20 may. 2013

¿CUANDO HE DICHO YO ESO?...(la frase más usada en una discusión).

No sé el motivo, pero esta mañana tocó discutir. De esas veces que, a través de un mensaje, algo se hace una montaña enorme, inexpugnable, de esas palabras que, como no vayan en el contexto adecuado, te quedas pensando, "¿cuándo he dicho yo eso?"... Luego viene el análisis de la frase, de la situación, entra en juego la lógica, piensas que, tal vez, tus palabras anteriores dieron pie a algo que no era... no era nada, porque cuando nos ponemos a charlar con alguna amiga o amigo a través del whatsapp, algo a lo que, lentamente, todos nos vamos uniendo, olvidas puntuar, olvidas interrogar, olvidas todo, piensas que estás hablando directamente cuando no es así. Hay un momento en el que ya, para solventar el problema, ves que es mucho más fácil llamar, de todas formas el coste está incluido en esos minutos gratis, entonces ¿para qué usamos tanto mensaje?, en realidad es mucho más sencillo marcar, escuchar, conversar directamente, olvidarte de signos de interrogación, porque la voz los usa sin darse cuenta. Y cuando la otra persona te responde un poco "mosqueada" sin ni siquiera saber el motivo, te dice lo que tú has dicho (o escrito, o se supone que lo has hecho), vuelves al recurrido "¿cuándo he dicho yo eso?", y como tu interlocutor o interlocutora todavía tiene la conversación, te lo lee... dañamos mucho con los mensajes hoy en día, es algo precioso poder estar en contacto con todo el mundo, pero también olvidamos que, cuando se escribe algo, como se escriba mal, la hemos jodido (con perdón), metemos la pata mil veces al día, o mil una llegado el caso. Provocamos situaciones cómicas, situaciones tensas, malos entendidos que, de haber usado el teléfono correctamente no hubieran sucedido. Estamos tan contentos con nuestra nueva tecnología que olvidamos lo bonito de una voz que te aclare, porque, digamos lo que digamos, no es lo mismo leer "jajajaja" que escuchar una risa serena o contagiosa, o como dice una amiga, leer un "tkm" dista mucho de lo que se siente cuando te lo dicen.
Todo esto, yo, que uso bastante el whatsapp (precisamente esta mañana con mi hijo bastante rato) me declaro una defensora de su uso, ya que, como digo, a los que tenemos gente fuera, amigos, familia, con los que nos gusta estar en contacto, con los que tenemos que solucionar, como yo esta mañana, asuntos varios de viajes, de novelas y de historias peregrinas que decía mi abuela, nos ayuda, ¡claro que sí!... pero nos mete en unos embolaos tremendos, todo por olvidar un signo de interrogación, o una coma, o un acento, cosas de las que yo, para ser sinceros, hago uso muy escaso... Por lo tanto, después de haber metido la pata, tremendamente además, desde anoche, después de pensar mil veces cuándo dije algo que llevara a equívoco, esta mañana me negué a seguir la tanda del "¿Cuándo he dicho yo eso?", marqué un número, hablé, expliqué, escuché y me reí, porque, efectivamente yo había dicho eso, yo había dicho todo, eso sí, de otra manera, de la manera en que, literalmente, lo digo, no lo escribo... He aprendido, porque de todo se aprende si quieres aprender, y yo lo he hecho, he aprendido que, cuando un tema sea delicado no se puede tratar con mensajes de whatsapp, y si se trata, tienes que andarte con ojo, poner los acentos, las comas, los signos de admiración e interrogación donde tocan, recordar que estás escribiendo, no hablando, recordar que al otro lado están leyendo, no escuchando... Esto de la tecnología, de las nuevas maneras de comunicación es tan aventurero que, cuando pasan estas cosas yo me pregunto, ¿cómo dirían los neardentales cuándo dije yo eso?... La importancia de la comunicación, del lenguaje, es básica, es primordial, no la podemos encerrar en una pantallita llena de letras juntas, sino de frases creadas para no llevar a la confusión... Y estoy segura de que no he sido a la primera que le pasa, que todos, en algún momento, haya sido por mensajes, haya sido de viva voz, hemos preguntado eso de "¿Cuándo he dicho yo eso?"... Porque, ocurre también que, en una conversación hablada, hay quienes escuchan lo que quieren, entienden lo que les conviene y traducen según su libre albedrío, y eso es más grave, porque también es verdad que las palabras se las lleva el viento, que no se puede probar que no se dijo, al menos, en un mensaje, siempre te lo pueden leer y así darte el derecho para rectificar...
A seguir charlando, conversando, discutiendo, relacionándonos, porque, sea a través del medio que sea, nada más bonito que tener a alguién que te escuche, te lea, te responda y esté siempre al alcance de unos golpes de teclas... Buenos días, a disfrutar de la mañana.