25 jun. 2013

DESÉAME...DESEARÉ... (poesía)

Deséame cuando la luna rile en el mar oscuro de tus sueños,
y tus deseos sean los míos, y tu anhelos sean mis dueños,
deséame en el lago etéreo y largo de la noche,
en el calenturiento y cruel desierto de tu cuerpo,
en las yemas de tus dedos, tus pestañas,
en el azabache de tus ojos negros.
Desearé ser agua para saciar tu sed voraz,
la sed de amor, la sed que mana de tu sexo,
desearé ser alud de nieve, derretirme en tus entrañas,
ser silencio de tu voz, ser sombra oscura en tu pecho,
padecer las penas del infierno con tal de tener tus besos.
Desearé ser luz en tus tinieblas, ser manantial y ser cruz,
ser tu universo, el que se llena de fuego en tus
encuentros,
deseáme tanto que te duela la vida,
la que te doy, la que te entrego,
deséame y seré tuya en el suspiro de la noche,
en el frío amanecer de tus inviernos.
Seré por siempre deseo y deseada,
objeto de tu íntimos secretos,
seré por siempre querida y bienamada,
seré por siempre el jugo de tu cuerpo.
Deseáme cuando la noche emigre,
cuando se marche y se lleve el tiempo,
y se lleve mi edad, y me robe el ansia
de querer morirme mientras duermo
abrazada a tí, perdida toda
en el agua serena de tu océano.-

( Fotografía de Manuel Castellano Izquierdo.- )

UNA PEQUEÑA VICTORIA...UNA GRAN CONQUISTA...(reflexión personal)

Hace tiempo que no hago una reflexión personal, de aquellas del día a día, de las intimistas y privadas... Ya me toca. Hoy me toca reflexionar sobre esas pequeñas victorias. Las que, cuando comenzamos a lucharlas dudamos de conseguirlas, esas que te hacen expulsar el aire tras pedir, tras solicitar, tras cerrar los ojos y asimilar que te negarán lo que deseas.... Escuchas evasivas, escuchas explicaciones, te escudas en el silencio, abres tu corazón, dices lo que sientes, sabes que estás usando la lógica, tratas de hacer entender la importancia y solo queda esperar... Hay victorias inesperadas, esas que te hacen sentir bien, saber que todo está bien, y comprender que, sin esa victoria quizás nada fuera lo mismo. Hay veces en las que te coges a un deseo nímio, a un detalle que para el resto de los mortales es insignificante, pero lo bueno de los deseos, lo bueno de los detalles, es que cada uno les da la importancia que cree necesaria. No importa que los demás piensen que son pequeñeces, en ocasiones las pequeñeces son abultadas razones para confirmar, para sonreír, para volver a expulsar el aire, pero en esta ocasión con satisfacción, con tranquilidad, de forma relajada. Lo mejor que en ocasiones te puede pasar es, que cuando tu batallita interior ha comenzado, cuando creías que tu ejercito estaba derrotado, te des cuenta de que, a tus espaldas, tus guerreros hicieron su trabajo. Los guerreros de la lógica, de tu lógica, los guerreros de la convicción, de tu convicción, pero sobre todo, los guerreros de los sentimientos, de tus sentimientos... Darte cuenta de que tuvieron en cuenta tus sentimientos, el dolor producido por algo que no debía de ser, que no era agradable, que te hacía daño y te molestaba. Retirarte, meditar en el pabellón tus razones para la batalla, dejar a tu ejército haciendo su trabajo, decidir no volver al campo de batalla hasta no estar segura del éxito, y de repente, cuando menos se espera, en una sopresa inesperada y medio olvidada, enquistada ya en el corazón, pensando que esa plaza estaba perdida, abrir los ojos, mirar al horizonte y descubrir que venciste, que sin alardes el enemigo se ha rendido, que te ofrecen la llave de entrada a la ciudad, simbólicamente representada en un gesto. Un gesto que callan, hasta que eres tú quien descubre la victoria... Y te sabes conquistadora, comienzas a tener conciencia del poder de tus guerreros, sobre todo del poder de tus sentimientos...
A mí me pasó hoy... Cuando, tras mes y medio, intentando no volver a una batalla que creía perdida, decidí mirar el horizonte, y descubrí que me tendían las llaves, que me rendían la plaza, que me entregaban el deseo pedido tras cuarenta días de asedio, de hambre, de silencios, de pesadumbre, de risas y sonrisas intentando olvidar la batalla que libraban mis guerreros... Hoy descubrí que, en el fondo, cuando se nos hace una promesa, solo queda dar tiempo para cumplirla, y hoy, la que me hicieron a mí se cumplió... He retirado mis tropas, he ordenado a mis guerreros volver al pabellón, descansar en el castillo de mis ojos y creer, porque ya sí creo, creo que cuando alguién sabe del dolor que causa una situación ilógica, hace lo posible por enmendarla, hoy sé cómo se sienten los que ganan, una pequeña batalla, eso sí, muy pequeña para el resto de los mortales, pero para mí la conquista de una plaza, la conquista de la confianza, la conquista de la credibilidad... Saber que lo que digo no cae en saco roto, saber que cuando se me dice "De acuerdo, será así" termina siendo así, no por mi propia soberbia, sino por la decisión libre, por la personal decisión de quien decide que ha comprendido lo que realmente importa, y eso, aunque nos parezca insignificante, puede ser el primer escalón para comprender que importas, que te tienen en cuenta y sobre todo, para saber que, después de todo, la plaza perdida no era tan importante... Buenas tardes, voy a disfrutar de mi pequeña victoria y de mi gran conquista, que batallas así no se ganan todos los días, como diría mi abuela "Zamora no se ganó en una hora"....