14 jun. 2013

VACACIONES FELICES...(al menos movidas)

En una semana tenemos vacaciones... Perdón, rectifico, en una semana mi peque tiene vacaciones. Es ese espacio de tiempo finito, que cuando ha superado la segunda semana se nos hace eterno, conllevan las vacaciones el caos total en casa, tanto de horarios como de tareas, actividades varias, idas y venidas por el pasillo golpeando balones, un triciclo ronroneando de una habitación a otra y la locura total... Yo comprendo, perfectamente además, a los profes, esos santos y santas que, cuando llega el quince de junio ya han rezado a San Antonio y San Juan, que es el siguiente, y saben que para San Pedro ellos, los profes, tendrán una sonrisa de oreja a oreja, porque la realidad pura y dura es que los críos, los pequeños y los mayores, se han pasado calibrando su paciencia durante nueve meses. A las mamás nos comienza a entrar la comezón a primeros de Junio, contamos los días, yo he comenzado una terapía de asimilación del tema, me he hecho propósito de la enmienda, he decidido que, durante tres meses tampoco hay que estar con el paño en la mano, que tampoco es tan importante la alineación de las sillas, y que una camiseta (o muchas) estén encima de la cama es soportable, siempre y cuando eduques a tus ojos para no verlas... Ya se sabe, ojos que no ven, camisetas que no existen... Me he mentalizado a que tendré pinche de cocina permanente, ayudante para tender, para colocar ropa, tendré un Pepito Grillo que me recuerde "Eso no se dice" cuando se me escape uno de esos palabros poco apropiados, cuando ya la paciencia se ha ido escaleras abajo, huyendo despavorida, y te queda la desazón y la impotencia que te persigue por toda la casa... Estamos de vacaciones... Una semana y la Tercera Mundial se habrá instalado en casa, en parque, en compras... Desearé más que nunca retirarme a un monasterio de clausura eternamente, desearé más que nunca ser el Mudito de Blancanieves, y desearé que llegue Septiembre, y no comprenderé esa manía de dar tantas vacaciones. Prometo meditar sobre el trabajo de los docentes, prometo admirarles profundamente, prometo tener en cuenta su capacidad de sufrimiento, pero por favor, que las hagan más cortas... Ahora llegan las Escuelas de Verano, donde les "aparcamos" por las mañanas, al menos para hacer al galope las camas, sin necesidad de tener que estar enmendando la almohada porque él decidió colocarla "mejor", preparar la comida sin necesidad de vigilar cuchillos, tijeras y todo lo que pueda ser cortado, roto o partido... Comprar a la velocidad del rayo, porque si esperamos a que esté él enano el carro se va llenando de chuches, galletas, zumos, se despista en el super, se esconde por los pasillos, sales a la calle con los cuarenta grados de rigor, más los treinta y ocho que llevas encima, a pique del colapso...¡Que bonitas son las vacaciones!... Eso sí, luego llega la tarde, cuando refresca, toca turno de parque, reunión de madres, discusiones sobre ropa, notas, curso próximo, libros varios, lo listos que son los niños, el mío que todavía habla mal, sin preocuparme siquiera, soy ya muy mayor para eso, columpios, carreras de bicis, patadas de balones, perritos que pasean, personas mayores que también pasean, esquivando bicis, esquivando balones, esquivando perritos y esquivando globos de agua, enanos desperdigados y alocados... ¡gloria bendita!, las madres charlando, de vez en cuando oteando el horizonte, de vacaciones, recogiendo cuando ya es noche a los polluelos, meterlos en la centrifugadora después de un prelavado... y al día siguiente igual... Pues sí, en una semana nos esperan unos días muy completos, por no hablar de los desplazamientos a piscinas y playas, que dan mucho de sí, pero eso ya es otro tema... Disfrutar de las vacaciones, que los profes disfruten, porque como diría Terminator, en Septiembre volverán... y lo harán en plan salvaje después de un verano sin demasiados límites y con toda la energía de sus años... Feliz tarde, voy a seguir mentalizandome, que esto lleva su tiempo...