28 oct. 2013

TE TENGO EN MIS MANOS... (Relato).

A veces, las casualidades, de repente, te dejan abierta una ventana que desconocías que estuviera. Belén había abierto aquella mañana la ventana, se había convertido, sin esperarlo, en una de esas espías domésticas que sueltan un "¡Te tengo!" cuando en su vida se ha instalado el caos momentáneo que da lo desconocido. Su amiga María le había enviado aquel juego inocente, en el que, sin saberlo, se iba a colocar entre un listado de fotos y nombres alineados y coloristas...y desconcertantes. Se vio metida en una página de contactos, de esos que buscan "amistad y lo que surja". La tarde de antes discutió con Roberto porque él tuvo un descuido imperdonable, de esos que rozan el límite de la ruptura, y ella fue centro de insultos varios a través del móvil, vía sms, de indirectas irónicas vía ordenador, y se sabía centro de burlas y comentarios en algún café robado a la mañana. No conocía aquella página, sabía que se llamaba Badoo, y que su foto estaba allí... pero, sorprendentemente, al pinchar sobre el enlace saltaron, una tras otra, las fotos de todos sus contactos, todos y todas las que alimentaban aquella página desconocida e intrigante. Por el conocimiento personal de algunos de ellos supo enseguida que se encontraban allí víctimas de la misma carambola que había jugado con ella... pero había un nombre, había un rostro, aquel que la había insultado, la que le había lanzado indirectas, la que había dicho que no tenía vergüenza por estar liada con su marido, poniendo en mayúsculas la palabra marido...
"¿Qué hacía Montse en aquella página...?" investigó, le pudo la curiosidad y se armó de paciencia, una paciencia infinita para, día tras día, visitar el perfil de Montse, preguntó, indagó cómo podía tener acceso, "Hazte un perfil masculino", le sugirió su amigo Julio... y lo hizo. Se creó un perfil varonil, afincado en la zona geográfica que Montse demandaba... Montse que estaba en aquella página, en aquel Badoo desde el 2009...
"¿Roberto sabía algo de aquello...? ¿su MARIDO conocía el perfil de su mujer en Badoo...? ¿Tenía conocimiento de que desde hacía tres años su mujer chateaba por esos lares cibernéticos buscando "amistad" masculina...? ¿Tan pocos amigos masculinos, de esos de siempre, los leales, los honestos, los fieles, tenía Montse para recurrir a una página de contactos...? ¿O es que era consciente de las infidelidades de Roberto, mucho antes que la mía, y quería vengarse de aquella manera...?"

Belén marcó el número de Roberto, lo hizo meses después, cuando comprobó que Montse, a lo más en un plazo de dos días, tenía actividad en aquella página... Cuando le envió un mensaje camuflada en el perfil creado, cuando le contestó ella, cuando confirmó que, puestos a insultarla, Montse no tenía la talla moral para hacerlo, puestas a lanzar indirectas, de esas que a las mujeres les gustan tanto vía redes sociales, tampoco tenía derecho...¿Quién era Montse, que mendigaba amistades masculinas, que reclamaba las obligaciones de fidelidad de su marido, para cuestionarla a ella, para amenazarla, para criticarla...? Belén sonrió triunfal cuando fue descubriendo, lentamente, sin prisas, que tenía enfrente a una mujer despechada, le dolió comprobar el grado de indignidad femenina que se puede conseguir cuando, con la negrura de la conciencia, nos permitimos el desprestigio de los demás... Belén esperó que el teléfono diera unos tonos, escuchó la voz de Roberto. Le cogía en mal momento. Serán sólo unos minutos:
- ¿Tú sabías que tu mujer está en una página de contactos?
El silencio detrás del teléfono. Belén se hinchó de orgullo personal por lo comprobado:
- No, pero ahora ya lo sé, porque si has sido tú la que lo ha comprobado estoy seguro de que lo has hecho bien...
- Lo hice tan perfecto que hasta yo me sorprendo...¿tú no te sorprendes de esto?
- ¿De qué, nena?
- De que ella se atreva a cuestionarme cuando lleva tres años buscando amistades, según ella, en una página de contactos...
- Puede hacer lo que quiera -se hizo una pausa, no habló Belén, esperó y tuvo la respuesta que sabía que era-, esto es fachada, te lo he dicho mil veces, todo es fachada de cara al exterior, dentro ella sabe lo que hay, se cumple como un trabajo más, me cuesta horrores hacerlo, se hace lo que se tiene que hacer, pero sabe que mis silencios, mis pensamientos y mis momentos no son de ella... y tú también lo sabes...
- No sabía esto de la página, pero ahora juego con ventaja, porque ya, cariño, sé que cuando ella sonríe contigo, cuando habla de amor, de las relaciones tan sólidas, de sus estructuras familiares perfectas, sé que no es nada, no existe, y eso me da un poder increíble, me da el poder de copiar la página, copiar el perfil y ponerla en su lugar, a vista de todos...
- ¿Cómo te has enterado tú?
- Porque por una carambola, un juego que envió María, me vi metida de lleno entre esos perfiles, fue cuestión de variar situación geográfica, de crear un perfil masculino...-pensó que debía de dar más explicaciones-, estamos un buen número de conocidos ahí dentro, pero nadie tiene actividad reciente, yo sí, yo he intentado indagar, y lo he conseguido... pero una mujer que durante tres años está en esa página, no es de forma involuntaria, y si durante un mes tiene actividad frecuente tampoco... por cierto, su ex cuñada también engrosa esa lista...
- ¿También...? Bueno, de ella no me sorprende demasiado...ni de Montse tampoco, puede ser una forma de afirmar su autoestima, la tiene muy desplomada últimamente...
No se rieron, no hubo bromas, no hubo ni el más mínimo deseo de despedazar a nadie... Belén suspiró, le había tocado en suerte, en aquella ruleta, aprender a vivir con los silencios a sufrir los desprecios, a ser la parte culpable, a ser la "mala" aparte de "la otra"... pero ya no había lugar, porque ahora, con todo aquello, sabía que había muchas "otras", las que en las cavernas de su vida ocultaban bajo piedras sus hechos y sus actos. Esperó la voz pausada de Roberto, su despedida, no tenían más tiempo. A eso también se había acostumbrado Belén, a luchar contra el tiempo, pero se había situado tan bien en el campo de batalla que arañaba los segundos mejor que nadie:
- Adiós, nena, te tengo que dejar, luego quedamos y hablamos otro poco... y gracias, porque ella no lo sabe, pero acabas de darme un arma tremenda para usarla cuando deba... Te quiero y lo sabes...
- Tú también...hasta luego... Después de todo no es tan lista...y habrá "listos y listas", pero ella también forma parte de ese entrecomillado, porque tampoco lo ha sido... Besos, cariño, hablamos luego...
Colgó el teléfono... Miró una foto de ellos, aquella que se hicieron en la visita de él, la noche de un paseo tranquilo, cuando Belén, como regalo sorpresa, le entregó el primer amanecer juntos... Suspiró, miró hacia fuera, el invierno se acercaba, un cielo gris amenazaba lluvia, vio su imagen reflejada en el espejo del salón y sonrió... "Después de todo, Montse, no has sido tan lista"... cerró los ojos y sintió que se le alegraba el día....