14 ago. 2013

LA VERDAD OCULTA...(Pequeño relato. Lo debía)

Noelía abrió el ordenador, sonrió, se preparó para "bichear" un poco, para relajarse. Para recorrer la cuenta de Lucas, para indagar sus nuevos movimientos, para reírse luego juntos sobre el espionaje al que ella lo sometía, las bromas de él, los enfados simulados de ella. La red social que les mantenía un poco más cerca, un poco más al día, que les mostraba fotos del otro, aunque, a veces, verlas doliera, pero ambos, a aquellas alturas, sabían perfectamente sonreír en los actos "familioficiales" que decía ella... Le daba el sol débilmente, entornaba los ojos mientras movía el ratón, trituraba unas gominolas y se tomaba una piña colada, paladeándola tranquilamente. Y entonces fue, quedó delante de ella. Aquel enlace, en la página de la oficial, de la legal, legítima, la que compartía las fotos familiares, oficiales, publicables y publicadas. Había olvidado ya aquella pueril manera de hacerle saber que existía, la última vez fue seis meses antes, cuando comprobó, ella, la que constaba en un Registro Civil, que había un corazón metido en donde no debía, una relación que no soportaba. Cuando comenzó el odio, cuando comenzó el acoso y derribo hacia ella, pregonando aquel desliz, aventura, affaire de su marido, con las amigas, queriendo con aquel acto que todas apoyaran su posición y su postura, buscando aliados para poder insultar, humillar, catalogar a quien, en el fondo, sabía que siempre estaría donde ella, la legítima, la oficial, no podría. Y de repente el enlace, la foto "No te elimino, no te bloqueo, te dejo para que veas lo feliz que soy"... Y el pequeño texto que encabezaba el post. Y Noelia sonrió primero, luego soltó una carcajada irónica, más tarde se puso seria, dejó de paladear la piña colada, cogió el móvil y marcó el número de Lucas. Esperó, tensa, porque después del primer minuto de gracia, irónico y desenfadado, ante la prepotencia que da creerse su propia osadía, había pasado al estado de deseo de venganza, de querer gritar, de querer decirle "¡Te equivocas!, no eres feliz, me lo dices para creértelo tú, para así intentar apartarme de tu mente, y no puedes hacerlo porque, seis meses después, sigues con mi nombre en tu cabeza, con lo que leíste, con lo que averiguaste, con lo que confirmaste...". Al otro lado del teléfono la voz suave de él, tranquilo, sin saber el por qué de aquella llamada:
- ¿Pasa algo, nena?
- Pasa que hay quien  me quiere tocar los ovarios, y no voy a permitirlo... ¡Dile que deje de poner en su muro enlaces chulescos, porque no sabe la gravedad del asunto, no sabe hasta dónde puedo llegar!
- ¿Qué ha pasado?
- Date luego una vuelta por su inframundo, cataloga las risitas, cataloga el enlace... -Noelía mascó cada palabra-, yo no tengo nada que perder, pero si encuentro algún enlace, algo que haga alusión a mi persona, algo que me indique que su soberbia va en aumento, colgaré fotos, le enviaré todo lo que tengo, haré pública la relación para que sus amigas vean, para hundirla...
- ¡Cálmate...! sabes lo que hay, sabes que no se debe, no debes de tener en cuenta nada de eso, los celos se la comen, la matan, te odia y es la manera de desahogarse...
- Pues me cansé, Lucas, de ahora en adelante voy a responder a cada provocación, y sabes que puedo, si ella cree que, con eso, lo tiene todo controlado, se equivoca... si ella es mala yo puedo serlo más... ¡mucho más!
El silencio. Sus ojos fijos en el enlace, el fondo verde, las letras blancas, la pequeña frase que lo acompañaba, las risas que lo sostenían. Lucas en silencio. Ella también:
- Lucas, yo no he dado ni un paso para ofenderla, soporté, eliminé, quité lo que podía dañarla, cuando tú sabes que no eran alusiones... y ella me castiga, porque no puede castigarte a ti, y no lo voy a tolerar... sus trapos sucios que los lave en casa... Y luego las amigas comunes, esas que vociferan, que alientan con más risas, que animan con comentarios... ¡no lo voy a tolerar...!
- Tranquilízate, es sólo un enlace, un cartel, una foto... Es sólo un...
- ¡No...! sabes perfectamente que con sólo dos frases, confirmar que hace tres semanas nos vimos, colocar una foto, un beso, callaría para siempre bocas que deben de callar, que están donde están porque creen lo que quieren creer, porque no son capaces de reconocer que no hay nada, que, como tú dices, todo es fachada... pero más insultos, más indirectas hacia mí ¡no...!
Respiró profundamente. Él intentó convencerla, ella repetía, ella reiteraba, tenía todo lo que necesitaba para hundir aquel mundo desde el que se la atacaba. Ella podía hacerlo, no lo iba a hacer por él, porque él se lo pedía. Y su dignidad, su orgullo, iban lentamente apareciendo, haciéndole ver el dolor tremendo de tener que soportar los dardos contra su rostro, aún sabiendo la verdad. La verdad oculta. La que ella no podía pregonar para hacer enmudecer al mundo ficticio y fingido que la insultaba, que intentaba reírse de ella...
Noelía colgó el teléfono. Bebió un trago de piña colada, se sorbió las lágrimas. El te quiero final de Lucas, en voz baja, susurrado, haciéndole ver que la entendía, las lágrimas lentas que comenzaron a salir. Miró de nuevo el enlace, lo leyó, y sin poder evitarlo, como quien dicta sentencia, musitó "No, no eres feliz, sólo quieres que yo lo crea, y yo ya, tu vida, sé que gira en torno a una mentira"....