10 oct. 2013

LAS LÁGRIMAS DE TUS GOLPES.... (Poesía contra el maltrato de género)

Querido amor que fuiste y que no eres,
que llenaste de silencios desolados
mis labios de carmín y mis entrañas,
cerraste mis ojos tan despacio
que ni siquiera noté que los cerrabas.

Dejaste que mi vida se ocultara
entre tus golpes y entre tus palabras,
entre la ira de tu puño alzado,
entre la voz que rompía mi mirada,
y dejé de amarme y de quererme,
de respetarme, de escuchar mi llanto,
de hacerme fuerte y levantar el muro,
de pensar en huir. Deje mi santo
cuerpo dispuesto para el próximo golpe,
para el próximo insulto,
para el próximo lamento.

Ya fuiste, ya no eres,
tengo el poder de la libertad,
tengo la fuerza que me da la sangre
que derramé en los intentos vanos
de hacerte entender que te quería,
que el perdón que te entregaba era precioso
regalo, fuente de vida,
y tú rechazaste con tu mano
la paz que mi alma te ofrecía.

Ya soy libre. Ayer morí.
Ayer dejé que mi alma se marchara,
que se fuera triste lejos de tí,
ayer supe que ya no te amaba.
Cuando vi mi cuerpo que yacía
a tus pies, bajo tus gritos y tus golpes,
cerré mis ojos y lloré por tí,
y lloré por las mujeres y los hombres
que no saben vivir, que solo mueren
en el lamento del dolor que se genera
por no entender que el amor no es posesión.
Por no entender que el amor es sólo entrega.

Ni un golpe más, ni un llanto más,
ni un grito, ni una palabra que me humille,
ya llueve fuera, no en mis ojos,
ya dejé de temer...
¡ya soy libre! ¡ya soy sólo una mujer!

No me mataste ayer, ni fue tu mano,
morí el día en que dejaste de quererme,
el día que decidiste que tu fuerza
bastaba sola para retenerme
a tu lado, en tu celda, en tus dominios,
negándome la luz del sol y de la luna...
¡ya da igual! ¡Ya soy libre!
ya mi sangre lavó mi desventura,
lavó tu crueldad, lavó tus ojos,
recordarás mis besos,
los primeros,
recordarás mis manos y mis risas,
recordarás mi llanto y mi silencio.

Querido amor que fuiste y que no eres,
te pago con mi muerte, te pago con mi vida,
te pago con el luto de tus hijos,
te pago con la triste despedida
de lo que nunca debió ser y fue,
de la alegría que robaste impunemente,
te pago con mi sonrisa triste...

¡Ya soy libre, amor, así, tan suavemente!


Por todas ellas, las que sucumbieron a los golpes, las que no fueron capaces de gritar, las que recibieron la crueldad de la muerte, las desaparecidas, las encarceladas en jaulas de oro, las portadoras de burkas, las víctimas de ablaciones horrorosas... por ellas que lucharon y murieron... Por nosotras.-