1 jul. 2013

PERIPECIAS Y VICISITUDES DE UN MÓVIL... (de la desesperación a la indiferencia)

Cuatro mensajes. Dos de ellos a un teléfono duado, de esos que contratas para que una persona cercana, que quieres que esté comunicada contigo, pueda tenerte siempre al otro lado y a bajo precio. Bien, pues eso, cuatro mensajes, dos a mi teléfono, dos a mi duado, los últimos ya hicieron que, la persona en cuestión, hace un rato me gritara (con mayúsculas, que es como se grita en los mensajes, sean sms o a través de whatsapp) "¡Haz el puñetero favor de ir a recoger el móvil!"... Ante esta orden, gritada como digo, me puse a pensar, me puse un poco de mala uva, y me acordé de toda la pandilla super guay que son las compañías teléfonicas... Las peripecias de mi móvil comenzaron en marzo, puede dar fé de ello mi amiga Encarni, que me acompañó (en Jaén, digo la provincia porque así centro la historia). Me cambié mi móvil, me había caducado el contrato, y ¡feliz de mí!, iba a poder disfrutar de uno de esos mega modernos, gracias a mis puntos, a esos que acumulaba gracias a mi duado, a la renovación de contrato, y a que la tecnología en los dos últimos años ha avanzado que es una barbaridad. Mi amiga y yo soportamos una cola de esas que no te desestabilizan el humor porque tienes al lado a alguién para compartir el rato. Recogí mi móvil, guapísimo, modernísimo, chachi piruli, y me vine a mi casa. Eso sí, a puntito de salir, decidí estrenarlo, hacerle una llamada perdida a Encarni para que se le quedara este número que muy pocos conocen. ¡Sorpresa!, el teléfono no tenía cobertura.... Bueno, pensé, cuestión de itinerancia de redes (esto no sé lo que es, pero como lo he escuchado en algún sitio, supuse que era eso). En casa esperé las doce horas de rigor. Me puse a configurar mi whatsapp, mi facebook, mi corta agenda, ya que, como digo, es un número más bien privatizadísimo... ¡Sorpresa!, seguía sin tener cobertura. Eso ya me gustó menos. Pero daba la casualidad de que en dos días me iba a Cádiz. Me cogía fin de semana, por lo cual pensé, ¡ilusa de mí! que en Cádiz me solventarían un problema nímio... Recuerden, les estoy hablando del mes de marzo... Viajé a Cádiz, deambulé buscando una tienda de Vodafone (digo también la compañía, para que quede constancia), y me atendieron estupendamente, eso sí, me volví con mi teléfono inútil, que al menos estaba viendo mundo. Volví a mi hogar, y a todo esto ya el mes de abril estaba mediado. Me volví a la tienda de Jaén, situada en Navas de Tolosa, les expliqué lo que ocurría, me dijeron que lo enviarían a taller, que en unos pocos días estaría solucionado, que me llamarían... ¡Feliz!, cuestión de días.... Sí, de días. En Mayo, a punto de irse mi amiga Pili, le pedí que me acompañara, me habían llamado para que recogiera mi teléfono... Primer fallo: no pregunté si estaba arreglado... Nos presentamos mi amiga Pili y yo, contentas, ví aparecer al muchacho que me atendió la vez anterior, me tendió mi teléfono y me dijo que me lo tenía que llevar... ¿Sin funcionar?... A todo esto había vuelto a soportar (habíamos, en plural, Pili y yo) una cola interminable... Pili se cansó y se fue a tomar un café, dejándome sola ante el peligro. Mientras el chico, muy servicial, eso sí, me atendía, me llamó mi duado, me decía que denunciara, "¡Vete ahora mismo a la OCU, no dejes que te tomen más el pelo, vete!", pero claro, una es educada, paciente, comprensiva y supuso que tampoco era para tanto, a lo que mi duado me decía "¡Te la van a volver a hacer, no tienes teléfono de sustitución y te están cobrando!". Yo, que a veces le tacho de borde (a veces lo es) pensé que exageraba... ¡Pues no!... La tienda de Navas de Tolosa, Vodafone, cerraba temporalmente para arreglos y algunos cambios, no podían mantener más el teléfono en su departamento... Tenía que irme al Gran Eje, porque el teléfono seguía sin funcionar....
