30 mar. 2013

VEINTE AÑOS NO ES NADA... (que diría Gardel).

Hice la maleta un día, desarmé mis muebles, apilé cajas, recogí mis objetos y miré paredes desnudas de cuadros. Me asomé al gran ventanal que abarcaba toda la calle Leones, la calle en la que había vivído cinco años de mi vida, cerca de la casa de mis padres, cerca de la casa de mis suegros, cerca de todas las casas conocidas de mi pueblo. Miré a mi niño, apenas tenía un año. Me iba. Nos ibamos. Dejábamos Montejícar y volvía a Huelma. Al mismo lugar en el que, muchos años antes, paseaba y estudiaba. Al mismo lugar en el que compartí momentos entrañables con compañeros, al mismo lugar en el que descubrí los primeros amores. Volvía al mismo lugar que dejé un buen día, porque tenía que seguir la vida, y la vida me devolvía a sus calles y a sus plazas, a sus jardines, a una rutina desconocida. A intentar recomenzar. Me despedí de mis raíces y de mi entorno, el que me arropaba y me daba sombra. Mi pueblo pequeño, lleno de calles conocidas, pateadas y jugadas, lleno de esquinas en las que esconderse jugando al escondite, calles que fueron pintadas para jugar a los  "colaches", esa palabra inmensa, montejiqueña pura, para describir el juego de la rayuela. Dejé el acento ceceante y familiar, los tonos granainos con ecos graninos de sierra de Montes Orientales para aprender el tono de otra sierra, de otro pueblo serrano, de otro lenguaje andaluz y familiar. Me despedí de mi iglesia, me iba cerca, muy cerca, pero me iba. No importa la distancia a la que te vayas, lo que importa es saber que, al atardecer, ya no escucharás las campanas de tu torre, ni los sones de un reloj anciano y cansado. Ni atravesarás con paso ligero la plaza en los días de invierno, cuando el hielo la cubría de un cristal débil y quebradizo. No importa la distancia que pongas, importa que ya no elevarás la vista para mirar la ermita, ni verás ponerse el sol por la sierra. Me iba a ver otras puestas de sol y visitar otra ermita. Hacer que mi hijo creciera en un pueblo propio, porque el mío se quedaba atrás, y era mío. Él iba a ser de otro lugar, de otra provincia, iba a tener otros referentes y otras plazas cubiertas de hielo.
Y Huelma me acogió, nos acogió, nos arropó y nos dió sombra. Me dio trabajo, muchos trabajos. Horarios justos, mi hijo aprendió a esperarme sentado en un escalón del colegio, porque su madre, a veces, llegaba con la hora pasada, corriendo, cansada, pero feliz. Huelma trabajadora, casas ajenas que fueron limpiadas con mis manos, niños ajenos cuidados como si fueran propios, gentes ajenas que me sonreían y me hacían entender que estaba en casa.
Hace unos días hizo veinte años que mi marido decidió regalarme un pueblo, regalarme un nuevo pueblo, una nueva tierra en donde hemos sido felices, en donde ha nacido mi hijo pequeño, en donde mi hijo mayor ha encontrado sus amigos, su primer amor, donde ha estudiado. Hace veinte años que mi marido decidió cambiar los Montes Orientales por Sierra Mágina, pueblos labrados con sudor y trabajo, pueblos distintos y cercanos...

Hice mis maletas, desmonté mis muebles... Las abrí en una nueva casa, los monté en nuevas habitaciones, creé mi hogar en un pueblo jienense, sé que tengo otro hogar en un pueblo granaino... soy afortunada, tengo dos pueblos, tengo gentes distintas, con acentos distintos y tonos distintos. Con plazas heladas en invierno y veranos de noches frescas. Pueblos que saben de la crudeza y rudeza de los trabajos agrícolas... Deshice mis maletas y comencé a vivir en un lugar diferente y familiar, el pueblo que me ha enseñado que una planta germina en cualquier lugar, que solo basta que haya buena tierra... Hace veinte años que comprobé que, la tierra adoptiva te puede dar el mismo calor en invierno y la misma frescura en verano, que la tierra natal...

Presentación de "Las manecillas del reloj" en Linares, extraordinaria intervención de Doña Mercedes Rueda, escritora, video incompleto, pero que refleja el buen hacer de una señora como Mercedes, buenos recuerdos de aquella tarde. Me faltaba tener en mi blog Linares, y aquí está. Espero que os guste.