14 jul. 2013

EL CONCEPTO DE MUJER... POR UN CABALLERO ....

"Sóis lo mejor de la Creación, sin vosotras esto sería un asco". Hay frases, hay conversaciones que, sinceramente, a una le dejan un  buen sabor de boca. Mejor dicho: un muy buen sabor de boca. Esta frase de ahí arriba es de mi amigo y escritor Antonio Villegas González. Un caballero. Un caballero de esos de los que hay pocos, como él decía, "somos una especie en extinción". Con Antonio sucede que todo es fácil, desde que nos conocimos personalmente, allá por febrero, a las puertas del Palacio de los Condes de Gabía. Fue vernos, nos sonreímos y ya sabíamos que nos conocíamos. Esta tarde nos saludamos, cruzándonos en estos senderos virtuales, y como sucede en la vida real (porque real es) comenzamos a contarnos nuestras cosas; le conté algún secretillo todavía, sé que me lo guardará, nos contamos proyectos, en los que estamos trabajando, hablamos del calor y de la gastroenteritis, y de repente, como quien no quiere la cosa (eso es lo bueno de las buenas conversaciones), nos descubrimos hablando sobre relaciones. Sobre algunos miembros de su especie masculina, esos que cuentan aventuras miles (mentiras, según Antonio y yo le creo porque conozco un poco el percal), hablamos de la caballerosidad mal entendida, de los que van de caballeros y luego "rajan" a diestro y siniestro sobre una mujer. Hablábamos de como un hombre, de esos de los que debería de haber muchos pero escasean, cuando tiene una aventura, o mil, o cien, se las lleva a la tumba... Antonio y yo hablábamos del intercambio mutuo, de lo que unos y otras entregamos. Y él dijo esa frase tan bonita con la que he empezado este artículo. Y yo le daba la réplica: Nada sería la mujer sin un hombre... Fuimos devanando la madeja, hablaba yo de que la mujer oculta sus aventuras, y le recordaba al maestro Sabina, "los hombres mienten más, las mujeres mejor". Y hablábamos de ese afán de algunos varones de publicar sus escarceos. Y hablábamos de lo que un señor busca en una relación. Y de lo que una señora busca también en la misma relación. Hablábamos de relaciones sin seriedad, sin compromiso, aceptadas, acatadas, conocidas las reglas, jugando con ellas... Dos adultos totalmente de acuerdo en cómo se debe de jugar, en la forma de hacerlo y en el momento exacto en que la partida se termina... Porque, en ocasiones, como yo le decía, hay quien confunde una relación esporádica, creada solamente como vía de escape, con algo mucho más profundo, con algo llamado Amor. Que, al remate, como Antonio y yo pensamos, es lo que mueve el mundo, el Amor y el Sexo, o al revés, o mezclados, o los dos en uno, o uno sobre el otro, o uno después de lo otro. Y Antonio, que es un golfo estupendo, caballero de esos que van quedando pocos y entre los que cuento con algunos de mis amigos, me hablaba de que algo hay que sentir, de que la autoestima masculina no puede ejercitarse, ni solidificarse, ni sedimentarse en un rato de cama, en que les digan lo bien que lo hacen... Por cierto, buen rato de risa al explicarle yo eso del "¿Cómo he estado?", la pregunta masculina más torpe, más incómoda y más egoísta que pueda haber... La respuesta de Antonio la voy a obviar para no ofender a quien, de su género y sexo, sigue preguntando semejante sandez...
Y al final, cuando todo consiste en un intercambio de sentimientos más o menos básicos, de instintos más o menos básicos, y de fluidos más o menos básicos, he llegado a la conclusión de que hay caballeros que todavía te lanzan ese piropo, "Sois lo mejor de la Creación", porque, con que sólo haya un caballero que lo piense, un hombre que mantenga una relación comenzada por atracción, por sentimientos, por enamoramiento, valdrá la pena el hombre... Le decía yo a mi buen amigo que soy mujer, me gustan los señores, me gustan las relaciones que se argumentan en decisiones adultas, meditadas o no, porque como también decíamos, de vez en cuando hay que dejar a un lado el sentido común, que a veces es soso y nada sugerente. Siempre y cuando haya personas que deciden libremente, que basan sus relaciones en vivir la vida que son dos días, y como yo remarcaba, uno fue ayer, valdrá la pena este equilibrio de sexos, la entrega, el intercambio y la vidilla que aporten. Porque somos pobres mortales de esos que tienen pocos ratos de felicidad, de los que pasan por la vida sólo intentando vivirla lo más placenteramente posible... Eso sí, siempre que un fantasma no se dedique a comerse una y contarse veinte, que es lo más vil, rastrero y denigrante que un hombre puede hacer con una mujer... Y yo, en un momento dado le hice una apreciación a don Antonio: ¿Qué pasaría si las mujeres contáramos la verdad de muchas historias, si fuéramos sinceras, si dijéramos la verdad de lo que dan de sí algunos de esos "donjuanes" trasnochados e impúdicos?. Tal vez, si fuéramos nosotras, si corriéramos el velo y destapáramos las miserias, esas que algunos elevan a la décima potencia, quizás entonces todo fuera mucho más claro, menos condecorado y mucho más irrisorio... Así pues, mejor que nos sigamos quedando calladas, que sigamos sonriendo a la pregunta de "¿Cómo he estado?" y sigamos pensando que lo que vale la pena es la conclusión de don Antonio Villegas, "Sois lo mejor de la Creación, sin vosotras esto sería un asco".