5 dic. 2013

ESE SUEÑO TRAICIONERO QUE ME PRIVA DE.... (Relato y risas con Luisi)

Las mujeres, cuando somos amigas, muy cómplices y muy bromistas, solemos compartir secretos, unos muy serios, unos muy tristes, unos muy felices... y algunos íntimos e irrisorios, de esas veces que, aunque no lo digamos a gritos, nos hemos reído en el momento menos indicado, porque algo nos hizo saltar el muelle, porque no era lo que se esperaba, y convertimos la decepción en anécdota cachonda, o porque, sencillamente, no nos hemos enterado de algo que debió mantenernos alerta, pero que se nos robó por un estado de sopor tal que nos privó de jadeos, placeres y sonrisas posteriores...dicho así, como que desconcierta un poco. La historia completa, esa que te hace reír a carcajadas cuando se narra es de las de "si no lo cuento reviento", y aquí Luisi, que es generosa, que es simpática, y que sabe que hay anécdotas dignas de ser vividas, me dio todo el derecho a hacerlo. Sucede a veces (muy pocas, por suerte), que después de un día de juerga, de haber estado de copas, de llegar al lecho compartido con ganas de más juerga, no tenemos claro qué deseámos más, si dormir o seguir entregándonos al placer sexual, y en este punto como que te dejas llevar. Te tiendes en la cama, te arrastra el deseo, pero llega el momento en que lo que te pone realmente es cerrar los ojos, dormirte y roncar... esto no es crítica a la pareja, que seguro que su trabajo lo estaba haciendo muy bien, sino a que la graduación ingerida el suyo, su trabajo, lo estaba haciendo mejor. Una, que es de tumbarse plácidamente, de dejar que se recorra el mapa corporal, de cerrar los ojos y sentir, siente sueño, por muy placentero que sea el recorrido al que nos están sometiendo, y llega un momento en el que, sin poder remediarlo te vence el sueño. Y eso, tan sencillo, tan cómico y tan anecdótico es lo que pasó. El partenaire estaba totalmente a lo suyo, que debería de ser "a lo de los dos", supuso que el cierre de ojos se debía a lo que todos estamos imaginando, que es lo que sucede muchas veces, sin caer en la cuenta de que, en ocasiones, el sueño es más poderoso que el sexo, que suele pasar... y ella se durmió, y él hubo un momento en que supo que Morfeo había poseído a su nena antes que él, que la tenía en sus brazos, pero que ya puestos, mejor termina la faena, por aquello que diría José Mota "ir pá ná es tontería" y ya que estamos en ello aprovechamos el camino. Dormida o no, el camino es el mismo, él estaba despierto, la que se estaba perdiendo la tanda de jadeos y placeres era ella; después de todo el morbo aumenta, ya sabemos la naturaleza varonil (porque nosotras, lógicamente, de morbo sabemos poco, y si sabemos o soñamos lo callamos o leemos las Sombras), esa naturaleza que se ve reforzada y aumentada con el concepto morboso de saber que, hagas lo que hagas, la otra se ha dormido, no te van a contestar, no te van a reprochar que lo estás haciendo mal, por lo tanto, se trata de terminar la siega... Y se terminó... Y a la mañana siguiente, más que nada para satisfacer la curiosidad, ella pregunta eso de "¿Qué pasó anoche?", que de haber sido formulada a un macho ibérico hubiera supuesto un problema, pero cuando enfrente se tiene a una persona con sentido del humor, pero sobre todo sentido del deber, se le informa del recorrido espectacular hecho "mientras dormías", que es un título que viene como anillo al dedo...
Hay conversaciones que provocan risas, que te hace ver que a todas, lo digamos o no, nos han pasado anécdotas sexuales que nos llevan a pensar "si lo digo no se lo cree nadie", y nos hace ver que, en esta vida, todo depende del color con que se mire, que puede haber momentos preciosos (nada más bonito que hacerle el amor a una mujer mientras duerme, pensarán las más románticas) o momentos llenos de humor, de carcajadas, que quedan para recordar... para que luego se diga que el sexo es siempre lo mismo... pues no, hay ocasiones en las que la frase "ni me he enterado" es totalmente cierta...