22 jul. 2013

MUJERES DE RAZA...(las hermanas Ayas Acebes, y su hermano Diego)

Me decía mi padre un día, que le parecía a mi abuela Tita, que tenía su carácter algunas veces... Para mí es un orgullo que me comparara con ella, mi abuela era de raza, igual que sus hermanas y su hermano. Cuatro mujeres, Ascensión, Cándida, Dolores y Francisca...y Diego, el varón, el niño, el hombre. Cuatro mujeres y un varón, hermanos. Nacidos a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando nacer era complicado, cuando era duro, cuando era difícil. En una familia modesta, sencilla, familia pobre, como lo eran la mayoría entonces, en Montejícar, cuna de mujeres grandes y fuertes, en donde se hacen silencios las palabras dichas por mujer, pero tenidas en cuenta, sabedores los hombres de la razón que encierran, del coraje y de la fuerza. Hermanas ellas que vieron como perdían maridos en guerra, hijos por enfermedades, que soportaban al varón que les tocó en suerte, que criaron hijos a la regacha de sus faldas, hijos honrados, trabajadores, de valores y de principios, hijos que se ocuparon de sus casas. Mis recuerdos de mis "chachas" y de mi "chache" como decímos en mi pueblo están llenos de ternura, menos de Dolores, esa hermana que murió joven, que dejó hijos y viudo, hijos para que fueran mis tios y viudo para que fuera mi abuelo, mi abuelo Jacinto. La caridad mal entendida, la necesidad de una madre para ellos que hizo que mi abuela, perdido ya a su marido, aceptara como propia la familia que su hermana Dolores dejó, la que quedó desamparada, porque en los pueblos, en los lugares pequeños, cuando muere una madre se cayó el telón, se hunde el hogar, prueba de que las mujeres sustentamos, sujetamos y fortalecemos. Ascensión, mi chacha Chón, mi enfermera, la que curaba mis caídas, cuando su hermana tiraba de mí hasta su casa, vecinas ellas, con mis rodillas sangrando, con mis dientes de leche colgando, con mi niñez hecha llanto, me cogía entre sus piernas, me curaba, desoía mis lamentos extremos y alarmantes, y la herida curaba, el diente salía y ella me decía "Eres de exagerá como tu madre"... así que, supongo, la mezcla no es mala, si la comparación es con mi madre y con mi abuela la mezcla no será nunca mala. Cándida, la que vió como su hijo se le iba, enfermaba, sufría y le perdía. Y la historia se repitió en su nieto. Es lo que tiene la vida, que a veces nos hace vivir lo mismo dos veces, en otras carnes, para recordarnos el dolor, para aumentar la pena... Pero ella ya no sufrió su pérdida, ella ya esperó a su nieto en un lugar mejor, más tranquilo, más seguro, más eterno. Mi chache Diego, prudente, luchando siempre por sacar a sus hijos, a todos sus hijos, muchos, adelante. Hombre sencillo, como ellas lo eran, cuando visitaba a  mi abuela y me veía, siempre le decía "Esta niña es como su madre", y yo miraba a  mi abuela, que le contradecía, porque ¡claro!, lo que tienen los parecidos es que cada cual saca el suyo, mi abuela me decía que yo era Barrera, orgullosa de serlo, pero en el fondo, muy orgullosa de la sangre de los "Yeyes", porque es una sangre fuerte y segura, mujeres hechas roca para luchar y para sobrevivir en un espacio, en un tiempo, en  condiciones adversas. Las Ayas Acebes que quemaron sus pieles segando, recogiendo aceituna, rodillas en el suelo de tierras duras, lavando en ríos, rompiendo el hielo, dejandose la piel en casas ajenas, que fueron dignas y que fueron hembras honradas, honestas... Mi homenaje a mi sangre, a mi sangre materna, a mi sangre femenina, engendrando vida que llevará los genes de mujeres junco, que se mecieron al compás del viento, pero que nunca sucumbieron a sus embistes... Mi homenaje a mujeres de negro, enlutadas de por vida, pregonando su pérdida, pero sabiendo que tenían que seguir, que era la hora de continuar, arañando y mordiendo la vida, haciéndole ver que la vida es dura, pero que ellas eran luchadoras. Un recuerdo para las hermanas Ayas Acebes, para su hermano, para mis chaches y para mi abuela... Mi abuela Tita, que era clara, que decía verdades aunque no gustaran, que tenía coraje, que tenía bravura y que tenía raza....