21 may. 2013

TE DOY LA LIBERTAD...

 Te doy la libertad que necesitas,
 atado nunca quise que me amaras,
saber que te amarré y que te detuve,
saber que corté, sin saber, tus alas..
Te doy la libertad... quiero que vueles,
que olvides que existí, y me perdones,
por las cadenas que sin querer te ataron,
por las palabras que sin pensar tensaron
las ganas de tu volar que nunca supe.
Te doy la libertad del mar bravío,
porque eres bravo, incontrolable y fiero,
te doy tu libertad, libre albedrío,
me quedaré mirándote en tu cielo,
viendo como te elevas y te marchas,
pegados siempre mis pies aquí en mi suelo.

Te doy la libertad, me quedo presa de tí,
de tus silencios, de tus ganas de correr,
de tus anhelos, de tus miradas tristes,
de tus sueños, de tus vuelos contenidos,
... de tus vuelos...
Te doy la libertad ya para siempre,
cerraré tu nido, olvidaré tu nombre,
dejaré de vigilar eternamente
el sueño que me traías cada noche,
te doy la libertad, te la doy toda...
para que vueles, para que sueñes,
para que vivas...
... la libertad entera... sin reproches.-

LA AMISTAD INTERESADA...(cuidado con esas amigas).


Por no se sabe qué cuestiones, los varones, a alguna edad indeterminada e imprecisa, se fían mucho de las amigas, esas que, de vez en cuando, les aconsejan, les entienden, les comprenden, les escuchan y si llega el caso, se van a la cama con ellos, porque se conocen de hace tiempo, han compartido juegos y cervezas, y sonrisas disimuladas, y es una forma de "solventar" la tensión sexual que puedan tener ambos dos. Por no se sabe qué cuestiones, hay amigas, de esas muy desinteresadas que, de repente, descubren que no son nada, que se quedaron atrás, que perdieron la oportunidad o el sitio que creían tener, que apareció otra, que es mejor, o al menos igual, y que encima, lejos de escuchar a su "amigo para todo", ni le entiende, ni le comprende, ni le aconseja, más bien todo lo contrario, pero por esas cosas raras de la vida, el amigo en cuestión la prefiere a ella, porque no le baila el agua pero le vuelve loco con unas contradicciones que, en ocasiones, le hacen arder en las llamas del deseo. Y esa amiga, tan comprensiva, tan amable, tan consejera, tan predispuesta a un "polvete" (con perdón) tiende a querer estar presente, como el aceite, en todas las ensaladas, de una forma o de otra. O bien haciéndose visible en salidas, o bien haciendose visibles en las redes, que de esas también las hay... Estas amigas de los varones, tan desinteresadas ellas, comienzan su caminito haciendo hincapié en los defectos de la elegida, suelen ser los celos y la envidia lo que les lleva a descalificar, de una manera u otra, a esta señora, que, sin comprender, les ha robado el interés del amigo en cuestión. Se parapetan en esa amistad de toda la vida para descalificar, para advertir, para seguir aconsejando y sobre todo, para terminar convirtiéndose en una "mosca cojonera", que diríamos en mi pueblo. Olvidan que tras esa señora a la que sacan defectos, se esconde una mujer y, (¡mira que lo digo veces!), las mujeres conocemos las estrategias, nos sabemos colar en los canales neuronales de otra mujer, y nos percatamos, perfectamente, de la jugada, del "no me fui" que parece ser lo que quieren dejar claro a la escogida... En ocasiones, por desgracia, una mujer no se da cuenta de que, con algunas actitudes, se cae en el bufonismo, ese que la hace diana de comentarios entre amigas, porque, amigas mías, una mujer sabe cuando otra está haciendo el ridículo... aunque ella crea que no, y en cuestión de señores se roza mucho... Admiro a las mujeres que, una vez terminada una historia, desaparecen, dejan la libertad que siempre tuvo el subsodicho señor, se hacen invisibles, pero, sinceramente, se me coloca una sonrisa, entre sorna e ironía, cuando me cuentan o compruebo que las hay insistentes, nada más lamentable que la pérdida de dignidad... Hay quien pierde la dignidad por una meta, pero perderla por un hombre que, encima, ya dejó claro lo que quería, y sobre todo, lo que no quería, es un poco melodramático, indiscreto, olvidan estas señoras que el mundo es pequeño, las ciudades más, y sobre todo, cuando ambos y ambas se mueven en circulos anexos y cercanos.
Soy amiga de varones, advierto, aconsejo, escucho y tengo claro que, cuando una amistad no ha pasado de ahí, cuando uno de ellos decide prescindir de mis consejos, así debo de aceptarlo... Si esa amistad hubiera llegado a más, si en algún momento una amistad se hubiera tornado en un intercambio de fluidos (que al final solo es eso) tendría mucho más claro que, si algo se ha terminado, se terminó, nada más humillante que hacerse presente, deseando permanecer y estar, cuando ya no te necesitan, ni te requieren ni te tienen en cuenta... lo pasado pasado, hay oportunidades idas, hay momentos para el adiós, sin necesidad de ofender, de juzgar, ni de pretender cambiar una decisión, tomada desde la libertad de elección...
Un aplauso por las amigas que escuchan, que aconsejan, que protegen y que no pasaron de ser amigas honestas... pero no voy a admirar a quién, aprovechando cualquier ocasión, necesitan hacerse ver, hacerse notar y hacerse carne, cada vez que se les planta la ocasión, escudándose en palabras sutiles de falsa discreción. La discreción se demuestra desapareciendo cuando tu oportunidad pasó, no apareciendo sin que nadie te llame... Las mujeres deberíamos de tener en cuenta que, el señorío no se hereda, el señorío se aprende y se madura... lamentablemente, hay quien no lo ha aprendido...