20 oct. 2013

EL CONCEPTO DE LIMPIEZA... (Reflexiones de una ama de casa)

Decididamente el concepto personal de los términos es determinante para valorar los hechos y las situaciones. No todas las personas tenemos el mismo concepto de las cosas, de los términos, de los hechos. Somos personas autónomas que pensamos por nosotros mismos, y por tanto, nuestras ideas son personales...y los conceptos también. Esta noche me voy a centrar en el concepto de la limpieza, ese que las amas de casa, generalmente, tenemos en un diez en la escala de uno a diez, y los maridos, generalmente, lo colocan en un cinco...en un cinco en nuestro ranking, en el suyo supera el diez con creces. Es por esto que afloran las discusiones domésticas, cuando "ordenamos" que se limpie algo y luego repasamos el resultado...y es que, en ocasiones, nenas, somos el mayordomo con el algodón a cuestas... y lo somos, nos podemos reír pero lo somos. Yo tengo ya claro que, en mi santo hogar, mientras las pelusas no hagan piña y se paseen como la hojarasca en las peliculas del oeste, esas bolas que nadie sabe de donde salen, pero que cruzan la pantalla movidas por el viento, todo está limpio. Es decir, que cuando yo veo polvo por doquier, en casa se ve una simple capa insignificante... Las camas, esos muebles que nos ayudan al descanso, en mi caso personal, tienen que estar cuadriculadas, es decir, la raya del edredón tiene que coincidir con la raya de la almohada, el embozo tiene que estar totalmente recto, eso de los desniveles lo llevo fatal, ¡pero!...mi señor esposo ha llegado a la conclusión de que se duerme igual con un embozo recto que con otro oblicuo, total, para lo que va a durar (explicación muy socorrida en los señores)... Las camas son mi trauma, desde el internado, yo hacía mi cama perfectamente, pasaba revista la directora, miraba las esquinas, tenían que estar dobladas perfectas, nada de arrugar y meter debajo, había que cuadrar, así que, día sí, día también, la directorar tiraba de las sábanas y me obligaba a volver a hacer la cama...y todavía arrastró el trauma, me da la impresión de que Sor Pilar Feijoo va a entrar por la puerta de mi dormitorio, tirará de las sábanas y tendré que volver a empezar. Trauma puro y duro, lo reconozco... Como digo, cuestión de conceptos... Pero hay uno que creo que nos persigue a todas, el concepto de limpieza en la cocina, sobre todo a la hora de fregar los platos... Fregar los platos, para la mayoría de los varones fregar los platos es eso "fregar", los aledaños no existen. Ellos se atienen al tema en cuestión, si quieres que recorran todo lo que la limpieza de los platos y sus cercanías conlleva tienes que especificarlo, porque su recorrido termina en las palabras que tú digas... Asi sucede que, terminada la tarea, una entra a la cocina y se encuentra las migajas de pan en la encimera, algún charquito de agua, la vitro con un brillo dudoso, el paño de cocina en un lugar diferente, los platos fregados, eso sí, pero el fregadero un poco sospechoso... Y rematamos la faena. ¿Por qué?... Muy simple, el concepto de limpieza no es el mismo. Yo ya, llegado a este punto, cuando me dicen que van a fregar los platos, sonrío, me tomo unos minutos de relax, y cuando se termina su concepto de fregar entra el juego el mío... Supongo que todo será cuestión de cambiar conceptos, aunque, si soy sincera, no tengo la más mínima idea de cómo se hace eso...

... Y A PESAR DE TODO... (Poesía)

...Y a pesar de todo tengo que amarte,
en los silencios que el aire acoge,
en los espacios que en blanco dejas,
en las miradas que no respondes.
Tengo que amar tu indiferencia dolorosa,
esa que me deja marginada aquí, en tu orilla,
tengo que amarte por encima de las cosas,
y secar el llanto en mi mejilla.
A pesar de que el amor sea hielo frío,
que corta las entrañas y las pudre,
el amor que te deja en el vacío,
que te lanza contra paredes, te golpea,
te roba la sonrisa y la destruye,
el amor que se alimenta de promesas,
las que te hacen vivir y nunca cumples.
A pesar de tus miradas sin mirarme,
de tus palabras que salen de un infierno,
a pesar de las tinieblas con que cubres
el cielo de mis pestañas y mis besos,
a pesar de todo eso he de amarte,
mi corazón tan sólo entiende la llamada
del tuyo, compañero desleal,
que bulle por mi sangre,
que me late en las sienes,
que vive entre mi carne.
Te amo en la soledad de mis caricias,
en la boca que no besa,
en la piel que no responde,
en el tiempo con sus prisas.
Te amo igual que el prisionero
acoge la mano que alimenta
su presidio, lo acepta, lo acata, lo mantiene,
aunque su alma sepa del suicidio
al que va abocada su existencia,
la muerte que acabará con su martirio.
A pesar de todo eso, yo te amo,
repetirlo entre callejas en penumbra,
las que se hacen para que mis pasos vaguen
entre esquinas creadas por las dudas.
...Te amo a pesar del sacrificio
que supone tu amor,
a pesar del desgarro en las entrañas,
a pesar de morir en mi dolor...