A aquellas alturas y aquellas horas yo tuve que volver a casa. Al día siguiente me volví a subir en el autobus, me coloqué en el Gran Eje, busqué la tienda, me enfrenté a nuevos encargados, expliqué por milésima vez que el teléfono no iba, me atendieron estupendamente y ahí yo ya comencé a perder los nervios... El teléfono se quedó en taller, prometieron avisarme en cuanto estuviera listo.... Finales de mayo... Dos meses... Me llamaron, me devolvieron el teléfono que seguía sin funcionar, pero como ellos no lo habían vendido, no podían hacerse cargo del desaguisado. Tenía que volver a Navas de Tolosa, que ya había terminado las reformas (les habría dado tiempo a construir una franquicia nueva, la verdad)... Me quejé un poquito (porque seguía siendo educada y comprensiva), y me crucé Jaén de punta a punta al día siguiente, porque, ¡que casualidad!, los que cerraban por reformas eran ahora los del Gran Eje... El siguiente día laborable era el lunes, me subí en el autobus, me tomé un café en la cafeteria de al lado para apaciguar mi mala uva (que ya sí estaba muy madura) y volví a entrar... Me atendió una chica que no paró de decirme "Reina" en todo el rato (palabra que odio hasta límites insospechados, por lo que la mala uva iba en aumento), me dijo que no podía cambiarme el móvil, tenía que mandarlo a taller.... ¿?... Pues sí, otra vez, para confirmar...¿?... Pues sí, se ve que en esos dos meses no lo habían confirmado lo suficiente. Hice caso a mi duado, les dije lo de la factura, que pagaba religiosamente, les amenacé (sin mucha convicción, esa es la verdad) sobre que denunciaría, me enfadé, (un poquito y con mucha educación) y dejé mi móvil en la tienda... Eso era final de Mayo.... Hace ocho días (contados) recibo un mensaje, "Puede pasar a retirar su teléfono.... ".... Como quien oye llover. No me venía bien ir, no tenía tiempo, habían pasado ¡tres meses!, era cuestión de días... Al día siguiente recibo otro mensaje, bueno no, otro no, el mismo repetido.... Seguí haciendo oídos sordos, iría cuando tuviera tiempo, ahora no me corría demasiada prisa.... Ayer mi duado me llama: "Me han enviado un mensaje, que vayas a recoger el puto (perdón pero así lo dijo) móvil, y sigo pensando que deberías denunciar, pero tú misma"... Vale, iré cuando pueda, no he tenido tiempo.... Hoy de nuevo, otro mensaje a mi duado, "Que recojas el móvil, que no van a parar enviando mensajes"... Bien. Mañana será el día... No sé si está solucionado el problema, no sé con el humor que me presentaré, no sé las explicaciones que me darán... Mañana iré a Navas de Tolosa, a Vodafone, donde hace más de tres meses, cambié mi móvil antiguo, que funcionaba a la perfección, por un artilugio moderno e inservible, rodeada de ineptos, de aprovechados, de gente que no sabe solventar un problema, que estoy segura que, si hubiera denunciado, si hubiera montado "el pollo" tal vez me hubieran tenido más en cuenta. Y encima tengo que escuchar de mi duado "A veces no se puede ser tan educada Encarnita, a veces hay que gritar".... Y una piensa que quizá lleva razón... Y me pregunto si mañana compruebo que no arreglaron el problema, cómo reacciónaré... Eso sí, mi móvil, el que yo escogí, es guay, es super chachi y mola mazo... no sirve para nada, pero la apariencia es un lujazo... Y después de todo este recorrido, solo deseo que Dios me dé paciencia, más que nada porque una pretende seguir siendo educada.... Seguiré informando...

