13 mar. 2013

LA TECNOLOGÍA ES PALABRA FEMENINA... (para que luego digan)

 Carlos me dice siempre que la tecnología y yo estamos reñidas, esto es porque no hay nadie en el mundo mundial que se haga más lío con un móvil que yo... Lo sé, pero él también sabe que no hay nadie en el mundo mundial, que se haga más lío con un ordenador que él. Y como no quiero ser como él, seguiré haciéndome un lío con mi móvil, pero seguiré dándole unas cuantas de vueltas en esto del ordenador. Porque voy a hacer un curso de informática, un curso que, con mucha paciencia, Diego, responsable de Guadalinfo en Huelma, va a intentar que me sirva para algo más que para encender y apagar mi computadora (jajaja). Esta tarde nos hemos reunido varias mujeres, muchas mujeres, esas que, según los hombres, de tecnología entendemos poco...¡qué sabrán ellos!... miremos a nuestro alrededor, hagamóslo despacio, y meditando. Miremos nuestras cocinas, todos los electrodomésticos los usamos a la perfección, algunos son de fácil manejo, por eso los hombres, esos que se ríen de nuestra capacidad tecnológica, los consiguen dominar, como ejemplo claro: el frigorífico, el manejo consiste en abrirlo, sacar la cerveza y la tapita y cerrarlo. Hasta ahí, los hombres, lo hacen perfectamente. Pero, señores, hay más electrodomésticos, es decir, hay mucha más tecnología en la cocina. Hay una vitrocerámica, de estas modernísimas, digitales, que usamos con precisión exquisita, esa placa a la que a ustedes, tenemos que ir explicándoles cada día, como se enciende, como se sube la temperatura, y como se apaga, y explicarles, para más inri, lo que es el calor residual... Sigamos, señoras. En la cocina también, como una nave espacial (en su defecto está en el patio a veces) está la lavadora. Sí, queridos varones, la lavadora es esa señora metálica que se encarga de lavar su ropita, la que se encuentran colgada del armario como por arte de mágia. La lavadora es un misterio para el hombre, para el varón digo. Yo, que recuerde, he dado como unas doscientas veces, las instrucciones de manejo, me consta que no soy la única que lo he hecho, porque a la señora lavadora hay que alimentarla para que haga su trabajo, y ahí dentro tiene tres cajoncitos, que ellos, no sé porqué, no consiguen distinguir. No termina aquí la cosa, tenemos una plancha, con calderín, algunas lucecitas que indican si hay agua, si está conectado el vapor y la temperatura... Pero ¡claro!, pretender que un hombre distinga entre el nylon y el algodón es ya un poco "demasiado". Mejor que no planchen, por la seguridad del hogar y de nuestras prendas de lycra. Suma y sigue: tenemos y usamos hornos, que además de asar, gratinan, microondas, exprimidores y picadoras, usamos la minipimer que además de batir y triturar, monta claras, (no les preguntéis a ellos, lo ignoran).
Así pués queridos, no estoy muy de acuerdo con mi amigo Carlos, la tecnología y yo no estamos reñidas, simplemente nací mujer, así pues, como le digo yo, un poco o un mucho cabreada, solo soy incompatible con la tecnología que se ha añadido a mi vida a destiempo, la de toda la vida la manejo estupendamente. Y la actual también sucumbirá a mi tozudez, porque me preocuparé de que así sea... Un grupo estupendo de señoras, todas geniales, vamos a sumergirnos en este tema, tan moderno, de los ordenadores, y pueden tener por seguro que los llegaremos a manejar tan estupendamente bien, como lo hacemos con la tecnología doméstica, que esa no se nos resiste para nada. En unos días, mis amigas y yo deslizaremos ratones, abriremos carpetas, usaremos términos que hasta ahora ni sabíamos que existían, y crearemos tablas, firmas digitales y sistemas operativos varios... Y todo ello sin despeinarnos, que para algo manejamos tecnología punta a diario... ¡Faltaría más!... Eso sí, solo pedimos un poco de paciencia, porque, siendo justos, merecemos la misma paciencia que tenemos nosotras cuando, de poner una lavadora por nuestros respectivos, tenemos.

CONCLUSION

Vamos a aprender mucho, vamos a hacerlo muy bien, porque hasta ahora, lo que no hemos aprendido ha sido porque nadie nos enseñó. Tiene mucho más delito que, nosotras enseñemos y no se quiera aprender, o se tenga que repetir la operación día sí y día también, y ahora mediten, ¿quién aprende más deprisa en igualdad de condiciones?... Somos muy buenas y lo vamos a demostrar, porque la vida que es sabia, nos ha enseñado a aprender bien, y sino señores, miren sus hogares, miren lo que tecnologicamente hablando, hay en su cocina, y piensen en quién la maneja mejor... Buenas noches, voy a darle a la plancha un ratito, que con esa tecnología, mi amigo Carlos, sabe que me llevo divinamente...

