3 jul. 2013

DÉJAME LIBRE... (poesía).

Déjame volar, abre tus manos,
que mis alas se deslicen en el aire,
que mi espiritu escape de tu encierro...
no podré escapar si no lo haces;
abres tus manos, déjame libre,
libera mi mundo y sus demonios,
deja que me escape entre las sombras,
que huya entre restos y despojos.
Lo que quise que fuera un paraíso,
fue mi locura, fue mi perdición,
romper mi mundo,
encontrar la sima del infierno en un corazón
helado y frío, sin nada que ofrecerme,
el egoísmo que mata y que destroza,
los gritos sesgados por mi llanto,
mis noches inmensas en tus sombras.
Atrapaste mis alas en tus manos,
me dejaste vacía y rota,
me dejaste exhausta y jadeante,
cansada de volar, sin días y sin horas,
volaba en el hueco de tus manos,
en el hueco de tus labios,
en el hueco de tu espalda silenciosa.
Mariposa cansada, mariposa triste,
clavada a la pared con alfileres,
mariposa incapaz de volar sola.
Déjame que vuele en mi locura,
abre tus manos... no puedo sola.
Quiero huir entre tus dedos y los cierras,
y  mis alas se rompen, lloran,
trozos de seda que se van quedando en tus uñas,
en tus dedos,en tu inseguridad,
en tu mirada cruel y en mi memoria.
Déjame que vuele, déjame libre,
abre tus manos, quiero irme.
No fue lo que soñé, nada ofreciste,
nada entregaste, nada diste.

¡Sí!, me diste dolor, angustia,
el vértigo de no poder huir,
claustrofóbico hueco el de tus manos,
que me hacía agotarme hasta morir.
Déjame ir, abre tus manos,
me cansé de mover mis alas y me muero,
necesito saber que fuera hay aire,
necesito decirle a alguien que le quiero.
Necesito un mundo,
necesito el agua que me negaste y el descanso,
cerrar mis alas,
esperar la mano que las roce sin dolor y sin quebranto.

¡Déjame libre, por piedad, abre tus manos!