, pero que otras se ignoran cuando de dañar, ofender o insultar a una mujer se trata... Somos trabajadoras incansables, hormiguitas que administran hogares, municipios, universidades y países. Somos fuertes, parimos con dolor y criamos con entusiasmo, cuidamos de nuestra prole y de nuestro rebaño, somos capaces de dar la vida por una idea y una causa justa. Somos generosas y sensibles, voluntarias entregadas. Somos extremas, nos reímos por nada y por nada salen nuestras lágrimas. Hemos escalado muros y cruzado fronteras buscando lo mejor para los nuestros, o en pos de un amor, o en pos de unos hijos... Hemos alentado cuando se desfallece, ocultado la pena por un desaire, tapado una enfermedad para evitar sufrimiento... Somos las causantes de que los varones tengan un buen dia y una buena noche, y lo contrario. Somos importantes... Y desiguales. Seguimos ganando menos por el mismo trabajo que ellos, trabajando más porque nos toca lidiar en casa, somos desiguales porque, ante la enfermedad nos sentimos más solas, y en la enfermedad ajena somos enfermeras. Desiguales porque así lo han decidido otros. Siempre han decidido por nosotras, a pesar de ser más. De estar preparadas. Somos mejores estudiantes, más numerosas en la universidad, más lectoras, más optimistas, mas prudentes al volante... Y seguimos siendo más desiguales... Somos mujeres, soy mujer... La naturaleza nos dotó de una fuerza escondida y extraña, porque sabía que tendríamos que luchar mucho, contra muchos, contra todos, nos hizo inmunes al cansancio, y cuando éste aparece se bloquea todo un hogar, toda una empresa y todo un país... Una mujer no se puede permitir el lujo de caer enferma, porque su feudo se hunde... Una mujer no tiene agenda, depende de la agenda de los de casa... Una mujer no tiene sueños propios, porque los tapan los sueños que crea para otros...
Y ahora es nuestro tiempo... Queremos se iguales, siendo distintas, siendo únicas y especiales. Descubriendo el mundo a nuestro alrededor, participar con todos y sonreír porque sí, porque lo hemos decidido... Queremos levantarnos y pensar en nosotras un poquito, luego en los demás, porque así somos, dejamos nuestro "yo" a un lado porque siempre hay alguién más importante... Lloramos con desplantes, con peliculas que nos emocionan, con canciones que nos llegan al alma, con libros que nos hacen ver que no estamos solas, que hay muchas como nosotras... Que somos muchas, que somos mayoría, una mayoría risueña que mueve el aire cuando camina, que hace girar cabezas y levantar deseos, que con una mirada promete un mundo, que con una palabra crea luz y tranquilidad...

Y pese a quien pese, a pesar de lo que dicen por ahí, somos así, y la hombría, el valor, la caballerosidad, es reconocer que, aunque estamos locas, aunque somos histéricas y hormonales, aunque nos movemos a veces por el viento o la luna, no se puede vivir sin nosotras, porque, hasta para nacer se depende de un vientre generoso, un sudor frío y la fuerza de una mujer... Desde aquí, sin conclusión, mi felicitación a todas las mujeres, a las que luchan, han luchado y lucharan...a las niñas que nacen hoy, porque ojalá, su mundo, sea más justo, sea más feliz y sea más equitativo... y sobre todo felicidades a las mujeres de países en los que no podrán celebrar su día, ellas, que son la vida, que son las que lo mueven, a todas ellas... a todas nosotras... FELIZ DÍA...

