16 sept. 2013

VILLANOS, ZORRITAS, HIDALGOS, SEÑORAS Y OTRAS ESPECIES RARAS...(Reto con Maribel Lirio).

A esta hora de la noche, después de leer la entrada de Blog de Maribel Lirio, después de que anoche, con una nota de autora yo decidiera explicar algunos detalles de mi novela "Las manecillas del reloj", después de que ella me dijera que era buen tema para plasmar en un artículo largo, me dispongo a "disparar" mi bala, la suya ha sido certera... muy certera. Pero yo voy a enfocar el tema en las autoras rurales, las que vivimos en espacios cerrados, las que, al conocernos todo el mundo corremos el riesgo de que nos atribuyan libre y alegremente las historias que escribimos. Ya me comentaba Felisa Moreno, escritora alcaudeteña, que tenía el mismo problema, esto es, que ponían su rostro y su persona en las historias que narraba. Suele pasar. Se conoce tu rostro, se conoce tu cara, escribes sobre una mujer de tu misma edad, así pues, puestos a imaginar, vamos a colocar la historia completa... se corre un gran error, porque habrá una novela en que la protagonista haya sido violada, o tenga mil amantes, o esté loca, o pierda hijos en abortos voluntarios... y ¿entonces?, supongo que seguirán poniendo la cara de la autora y pensarán que esa ha sido su vida. Un error que es tan normal como otro cualquiera, porque basta repasar la vida de la autora, sus pasos, sus trabajos, para comprobar que en realidad esa no ha sido su vida... pero nos gusta el morbo, nos gusta catalogar y nos gusta enjuiciar, es un defecto de forma y de fondo, porque es divertido, porque mientras elucubramos sobre la vida ajena tal vez pensemos en lo bien que se lo ha debido de pasar la autora. Maribel me decía que ella no explicaría, que ella dejaría el morbo pendiente, que ella dejaría que pensaran... Maribel hablaba de la valentía de las mujeres como Laura, que dejan a un lado el señorío femenino (¿Eso qué es?) para vivir una pasión con un villano que no supo ser hidalgo (nunca saben), los villanos son villanos, aunque intenten cambiar, aunque aparentemente una crea que han cambiado... hay un dicho muy rural, muy de campo que dice que "Quien cochinito nace, marrano se muere", esto es así, quien nace con una condición le acompaña siempre... Los varones villanos e hidalgos no se diferencian mucho, porque la hidalguía, esa que cantaba Manolo Escobar, es una virtud trasnochada, poco valorada y en desuso...  pero eso sí, la decencia femenina sí se valora, al menos de cara a la galería, aunque luego, ese refrán de las abuelas que se decía a media voz, siga haciendo estragos, porque todas recordamos que en algún momento de nuestra vida hemos escuchado que una mujer tiene que ser "una señora en la calle y una puta en la cama", y eso, amigos, es lo más bajo que se puede decir, porque las putas (con perdón) son señoras que tienen una profesión que escandaliza, que se menosprecia, pero que se menosprecia mucho más en bocas de señoras decentes... y llegados a este punto yo me pregunto ¿qué es la decencia?. Bueno, hay tres acepciones que vienen como anillo al dedo:
1.- Recato, respeto a las convenciones sociales.
2.- Respeto a la moral sexual.
3.- Dignidad y honestidad en los actos y en las palabras.
Y yo, que soy pensadora por mí misma, creo que las dos primeras me sobran, porque nadie tiene el poder de crear normas sociales para su sagrado cumplimiento general, ni es quién para imponer una moral sexual a medida de sus narices y de sus ideas... Así pues, yo me quedo con la tercera definición, y en ese aspecto hay mucha "indecente" que tiene más decencia que las que personas que respetan las dos primeras y pasan por alto el respeto a la dignidad personal, a las libres decisiones, a la vida privada y a las ideas propias del prójimo... a mí me gustan los hidalgos, los villanos, las zorritas y las señoras, todas aquellas personas que hacen de su capa un sayo y que actúan con valentía, porque nadie morirá por ellas y nadie vivirá su vida...Y cada palo que aguante su vela.

LA AUSENCIA DEL PRIMER DIA...(Reflexiones de una madre)

He terminado de recoger los juguetes que anoche dejó desparramados por doquier, desde el salón hasta su dormitorio me he ido encontrando vaqueros, tractores, puzzles, a Spiderman, al Pato Donald... y no sé por qué se me iba instalando una sonrisa nostálgica y suave, y unas lagrimillas amenazaban con salir. He echado de menos los grititos míos, esos histéricos, los sonidos onomatopéyicos suyos, esos de tractores, ambulancias y coches de policia. He echado de menos sus "mami cuando comemos", su voz chillona y sus rebotes, los que ha heredado de su mami. Es su primer día de cole, y me he encontrado pensando en cómo estará, si podrá caer por la escalera, este año les cambiaron al primer piso. Me he preguntado si se olvidará de ir a hacer un pis, si tendrá hambre antes del recreo. He estado preocupada por su pelea con compañeros, es de carácter impulsivo y eso le traerá problemas... Mi Alberto, mi peque, se ha ido hoy, me ha dejado la casa sumida en un extraño silencio y una quietud inquietante. No sabría explicarlo. Me han cundido las faenas, no tuve que dar mil paseos para cambiar los dibujos, ni llevar agua al salón, ni ordenarle que no caminara hasta que el suelo se seque. Hoy ha sido un día ràpido, pero está siendo el más lento de todos, porque le echo de menos. Mucho... Confieso públicamente: Echo mucho de menos al torbellino que inunda mi casa de risas, de gritos, de enfados maternales y filiales, de palabras de castigos que rara vez cumple, echo de menos que me ayude a tender la ropa, que se siente frente a mí mientras cocino, que coja una bayeta y limpie, aunque yo tenga que repasar después...
Resumiendo... ¡¡¡ECHO DE MENOS LA VIDA!!!!
La vida que me da mi niño, que es un trasto pero que es el mejor de los trastos porque esconde un motor que hace que todo gire... Y él estará disfrutando, con sus compañeros, esos que anoche nombraba, uno tras otro. Esos a los que encontrará y con los que compartirá un curso feliz y sorprendente, en donde volverá a tener dificultad para mantener la atención, en donde volverá a aprender vocales y consonantes, y números, aunque le cueste un poquito más, en donde volverá a dibujar perfecto y colorear estupendamente, porque eso sí lo hace bien. Un curso de empujones, de risas, de disfraces... Un curso de días tranquilos, mañanas que cunden porque tendré que estar pendiente solo de mí... pero le echaré de menos... Porque en unos días Martín se irá también, y por él he comprendido que, a pesar de todo, a pesar de lo bien que ellos estén, de lo que ellos disfruten, las madres siempre les echaremos de menos, supongo que es ley de vida... así que paciencia, las dos de la tarde llegan pronto y mi casa se volverá a llenar con los sonidos de las ambulancias, las peripecias de Spiderman trepando por el frigorifico, el Pato Donald buscando un tesoro debajo de mi cama y algún enfado con el castigo consabido, aunque, como ya digo, a él los castigos le duran poco....