30 jul. 2013

"LAS MANECILLAS DEL RELOJ" QUE MARCAN MI TIEMPO...

Me negué a editar en digital; cuando me lo propuso la editorial en papel dije que no, me gustan los libros en papel, pasar páginas, colocar marcapáginas, quien ha visto libros de mi propiedad saben que algunos están subrayados, con notas en los márgenes, asteriscos, notas a pie de página... Me gusta vivir los libros, me gusta hacerlos y sentirlos míos, apropiarme de ellos, no me gustan los libros en digital, no me gusta la impersonalidad, igual que prefiero un café, una coca.cola con mi gente a charlar de forma virtual, pero, ¡claro!, los tiempos cambian, los tiempos te llevan en su caudal, te van marcando los tiempos, los recodos y el camino que hay que tomar. Disfruté mucho cuando ví mi libro en papel, lo ojeé, lo hojeé, lo manoseé, lo olí, palpé la tapa, doblé alguna hoja... Y pensé que no estaría jamás en formato digital, porque yo, lo único que pretendía, era ver algo escrito por mí impreso, como les ocurre a mucha gente de esa que escribe en su casa, que tiene ilusión, que gusta de sentarse y contar una historia, que goza con las pequeñas pausas... Podría nombrar a muchos, gracias a Dios no estoy sola en este tema, hay mucha gente que vive su mundo así, que hace su obra así, camareros, gente que trabajan en un kiosco, transportistas, médicos, amas de casa, mujeres y hombres ilusionados por la literatura, unidos por ella, que no son grandes porque su nombre no está en un centro  comercial famoso, no olvidemos que, para estar en esos centros, el autor tiene que desembolsar grandes sumas de dinero, millonarias sumas, cosa que yo desconocía hasta que las editoriales te informan, hasta que te dicen nombres y te dicen cifras, así pues, aquí pagamos todos, unos de una forma y otros de otra, y yo decidí que mi libro solo estaría en papel, porque me gustaba el papel... Pero un buen día, pasado el tiempo, en una reunión en Alcaudete con gente que sabe mucho de esto, nombres ya reconocidos, antes de entrar a un salón en donde nos iban a contar todo un mundo de vicisitudes, la forma de hacer las cosas, cómo teníamos que hacerlas, me tropecé con una escritora, buena y grande, y hablamos, la conocí, me saludó, me preguntó, le respondí, y me dijo que publicara en digital, que me animara, que era lo mejor. Después de escucharla explicar la forma, contarnos los pros y los contras, comencé a rumiar que no era descabellado... Además de mi editorial había otra por ahí, de esos ofrecimientos generosos, que también me había animado, así apareció en mi mente "Publicar en Digital", la editorial que se ofreció a llevar "Las manecillas del reloj" a un formato internacional, al laberinto de internet, a sus pros y sus contras, a esperar reseñas buenas, malas y peores, porque de eso María José Moreno también nos habló, también ha sido víctima ella, como lo han sido muchos, de los desaprensivos que comentan por el simple hecho de denigrar... Pero me armé de valor, supe que estaba preparada para aceptar las malas, sobre todo porque ya había leído un comentario cruel y cruento en alguna página local, de esos que humillan, ofenden e insultan, y había sobrevivido, y he seguido sobreviviendo diariamente... Me armé de valor, decidí que cosas buenas, malas y peores hacemos todo el mundo. Pero yo iba a hacer caso a quien me decía que lo hiciera, a quien después de ver los países que seguian mi blog y leer los comentarios, y leer las preguntas sobre cómo conseguir la novela, me animaron a hacerlo...