A MIS AMIGOS VARONES...(cuando la lealtad existe)

Siempre se dice, por parte de las mujeres, que los hombres son más simples que el mecanismo de un martillo, con perdón, porque yo también, en alguna ocasión lo he dicho. No sé si eso es bueno o malo, creo que bueno, porque la simplicidad, que no la simpleza, siempre hace fácil el manejo de los aparatos, las cosas más bellas de la vida son las cosas más simples, más fáciles de entender, menos complicadas... Los varones son simples, en el buen sentido de la palabra, desde luego que sí... Al menos los varones a los que yo conozco, por suerte, porque sin ellos mi vida no sería la misma... Yo soy mujer de hombres, los hombres han regido mi vida, mi abuelo, mi padre, mis hijos, mi marido... Pero sobre todo mis amigos... Cuando una relación funciona, y funciona bien, y se hace simple y sencilla, y se acepta que hay afectos inamovibles, irremplazables y además que enriquecen, cuando se tiene confianza, se saben las reglas del juego, se respeta y se quiere, se acepta que, una mujer, ya entrada en años, además, pueda tener en su lista de amistades a varones, de esos nobles, de esos sanos, de esos de raza, de los que respetan, comparten, alientan y sonrien cuando toca... Y yo de esos tengo, y de los buenos... Esta noche mis palabras para ellos, no sé si podré nombrarles a todos, a algunos sé que no debo, no por mis latitudes, pero celillos haberlos haylos en algún punto cardinal, y mejor callar nombres, porque todavía, hay personas que no entienden o no comprenden... Pero a los demás sí, nombrar a boca llena, a corazón abierto, a venas sangrantes a mis amigos del alma, a los de siempre, a los que me hacen reír, a los que he conocido después, a los que se ofrecen cuando se les necesita... Jamás entenderé la máxima de que, un hombre y una mujer no pueden ser amigos, no he oído cosa más falsa en toda mi vida. Eso no es verdad... Digamóslo de otro modo: No puede existir amistad entre un hombre y una mujer cuando, una de las partes busca algo más que amistad y no lo dice... Pero en el caso contrario, cuando solo se comparten palabras, alientos, complicidades, risas y momentos de charla, puedo decir y digo que, nada enriquece más a una mujer que aprender de un hombre, y viceversa... Lo complicado de la situación lo hacemos los demás, la amistad es algo mucho más fácil, menos rebuscado, menos indiscreto, muchísimo menos indecoroso de lo que todos pensamos... Pues sí, yo soy de esas señoras (digo señora por mi edad, naturalmente) de las que tienen amigos, (buenos además) varones... La amistad masculina cuando es sana, es primordial para crecer, porque es nobleza, porque no entiende (algunas veces, claro, siempre hay excepciones) de envidias creadas por alguna de nuestras femeninas mentes... La amistad masculina es limpia, cuando de limpieza se trata, suele ir de cara, porque la ves venir, y sabes cuando cambia, y sabes que no era tan limpia... Pero también, descubres, que si se trata de honor ellos son mucho más honestos... Hablaba hoy con mis mujeres de Cabra sobre eso... Los hombres son honestos con ellos, cuando tienen un amigo lo tienen... Las mujeres somos de recodos, somos de envidias y celos, somos mas sibilinas, menos claras, nos cuesta más sacar la cara por una amiga, ellos eso lo hacen muy bien... Tengo amigas, buenisimas amigas, por suerte, y lo mejor es que, sus maridos, la mayoría, son mis buenisimos amigos, porque lo eran desde siempre, y ellas se subieron a mi carro y decidieron que yo también lo sería, quien no lo entendió así, quien no lo vió asi, no me merece la pena tenerla en mi grupo. Para ser amiga de un hombre hay que querer serlo, solo eso, solo amiga, despejar dudas, sentar bases y esperar la recompensa, que, si se sabe hacer, es mucha y buena.
Romper en esta noche una lanza por ellos, por los míos, por los que me apoyan y me animan, pero sobre todo los que me hacen reír tanto... Por ellos que, cuando se me ofende me defienden, que me preguntan cómo me fue el día, que mi marido y yo leemos porque, cuando hay amistad no hay cabida para dudas injustificadas e insultantes, pero sobre todo porque, cuando hay confianza sería un error tenerlas... Romper una lanza por los hombres de mi vida, los que me enseñan que, ser más simple que el mecanismo de un martillo es, en ocasiones, una bendición, porque para complicada, y ellos lo saben, ya estoy yo... Porque me hacen ver que puedo estar en lo cierto, o no, porque me hacen ver que todo no es tan enrevesado, que todo es mucho más simple... Que todo consiste en sí o no, que ellos, en esos dos monosílabos encierran todo lo que quieren decir, sin necesidad de nada más... Por mis varones, por los que saben que lo son, por los que me hacen un comentario jocoso, pero sé que lo hacen con todo el corazón sereno, sincero, honesto y leal... Por mis amigos, mis nenes, mis varones, los que han andado conmigo el largo camino de mi vida, los que están andandolo ahora y me demuestran que, si se sabe estar, si se sabe ser, la amistad será lo que dos amigos quieran que sea...

CONCLUSION

Seguiré siendo fiel a mis afectos, solo los abandono cuando me han sido desleales, cuando me han sido deshonestos, cuando he comprobado que la amistad para ellos no existía, cuando han vapuleado mi intimidad con ajenos, cuando me han defraudado tanto que me ha dolido el alma, que de esos también he conocido... De los que aparqué de mi vida porque, en un momento dado les abrí las puertas de mi corazón y me lo rompieron, como amigos digo, y no supieron pedir perdón, no supieron rectificar, porque su orgullo pesaba más que el sentido de la amistad que les entregué... Pues a pesar de todo, esta noche, en la que seran dos hombres, dos amigos, distintos, lejanos, los que se sienten a mi lado y hablen de mí, en lugares ajenos para mí, decir que quiero a mis amigos, a los que valen, a los que no tienen que darme su sangre para demostrarmelo, solo escucharme, no reir cuando lloro, no atizar la pena que pueda sentir, solo hacerme reír con paciencia... Y de esos, por suerte, tengo algunos... Buenas noches, esta noche tocó masculina, para compensar la tarde femenina estupenda... en el equilibrio está la perfección....