6 jun. 2013

¿CUESTIÓN DE HORMONAS?...



Hablabamos esta tarde mi amiga Ana y yo de nuestra edad. A colación de una discusión suya con un cliente. El buen señor había rematado su conversación con lo de "Las mujeres cuando tenéis esos días no hay quién os soporte"... ¿Esos días?... (risas), Ana y yo nos reíamos porque, a cierta edad, unas antes que otras, se ha llegado a no tener días ya, ni "esos" ni otros, solo se tienen jornadas laborales, unas más llevaderas que otras. Me decía que le preguntó a qué días, exactamente, se refería, y el buen hombre, muy informado, le dijo que a los "días malos"... ¿Días malos?... (risas). Según la creencia masculina extendida, una mujer se guía, se sujeta, se sustenta, en cuanto de carácter se trata, a través de sus hormonas, de sus "días malos" o de "esos días". Hablábamos de cómo nos influyen estos días, a los que su cliente hacía referencia, en que, sí es verdad que, algunas mujeres saben de sus cambios de humor, somos conscientes de ellos, sabemos de nuestra sensibilidad, más agudizada, de nuestros malos humos, más presentes, pero jamás, hasta donde yo sé, hasta donde yo recuerdo de mí misma, "esos días malos" han influido para llevar a cabo mi trabajo, a no ser casos extremos, en que lo físico puede a lo mental. Algunas leyendas urbanas nos adjudican poderes malignos, decisiones tomadas erróneamente, palabras dichas sin pensar, porque ¡oh, casualidad! teníamos "esos días". No son capaces los varones, de entender que, la naturaleza femenina viene así de fábrica, es decir, que nuestra mente está totalmente capacitada para asumir, sin traumas, nuestra naturaleza, incluidos "esos días", que hoy caminamos "finas y seguras", y que han pasado aquellos tabúes sobre un hecho natural, que era elevado a un nivel extraño de manías supremas. Recordar lo de no lavarse el pelo, porque te podías volver loca, de no regar macetas, porque podían secarse, de no lavarse (ésto ya rayaba la histéria) porque podías incluso morir. Dar a luz debía de ser algo, cuando menos, poco higiénico, porque la creencia de no lavarse, muy saludable que digamos, no era. Pero hemos cambiado, como en tantas cosas, como en muchos aspectos. Nosotras sí hemos superado prohibiciones anacrónicas, pero se ve que ellos no, y eso que no son ellos los que sufren "esos malos días". Nosotras hemos comprendido que, lo que le pasa a nuestro cuerpo es natural, que menstruar no es estar enferma, que la limpieza es primordial, que se puede jugar al tenis, usar tangas, bañarse en una piscina, hacer deporte, regar macetas, tener sexo, y encima, tomar decisiones, trabajar, cuidar a los niños, reírnos, salir de cenas, bailar, y todo esto sin que se mueva, sin que se note y sin que traspase. Porque algunas marcas nos lo enseñaron, para decepción de madres y abuelas, que todavía, cuando tienes "esos días" y hablas de que vas a la piscina, te dicen que el agua fría no es buena.
El cliente de mi amiga (jovén, según parece, porque cincuenta años es una edad perfecta) debería de aprender que no somos hormonas andantes, eso ya lo fuimos cuando ellos, sobre los diecisiete y dieciocho, que hemos batallado con nuestro cuerpo, con nuestra mente, y además con las mentes y las creencias equivocadas de ellos, que se han quedado, en algunos casos, en el medievo... Deberían de admitir que la regla (como realmente se le dice a "esos días") es un hecho biológico, que nada tiene que ver con lo que decimos, pensamos y sentimos. Aunque admitamos, nosotras que la tenemos, que sabemos perfectamente nuestro ciclo, que conocemos nuestro cuerpo y nuestra mente, que nos influye, que nos pone tal vez más lloronas, más inestables emocionalmente, más histéricas, más doloridas, más euforicas o más cansadas, pero deberían de saber que, como tenemos conocimiento de causa, no dejamos que nada de eso nos afecte, porque sabemos el motivo, por lo tanto tenemos los medios psíquicos a nuestro alcance para combatirlo.
No estamos hablando de depresiones post-parto, estamos hablando de unos instantes pasajeros, que se van en momentos, que no nos manipulan ni nos manejan, porque desde los trece años hemos ido aprendiendo a combatirlos. Así pues, señores, no es cuestión de hormonas, cuando una señora (y más a cierta edad) les dice algo que no les gusta, les advierte y les aconseja sobre cuestiones que no son de su agrado, no respondan con la socorrida frase de "Cuando tenéis esos días no hay quién os soporte", porque a nosotras, "esos días" se nos pasarán en unos días (como bien dice la frase) pero la intransigencia, la incomprensión, la obtusez, cuando viene de fábrica, no hay quien la cure. Más bien piensen que, esa señora es eficiente, les está diciendo lo que realmente puede pasar, les está aconsejando desde un punto de vista que, igual no es el deseado, pero desde luego no porque sus hormonas estén hablando por ella, más sobre todo, cuando esas hormonas hace ya algún tiempo, que están en huelga, que se han despedido, se les ha ejecutado un lanzamiento y no se encuentran ya presentes.
Ser mujer conlleva aprender a vivir con estos comentarios, y a cierta edad con el consabido "Está menopáusica", o cuando se está de mal humor con el vulgar "Está mal follada" (con perdón), frases que, por desgracia, no se les dicen a los hombres, y peor aún cuando somos las mujeres las que nos las adjudicamos unas a otras. Ser mujer es saber de hormonas y de como manejarlas, pero sobre todo, saber que hay neruronas, muchas (no solo una) y que actúan en consecuencia.