5 may. 2013

FELICIDADES MAMÁ...(por todo lo que me diste).

Primer domingo de Mayo, Día de la Madre. Mañana yo lo pasaré con la mía. La que me parió hace casi cuarenta y nueve años, en unas situaciones difíciles, porque la niña venía complicada ya, nada más nacer. Le tocó en suerte a mi madre una niña rebelde, con carácter, de esas que los enfados los hacen mundos y las histerias las expanden a diestro y siniestro. Le tocó a mi madre sufrirme y criarme. Mi madre que, cada noche, me arropaba, me hacia rezar y me daba un beso. No había nada más, en aquellos años, en aquella infancia, solo había eso. Los besos de mi madre y sus rezos. Los trabajos de mi madre, dejándose los ojos bordando velos y las rodillas en los olivares, y arrastrando maletas hacia la vendimia, dejándome sola, desamparada, echándola de menos y añorándola. La añoré después, ya mayor, cuando supe de sus ausencias, lejos de casa, y echaba de menos el olor a cocido divino que ella hacía. La eché de menos el día que nació mi hijo, pero ese día ella tenía que cuidar a la suya, a su madre, y sabía que, aquella niña "sargento" que ponía firme a la tropa, sería capaz de parir a su primer nieto, igual que ella parió a aquella niña que ahora iba a ser madre. Mañana estaré con mi madre. Algo que para muchos es normal, como tantas otras cosas en mi vida, para mí es un lujo, porque no tengo muchas ocasiones de pasar el día de la madre con mi Paquita de mi alma.

Todos tenemos madres, todas tienen historias, unas más duras que otras, algunas vidas fáciles... La de mi madre no, la de mi madre ha sido una vida difícil, oculta siempre, callada siempre, riendo y cantando, en mi memoria mi madre lavaba en la pila de casa, restregándo mis uniformes con aquel jabón que ella preparaba. Y cantaba. Mi madre bordaba "Francisco Alegre", una voz preciosa que no heredé, desafortunadamente. Mi madre sencilla y humilde, austera y generosa siempre, sin saber contar pero contando mejor que nadie, para hacer milagros, cuando los milagros no existían. Mañana es el día de las madres, de todas. También de Paquita, que se quedó sin padre, que con nueve años se fue a un cortijo porque "tenía ganas de hartarse de pan" y en su casa no había. Que fue tres meses al colegio, a aprender a leer, a escribir no le dió tiempo, porque la esperaban las faenas para otros. Mi madre que, con el tiempo, cuando yo trabajaba como empleada de hogar, me decía que todo termina heredándose... Ojalá... Porque si eso es así, yo terminaré heredando su belleza de alma, su preocupación por los demás, nunca por ella, su falta de maldad y esa capacidad para excusar a todo el mundo por un mal gesto o un desaire... Mi madre bonita, que se quedó sola, que vivió a la sombra de mi padre y para cobijar a sus dos hijas, las que tuvo, porque también supo de la pérdida de hijos no nacidos. Esta noche, mis palabras son para ella, que se siente orgullosa de mí, que me mira cuando doy una charla o presento mi novela, y se me emociona... Que luego, temblándole la voz me dice que, no pudieron darme más... ¡Me dió todo!... Me dió los besos, las manos que me protegían, y los rezos que me hacían dormir... No había nada más, no había nada menos... El calor de mi madre, el color de su voz y su cariño...

Felicidades a todas las madres, a todas las que lucharon por hacernos personas de bien, a todas las que luchamos por hacerles buenas personas. Y en especial, me permitís, a la mía, que me dió su alegría, su aire al andar, de la que heredé algunos gestos, muchos gestos, de la que heredé el "cansinismo" preocupado por los míos... Felicidades mamá, mañana a tu lado será bendito el día....