29 oct. 2013

LAS SILUETAS INVISIBLES... (Poesía)

Lacerada el alma con dardo de angustia,
el dolor inmenso que cabe en mis manos,
la pena en los ojos, cuajados de agujas,
el mar desbordado, la hoja en el viento,
el viento cansado, negro firmamento,
tranquilos mis labios
que fueron sellados,
que son silenciosos y no dicen nada.
La extrema tristeza, el duro cemento
que enlosa mi boca y tapa mis palabras.
Las aguas de un mar que se agita dentro,
que dentro se queda, que dentro se calma,
palabras sencillas de sencillas gentes,
las sombras que besan, las sombras que abrazan,
que aunque no las veo las siento a mi lado,
que me dan el aire cuando a mi me falta.
A esas voces dulces, a esas manos suaves,
para las presencias que nadie sospecha,
presencias serenas, presencias tranquilas,
que cogen mis riendas y enfilan mi vida.

Las siluetas invisibles de quien da alegría,
de quien sin saberlo te regala un día
repleto de horas, repleto de ansias,
lleno de esperanzas, lleno de sonrisas.
Tranquilas las aguas, pasó la tormenta,
pasó la zozobra y pasó la duda,
y pasó la vida... y quedó la espera,
queda dar las gracias por la gran ayuda
de las sombras largas, las que nadie ve,
las que me acompañan y las que me miman,
y las que me dicen que el día que pasó,
fue tan sólo un día,
que la vida es larga, que el camino es lento,
la mayor virtud la que llevo dentro,
la que nadie ve, la que yo mantengo.
Gracias a las sombras, que con su presencia
me hacen saber que la vida existe,
que la vida es risa para quien camina
con siluetas hechas de junco y de mimbre.


Foto de Bernardo Roa (Gracias por esta foto, Bernardo).-