21 jun. 2013

¿CÓMO HACES?... (poesía).

¿Cómo haces para hacerme diferente?
¿Para hacerme sentir tan única y bella?
¿Qué poder escondes en palabras?
que mi alma se agita, mi cuerpo se quema,
mis labios suspiran, mi ojos se cierran,
y sueño contigo. Tu cuerpo un poema.
Cuerpo hecho poesía para mis sentidos,
los que tu boca aviva,
los que vuelan lejos, tras la primavera,
aquella perdida, la que se quedó entre hojas muertas.
¿Qué esconden tus manos, que pueden matarme,
o darme la vida según tú decides?
¿Qué esconden tus labios?
Dime tú que escondes, dime cómo haces
para lentamente, convertir en mares de deseo
el leve susurro que cruza mi mente.
¡Dime cómo haces para amarme tanto!,
entregarme el alma que me entregas toda,
tan lejos, tan cerca, sintiendo tu aliento
cerca de mi nuca, rozando mi pelo.
Bajarme del cielo la luna en la noche,
apagarme el sol y seguirme amando,
regalarme estrellas, dejarlas dormidas
mientras abres surcos con tus dedos cautos,
llenos de caricias, y llenos de besos,
y llenos de ansia, y llenos de miedo.
Miedo por perderme, porque el alba llega,
los sueños terminan, tu cuerpo se aleja.
Sin saber si habrá otra noche eterna,
para volver a bajar la luna,
susurrar mi nombre entre la penumbra
de mis sueños rotos, mis sueños perdidos,
y en la noche clara regalarme estrellas

Dime cómo haces para amarme tanto,
para que te ame a pesar de todo,
para convertir en risas mi llanto.-
 

 

CORAZÓN ADOLESCENTE...(aquellas canciones)

Mi amiga Maribel Lirio, con la que coincido en mucho, en su blog, me ha hecho mover el recuerdo. Ella hablaba del cine de su vida, de sus peliculas, las que la marcaron, las que hicieron mella. Yo recordé mientras leía, y recordé, aparte de las peliculas, en las canciones que marcaron para siempre mi vida, las que se instalaron en mi memoria, las que se canturrean sin tan siquiera saber que se están cantando. Las canciones que nos han hecho felices o desgraciados, las que asociamos con un momento concreto, ya sea de dicha o de desdicha... Yo soy de esa generación que continuó el fenómeno fans, y que lo aumentó y lo incrementó cuando, en el panoráma musical español, allá por finales de los setenta y principios de los ochenta, aparecen Pecos, Miguel Bosé, Pedro Marín, Mecano, Tequila... entre muchísimos otros, algunas fugaces estrellas, que tras un verano desaparecieron, otros haciendo historia, y alguno quedándose como uno de los grandes. Mi pasión eran Pecos, sin lugar a dudas, a mi Javier Herrero me traía por la calle de la amargura, cosa que no entendía, porque una servidora siempre fue de morenos, y no entendía qué pintaba un rubiales con melena en mis sueños adolescentes. Pero me encantaban, tenía las paredes del dormitorio empapeladas de posters de ellos, de Javier más. Posters que mi padre, ciclícamente, arrancaba, porque, según él, eran nidos de bichitos en verano. Trabajo baldío, yo volvía a colocarlos, con la paciencia del Santo Job, besando a Javier (pobre mío, que lo habían destronado) mientras las chinchetas iban agujereando paredes. Tenía una libretita azul, mis compañéros seguro que la recuerdan, todas las letras de las canciones. Y aprendía a soportar la envidia juvenil de mi primer noviete, (aquel del primer beso), hacia el rubiales cantante, que decía lo de "Habláme de tí" y yo comenzaba y no paraba. Un buen día descubrí que a los chicos, aunque lanzaran pestes contra los ídolos de sus noviecitas, también les gustaban las letras, eso sí, las escuchaban en secreto y a escondidas, y jamás iban a reconocerlo. Un buen día, algunas amigas decidimos hacer la prueba. Yo ya escribía poesía, así que se nos ocurrió copiar la letra de "Y decir que te quiero" como si fuera una de mis poesías. Sentados en un banco de aquel parque (esto es real, no es la canción de Pecos) le dí a mi noviete la letra, diciéndole que era una poesía mía para él, y en cuantito comenzó a leerla soltó lo de "Esta canción es "Y decir que te quiero" de Pecos", sonreí con maldad, él supo que le había pillado, y desde aquel día bailabamos las canciones de Pecos al unísono, sin necesidad de escucharle despotricar en contra de la melenita del rubio que me quitaba el sueño, porque para moreno ya le tenía a él, y tiene que haber de todo, uno real y otro sueño... Ha pasado el tiempo, mucho además, pero yo sigo emocionándome cuando les escucho, seré una blanda, una ñoña, una cursi, no me importa, tengo constancia de eso, pero sé que mientras escucho esas canciones, mi corazón y mis recuerdos se pasean por una adolescencia feliz, llena de "Recuerdos", de "Y voló", de "Madre" o de "Que no lastimen a tu corazón"... Porque en el fondo, nuestros sentimientos se engarzan de vez en cuando, en unas letras que fueron hechas a nuestra medida, que fueron creadas para una generación de jóvenes que comenzaban a vivir, en una sociedad que se abría al exterior, muy lentamente. Aprendimos a gritar, a llorar al verles, a olvidar que eran de carne y hueso... Aprendimos a soñar y a sufrir con todos ellos... Y yo, a Dios gracias, todavía sigo haciéndolo, porque cuando me traslado con una canción en el tiempo, sé que desearía tener para siempre el corazón adolescente...