18 nov. 2013

QUIERO TU SONRISA... (Para una amiga que tiene los ojos tristes)

De esas cosas que no entiendes, que no sabes cuándo sucedieron, ni el por qué, ni el cómo, esas cosas que pasan sin que nadie te advierta, que te cogen por sorpresa y te hacen entristecer la mirada y llamar a las lágrimas. La fuerza que te abandona, los recuerdos que se instalan, crueles, los más dolorosos, y no sabes en qué momento los llamaste... Y recuerdas que tú eras feliz, eras alegre, eras luchadora, eras fuerte... Eras todas esas cosas que sigues siendo pero que has olvidado, porque por algún motivo que no conoces te han hecho estar cansada, tumbada, con los ojos cerrados y la mente perdida... Te hablan de depresión, esa palabra asesina, que mata a la propia vida, a la que ves a tu alrededor y no quieres... Pero tú no eres así, y lo sabes, y sabes que, con un soplo de oxígeno del bueno todo volverá, que no tienen razón de ser las lágrimas, que todos tenemos baches, que todos saltamos obstáculos, que todos somos carne de penas y de llantos... Somos humanos, por lo tanto, ese mecanismo mental y emocional puede fallar, como falla el corazón, como fallan los músculos... pero ¡claro!, los músculos y el corazón se ven, son palpables, y la mente no, el alma no se ve, y cuando está herida nadie lo sabe, nadie lo nota, es invisible, sólo lo notas y lo sabes tú, y eres tú quien tiene que decidirse a trabajarse el regreso, a volver a tu estado natural, ese que ahora no encuentras...¡Volverás!... Las mentes fuertes, los espíritus salvajes, lo que tienen, es que al final encuentran su sendero, igual que las aguas, aunque se seque el manantial, cuando llueve y se recupera tiende a restablecerse en la senda que fue suya. Y la vida es tuya, querida amiga, aunque no lo veas ahora porque los árboles del camino elevaron sus copas y taparon tu sol, sólo tienes que moverte un poco, caminar en busca de un hueco en el bosque desde el que puedas mirar hacia arriba y encontrar los rayos. Y habrá gente que te ayudará, porque ya nos tienes, ya los tienes... La vida, esa amiga cabrona que a veces te traiciona, suele, a la larga, devolverte lo que es tuyo, y tuya es la esperanza, la sonrisa, los enfados con tu carácter, las caricias a los tuyos, el respirar profundo y mirar un paisaje, tuya es la larga caminata, el cansancio que conlleva, las risas que te mantienen viva y los llantos que calman el alma. No te dejes vencer, porque si te dejas vencer la cabrona vida sacará la bandera de la victoria, y tú pensarás que nada valió la pena, y todo vale la pena, incluido el mayor dolor de la mayor perdida, porque eso, todo eso querida amiga, todo es vivir...
He mirado fuera y he pensado en ti, en tus preguntas, ¿cómo ha podido pasar esto? ¿Por qué a mí, que soy alegre, que soy vitalista?... Porque tú tenías tierra para sembrar, las personas que no tienen fondo, que no tienen un alma rica, lejos están de sufrir... Y es básico que tiendas la mano, porque te la cogerán, te mirarán a los ojos, te escucharán y te mostrarán el mapa de regreso a casa... Me pediste que escribiera sobre tu dolor, y te dije que lo haría, y te dije que estaba, y te dije que estoy... y aquí estoy, pensando en tu pena pero esperando tu sonrisa, esa que me debes, que te dije que quería, porque la necesito... y los que te miran y te tienden la mano también... Devuélveme a quien fuiste, porque puedes, porque sabes que hay "sanadores de mentes" que te explicarán el cómo, el cuándo y el por qué, y cuando sepas quién es el enemigo, segura estoy de que le habrás vencido... Por tí, para tí... quiero tu sonrisa...