9 oct. 2013

AQUELLOS AMORES PLATÓNICOS... EL ATRACTIVO DE LOS DEPORTISTAS... (Reflexiones de una madurita)



Alberto comenzó su andadura en eso de patear balones. Me contaba hace unos momentos que es defensa, delantero y portero, lo de central todavía no lo ha asimilado. Es decir, que mi hijo puede jugar solo sin necesidad de los diez restantes. Me hacía reír. Me hacía recordar mi pasión por el fútbol. He hablado en alguna ocasión de que las mujeres también sabemos de fútbol... Yo un poco, lo que me inculcaron desde niña, aquellos partidos radiados primero, el gran Matías Prats, que inventaba palabras, que describía fueras de juego como nadie. Yo soy "merengue", es decir, soy madridista. Sello genético de los Barrera. No hay ni uno solo de los miembros de mi familia paterna que sea de otro equipo...yo creo que si hubiera salido alguno se le hubiera retirado el apellido, porque aquello era martilleo diario con los Benito, Del Bosque, Pirri, Camacho, Miguel Angel, García Remón... y Santillana... mi gran amor platónico.

Yo no sé por qué desde siempre los futbolistas han ejercido ese poder de atracción. Claro que antes todo era mucho más comedido, no decíamos lo de "está muy güeno" porque en una adolescente eso resultaba feo, se decía "es muy guapo", se pensaba "está como un queso" y se deseaban las piernas fuertes y robustas de muchachos que estaban en la veintena... es decir, igual que ahora pero con un vocabulario menos agresivo sexualmente. Mi amor por Santillana se remonta a los siglos de los siglos, al día que descubrí su melena, que llegó al Madrid, que en casa de mi tío Gerardo mis ojillos de adolescente con doce años descubrieron en el Marca a un muchacho cántabro, no muy alto, pero que me dejó atontada. Desde aquel día, aparte de los cantantes de moda, yo en mi dormitorio colocaba todo lo que la prensa publicaba, los posters de Real Madrid, sus elevaciones increíbles cabeceando una pelota... todo él... Más tarde, como jugadora de baloncesto en aquel equipo que don Victoriano (mi querido profesor) creó en 7º de la E.G.B. me aficioné a sentarme frente al televisor y ver partidos de baloncesto... del Madrid, naturalmente... y descubrí a Carmelo Cabrera... Carmelo Cabrera era el rostro ingenuo de un canario super guapo, atlético, con una sonrisa encantadora. Yo, puesta a elegir, me quedé con los polos opuestos, un montañés y un costero, para tener de todo... Mi padre, el pobre, entraba a mi dormitorio, miraba los ídolos de su hija y se preguntaba el pobre qué había hecho mal. Mis cantantes comenzaron a desaparecer, porque en su lugar prefería admirar a deportistas... bueno, a dos deportistas...
Esta noche busqué sus fotos en internet...¿qué habría sido de ellos?... Pues sí, han envejecido, como todos, ya no son aquellos jóvenes que peleaban una pelota, ni que lucían piernas en pantalón corto... El tiempo ha pasado para todos. Mirándoles me llené de añoranza, de esa nostalgía que te hace sonreír por lo que se fue, pero que te deja el gusto dulce de lo que fueron... Y me siguen gustando, les sigo encontrando el punto exacto de atractivo maduro, rozando la sesentena, esa que, en aquel tiempo, yo llamaba vejez... pues no, no son viejos, son señores estupendos, canosos e interesantes, capaces de despertar el interés de cuarentonas que rozan la cincuentena. Hay señoras de mi edad que miran a yogurines, de esos musculosos, de los que despiertan pasiones con la mirada... Las hay que entienden que la edad es el complemento perfecto de un hombre para una mujer de una edad determinada, que nada se va, todo se transforma... Pero sobre todo, mirándoles he comprendido que, hoy igual que entonces, las chicas se fijan en futbolistas, más que entonces, porque antaño no eran tan ricos, ni tan famosos, ni tan mediáticos...eran simples jugadores de fútbol que no cobraban por publicidad, ni perseguían modelos, ni eran metro sexuales, ni se hablaba de ellos en la prensa del corazón... y creo que si así hubiera sido no me hubieran despertado el interés juvenil que tenía por su misterio... porque después de todo, en realidad, a mí lo que me gustaba de ellos es que parecían gente corriente...
Miro a Alberto dormir, a él que hoy jugó por primera vez al fútbol en una escuela deportiva, que ha sido defensa, delantero y portero... que será central... que disfrutará compitiendo, que se enfadará, llorará, pataleará cuando pierda un partido, y sólo me preocupa que sepa jugar, que sea limpio, como Cabrera y Santillana lo fueron, que sea sencillo, que sea buena gente y que sepa perder... porque eso, saber perder, es básico para ser feliz...

Foto de Carlos Alonso González "Santillana" cuando era jugador del Real Madrid, aquel 9 inolvidable... y en la actualidad.
Foto de Carmelo Cabrera, el 7 del Real Madrid y su picardía en el campo, y su foto en la actualidad.