Hoy "Las manecillas del reloj" están en Amazon, están en digital, gracias sobre todo a Publicar en Digital, que lo ha hecho todo, que lo ha hecho perfecto, que me ha ilusionado, aconsejado y guiado... No siempre los éxitos o los fracasos incumben a una persona, a veces hay quien lo olvida, y en el intento de machacar a un autor olvida que con ese machaque está aludiendo a lo que hay detrás, no solo al editor, también a la gente que escribe, anónima, a la gente que hace muñecos en casa, a la gente que hace música los fines de semana, a todos los que, de una forma u otra, sacan a la luz algo que les gusta... Mi novela, humilde (sí, humilde, aunque algunos se mofen de la palabra) está en Amazon, no pretende competir con ninguna, porque no puede, porque no está escrita para competir, solo para llegar a personas sencillas, esas que se ven insultadas, solapadamente, por aplaudir algo, por animar a alguién, somos tan necios que nos permitimos el lujo de menospreciar a la gente corriente, a la gente que lee en lugares pequeños, gentes que no aspiran a ser más que nadie, pero tampoco menos...
"Las manecillas del reloj" está escrita por una ama de casa ¿pasa algo?...¿se han fundido los polos, se ha secado el océano, se ha repoblado el desierto?... la vida sigue, la mía sigue, la de las gentes que la han leído también. Gentes que me han apoyado, gentes con carreras (que parece que es lo importante) y gentes que, simplemente, disfrutaron leyendo lo que una ama de casa escribió. Sé que no soy escritora, hay adjetivos que se colocan porque no hay otros parecidos en una lista determinada, ¡claro que sé que no lo soy!, porque soy de la opinión de que escritor es Miguel Delibes, Juan Marsé y pocos más, lo son los que han alcanzado una gloria perenne, sin superventas, solo con obras imperecederas y atemporales... Y eso es muy difícil, solo otorgado a unos pocos elegidos... Soy quien soy, lo que soy, nada más... ¡y nada menos!... Estoy a punto de cumplir medio siglo de vida, ¡medio siglo!, he soportado casi de todo en mi vida hasta ahora, seguiré soportándolo, (incluidas amenazas emboscadas en bocas que no existen), no me importa, yo sé como lo llevo todo, como lo he hecho, atando todos y cada uno de los cabos...tengo edad para haber pensado en todo, edad y vida, y sufrimiento y alegría... mucha alegría, la alegría de ver que, una novela humilde (repito porque se ve que hace gracia) ha conseguido darme ilusión, y sí, es un sueño, lo dude quien lo dude, comí cada día hasta ahora, me vestí cada día hasta ahora, crié a un hijo, estoy criando a otro, no aspiro a nada más, porque, afortunadamente, no tengo carencias, ni emocionales ni (a Dios gracias) económicas, y eso, tal y como está la cosa es un lujo...
"Las manecillas del reloj" están en digital, están en papel, no sé si habrá otra, sé que si la hay tendrá lectores, no muchos, tampoco me importa, dicen que más vale poco y bueno que mucho y malo; por ahora he ido, como diría mi amigo Emilio, pasito a pasito, porque como digo yo, ya no tengo edad de correr... ni me dejan, porque tengo una casa que llevar, un hijo al que educar, otro por el que preocuparme, y un marido a quien amar... y lo más importante, una madre a quien querer...
Desde aquí mi agradecimiento a los que lo han hecho posible, desde aquí un beso a Ignacio, que ha demostrado cómo son las personas de bien, un beso a todos y cada uno de los que me han hecho ver que, en definitiva, lo importante es sonreír, compartir lo bueno y callar lo malo, que me han hecho ver que en "boca cerrada no entran moscas", que el refranero es sabio, y que la vida, cuando se ha vivido con dificultad pero con alegría, te deja muchas más cosas buenas que malas
, y a mí, ultimamente, me están llegando las buenas, porque a las malas les puse muro... las malas me las traerá el azar, Dios o el destino, porque es de Ley que así sea, y estaré aquí para vivirlas, porque, por desgracia, de lo malo no se libra nadie, lo único que no quiero es que a mí, la "parca" no me encuentre con el alma cargada de maldad, debe de ser triste saber que hiciste daño a conciencia, debe de ser triste y lamentable... Por ahora, mis besos, mis agradecimientos, a todos los que, desde muchos lugares me leen, me animan, me envían comentarios y me hacen saber que gentes corrientes, normales, hay en todos sitios, y que en ellos está la verdadera grandeza....

Gracias a todos, es un placer compartir con vosotros.-