LLUEVE FUERA... LLUEVE DENTRO... (esa pena incomprensible)

Pasé un día malo, de esos que todos tenemos en alguna ocasión, esporádicos, puntuales, que llegan sin esperarlos, sin avisar. La mañana era lluviosa, ya cansa el agua, tanta agua fuera, tanta dentro, tanta melancolía que traen estos días tristes y grises, en los que no apetece nada, en los que salir es un esfuerzo, patear charcos ya no es divertido, arrastras los pies y el agua se aparta, porque sabe que ya no sonríes cuando pisas un charco. Hoy el día no daba tregua, y sin saber por qué, ni siquiera imaginarlo, al abrir la puerta, al volver a casa la punzada aguda de la jaqueca, ese martilleo que te taladra el ojo y te abre la cabeza en dos, o en mil pedazos, que retumba en tus oídos, que hace que te moleste todo, hasta un leve movimiento de una cortina, porque hasta eso lo escuchas. Así comenzó todo, y mi desgana, junto con las mil desganas ajenas, esas que conozco, que me dicen "a mí me pasa igual"... esta lluvía cruel y persistente que no entiende de estados de ánimo, pero los cambia, los destroza y los pisotea, dejándo el optimismo, la sonrisa perdida en un rincón, sin saber encontrarla, solo fruncir el ceño, echar la cabeza hacia atrás, suspirar y desear llorar... Por nada y por todo, por el agua de fuera y las lágrimas de dentro, por esa pena que nadie entiende pero todos, alguna vez, hemos padecido... Llorar por lo propio, por lo ajeno, por la tristeza de una palabra no dicha, por la quemazón de la palabra que te dijeron. Dejar fluir el llanto, arrebujarse entre sábanas, esconder la cara en la almohada y llorar, y escuchar fuera el agua, tormentosa, atormentandote, tortura china, gota a gota destruyéndo, horadando y agujereando tu optimismo, tu alegría, tu vitalidad, esas cosas que sabes que tienes, pero que no encuentras... Escuchas un tono en el teléfono, las voces fuera, intentas desconectar, no miras el teléfono, sabes que, al otro lado alguién te anima. Pero no puedes mirar esos ánimos, ni escuchar los que te llegan de viva voz, solo quieres descansar y que tu cabeza deje de golpear las sienes contra un muro, y que tus ojos se abran y no veas destellos, y no te moleste la luz, y no tener la angustia que te aprieta el estómago, que hace que la lengua se haya vuelto enorme y te moleste dentro de la boca...
Y pasa el día, va pasando, y tu estado de ánimo decide aparecer, miras alrededor, piensas que, después de todo, todo termina pasando, y también ese mal día, que no deseaste, que no sabes porqué sucedió, o quizás sí lo sabes, pero no quieres reconocer que, tu estúpido carácter es capaz de mover un estado de ánimo eufórico y feliz, por una palabra que cambió toda la bonita mañana gris en la que me había levantado... Pero hay días que te demuestran qué vale la pena, y quién vale la pena... y cuando ésto se resuelve se resolvió la X de la ecuación... A partir de mañana sé perfectamente quién no va a valer más la pena, mis jaquecas serán mías, las ocasionará el tiempo, la lluvía, el viento o mis tareas alocadas y estresantes, pero, desde luego, jamás jamás jamás, dejaré que una persona adquiera el poder de mover mi ánimo... Se aprenden las lecciones, aunque se tarde años...

CONCLUSION

José Luis Perales cantaba aquello de "Estos días grises del otoño me ponen triste"... a mí también, me ponen triste estos días grises, preludio de primavera, pero ya, lo que jamás me pondrá triste será el intento de hacerme sentir culpable por algo que no hice, porque hoy aprendí que mi cuerpo y mi mente reaccionan, o pueden hacerlo, según yo sea capaz de moverlos... Y a las pruebas me remito, en cuanto decidí que "¡Ya está bien, Barrera!", me coloqué el mono de trabajo, leí mensajes llenos de cariño, me reí con muchos, contesté todos llena de ilusión, a personas estupendas y multicolores y me he colocado mi sonrisa, esa que me sienta muy bien, que me acompañará mañana, día de la mujer, mi día, día de encuentros, de actos, de risas, de celebrar y de seguir luchando... que la Barrera es mucha Barrera, y soy de casta de luchadoras... así pues, bienvenida Encarni de nuevo a mi alma, aquí seguirás, para bien o para mal, porque aquí te quiero... Buenas noches, espero que deje de llover, que ¡ya está bien!, que deje de llover fuera... pero sobre todo dentro...