¡¡ ESAS POSTURITAS !!...(charlas con un poco de humor)

Hay conversaciones que dan mucho juego, sobre todo entre mujeres, con hombres también, pero una se muerde más la lengua, se queda un poco cohibida depende con qué temas porque una es hija de su generación puritana y recatada, y quiera que no, brota de vez en cuando. Pero con las amigas, con las buenas amigas, es distinto. Se comienza hablando de recortes, se sigue el tema con los hijos, el tiempo, las comidas, y no sabemos cómo, pero casi siempre se termina hablando de señores... bueno no, de algunos actos con señores. Lo que tiene la amistad es que se olvida la discreción, esa que ellos piensan que tenemos, y que nosotras olvidamos, sin saber porqué, en cuanto una buena amiga nos cuenta alguna anécdota. La de anoche no tuvo desperdicio, hablaba yo con una amiga, de repente, con una sola palabra, un giro con intención de bromear, nos descubrimos riéndonos de la misma situación. Ella describía, yo visualizaba, por lo que es "desternille" era mayor. No es lo mismo ver algo a imaginarlo, ¡dónde va a parar!, luego, mi discreción, esa que olvido con las grandes, con las que lo merecen, me llevó a describir a mí. Hay situaciones muy comprometidas, que, ¡a Dios gracias!, no salen de las cuatro paredes de una habitación (no digo dormitorio, porque en ocasiones no es el lugar escogido). A mí, a lo largo de mis años y mis amistades, me han descubierto trasteros, cocinas, despensas, salones (estos son muy recurridos), baños (por supuesto)... ascensores, traseras de los coches, que está bien a una edad, pero como que a los cincuenta ya es complicadilla la cosa, más que nada por la elasticidad de los amantes. Las mujeres lo que tenemos es que no mentimos, nos reímos, pero somos sinceras cuando sacamos a relucir esas posturitas que, digamos lo que digamos, son poco excitantes, se puede tener un cuerpo de campeonato, pero como se tenga un espejo enfrente y te veas el rostro la libido se escapa, porque te recuerda tu edad real, y eso fastidia mucho... Yo contaba anoche a mi amiga, de pasada, cuando era una niña, como han cambiado las cosas, como ahora mis hijos, el mayor que es el que ahora mismo coordina, no se escandaliza, no se avergüenza, vive todo lo relativo al sexo con naturalidad, al sexo paternal y maternal, quiero decir, de hecho fui mamá a los cuarenta y cuatro, por tanto algo tuvo que haber. Yo no, yo de niña, en algunas noches de esas de pueblo, que hemos vivido todos, me quedaba pensando cómo las "personas mayores" (mayores, en aquellos años, eran todas las que tenían más de treinta) podían hacer "aquellas cosas", no me entraba en la cabeza. Yo, que fui alumna de internados, que asistí a Ejercicios Espirítuales, que era niña de Flores a María, no concebía que a una edad tan avanzada se pudiera tener sexo..., claro que tampoco tenía muy claro lo que era el sexo. De ahí los ojos saltones, fijos en el techo, el asombro total, el desconcierto de toda una generación cuando, en aquellas casas de pueblo, alguna noche se escuchaba algo, se descubría una mirada entre los padres, y una comenzaba a hacerse preguntas, pero sobre todo, comenzaba a pensar que "aquello" no podían estar haciéndolo sus padres... ¡¡Que pena!!... Hoy yo ya tengo más de treinta, muchos más, muchísimos más, y comento con guasa y con "humor propio" esas anécdotas íntimas, esas que los varones ignoran que sabemos. Lo que más nos hace sonreír es, verles aparecer después de la narración, mirarles y recordar lo narrado... ¡que divertido es poder reirse ya sin tabúes!, saber que las posturitas extrañas, esas que de vez en cuando nos da por experimentar, no son exclusivas de una, sino que, como nos cogió una época un poco de despiste, nos ha tocado disfrutarlas sin tanto recato y con mucha más libertad y alegría...
Es una suerte saber que aún se está vivo, que aún se sienten ganas, que aún despiertas el palmeo de una nalga, una frase subida de tono, una mirada de esas de "¡Te vas a enterar de lo que vale un peine!", una sonrisa picante... Porque, como anoche hablabamos mi amiga y yo, cuando en una pareja falla el sexo, falla la pasión, falla la imaginación, falla un pilar básico... Y, gracias a la vida, que me hizo ver que, después de los treinta, los cuarenta, los cincuenta, hay vida, hay sexo, hay pasión y hay imaginación... porque, por suerte, he vivido lo suficiente para comprobarlo. Y es que, como un día me dijo un buen amigo, "mientras yo viva mi sexo vive conmigo, a mi paso, pero vive"... Buen mes de Julio, el mío lleno de ilusiones, de viajes, de disfrute y de momentos que, supongo, me traerán sorpresas.,.. A disfrutar del calorcito...