22 sept. 2013

EL ESTRES DE LAS ABUELAS...(Reflexión de una ama de casa)

Hay dias de esos demenciales en que lo mismo estás dando vueltas haciendo una maleta, que tiendes una lavadora, que repasas un botón, que revisas los deberes, que vas haciendo la comida a saltos; descubres la bayeta y el Pronto encima de un mueble, una ropa sin ordenar, algunos papeles que tienes que archivar, la planta que no se regó... y te invade el estress. El estres. El estres es esa palabra moderna, recién adquirida, que resume una reacción fisiológica del organismo, al menos eso dice el diccionario...no sé. Yo hoy, mientras daba vueltas como una peonza por la casa, pasos rápidos por el pasillo, entraba y salía de una habitación a otra, pensé en mi abuela Encarnación... ¿mi abuela tendría o habrá sabido en algún momento lo que era el estres?... Tenía ocho hijos, lavaba en el río, cosía a mano, en la tienda tenía que hacer cola, porque las cuentas se hacían a mano, le daba tiempo a hacer conservas caseras, planchaba con ascuas de la lumbre, no tenía vaporeta, ni suelos de mármol o granito, fregaba de rodillas, no disponía de agua corriente, tenía que ir a buscarla.,.. Ya sé que son otros tiempos, ¡por supuesto!, esa es la excusa y la respuesta que todas tenemos, ¡faltaría más!... Pero la naturaleza femenina sigue siendo la misma: llevamos un hogar, menstruamos, llegamos a la menopausia, seguimos pariendo, tenemos que alimentarnos, vestirnos con ropas planchadas... eso sí, ahora decimos que trabajamos...fuera, quiero decir.
Recuerdo hace años, cuando una de mis primas mayores ya era mamá, yo era una jovencita, estabamos en casa de mi abuela Encarnación visitándola, el hijo de mi prima estaba un poco nervioso, ella aludió al parque infantil, ese aparato anti-estres materno y relajante infantil, y mi abuela, mirándola incrédula, llevándo sus ochenta años con aquella dignidad de señora que siempre tuvo, le sonrió, mi prima prenguntó qué pasaba y mi abuela, estupenda señora ella, dijo:"Pensaba en cómo he podido críar a ocho hijos sin parque infantil"... Nos quedamos calladas, porque en definitiva llevaba razón.
Ahora, sea por lo que sea, las mujeres estamos estresadas, nos falta tiempo, tenemos horno, agua corriente, plancha con calderín, lavadora digital, no se nos ocurre tener ocho hijos, compramos en tiendas de ropa estupendas, trabajamos como burras y por consiguiente nos estresamos. Hemos irrumpido en el panorama laboral con fuerza, somos superwoman, servimos tanto para un roto como para un descosido... Pero es bueno echar la vista atrás, porque todas hemos tenido abuelas, de esas que se colocaban la canasta de mimbre en la cadera, que rompían hielos, que se arrodillaban con sus delantares y fregaban suelos de cemento, de esas que cosían a la luz de un candil, de las que blanqueaban ropa a fuerza de restregar y usar jabón casero, que dicho sea de paso cocían ellas en aquellos lebrillos de loza... Hemos avanzado tanto que a veces pensamos que siempre fue así, por eso nos ponemos histéricas cuando se va la luz y se para el lavavajillas, cuando se rompe una cremallera imposible de sustituir o cuando llegan las siete de la tarde y estamos fregando un balcón... Y es que, hay días en los que yo sigo acordándome de mis abuelas, y pienso que, si yo estoy estresada es, ni más ni menos, porque abarco mi mundo, porque creo que me supera y me saturo yo misma... No es trasnochado, ni antiguo, ni siquiera cateto, mirar un poco atrás, sólo por el placer de descubrir que somos afortunadas, que tenemos tiempo para nosotras, que hemos avanzado mucho, que no necesitamos tirarnos al suelo para fregar, ni acudir a ríos para lavar... No reclamo nada, pero es justo hacer un reconocimiento a ese estres que las abuelas ignoraban, y que seguramente resumían, cuando llegaba la noche, en una frase tan simple como "Estoy cansada".-

(Para mis abuelas Francisca y Encarnación, que a lo largo del tiempo que las disfruté me enseñaron el valor de la mirada femenina echa trabajo, ternura y sacrificio.-)

LAS FRASES QUE TE MARCAN... (Reflexión personal de una frase viajera)



"Lo que más duele en la vida es aquello que nunca te has atrevido a vivir.- Seskya.


Es bueno de vez en cuando refrescar la memoria... Hace algo más de un año, cuando volvía de un viaje que, precisamente terminó en Sant Juliá de Lória, en Córdoba, mientras esperaba el autobús de regreso, en el baño, me encontré una de esas frases lapidarias que se escriben en las puertas de los aseos de señoras (no sé si también los caballeros son dados al mágico arte de frasear en los baños)... la frase me gustó mucho, llevaba en el bolso un pequeño bloc donde suelo anotar cositas, y lo anoté. El bloc lo guardé y lo sustituí por otro, pero ahora, preparándo mi viaje, ha salido mientras buscaba unos sencillos clic... El destino a veces nos juega estas pasadas, encontrar en un momento de tu vida, una frase que te persiguió durante un viaje. El año pasado, cuando copié esta frase de Seskya, una mujer anónima que andará por esos mundos de dios, yo estaba escribiendo "Las manecillas del Reloj", no pensaba en publicarlas, no pensaba que viviría todo lo que he vivido, que me atrevería a hacerlo... hoy doy gracias a la vida por haberme permitido recorrer este camino... Y encontré la frase, y la voy a usar en mi relato corto, el que ahora escribo... Pido permiso a Seskya, le doy las gracias, porque su generosidad al escribir una bella frase para que las señoras que pasaran por el baño de la >Estación de autobuses de Córdoba pudieran disfrutarla, y espero que no se haya borrado, que no hayan pintado la puerta, que siga allí, escrita sobre madera, en un angosto baño... Hay palabras que cuando se unen crean una frase tan bella que se nos queda grabada, y que al leerla te remonta al momento en que la viste por primera vez... Buenos días, disfrutar de la vida, disfrutar de las frases hermosas que personas anónimas dejan a su paso por las estaciones del destino. Pasad un bonito domingo, ¡¡ y vivir, para no arrepentiros mañana por no haberlo hecho !!....