8 dic. 2013

A TRAVÉS DE UNA MENTIRA... (Reflexiones de la madrugada)

Anoche decidí  tomarme un descanso, en silencio todo, buscando algo que me apeteciera ver, recuperé aquella película que de vez en cuando viene a mi memoria. Me gusta revisar "Algunos hombres buenos". El alegato final de Nicholson me parece genial, las dudas que crea, la confrontación con Cruise que desea que confiese, que desea que diga, que desea que confirme, que basa su ataque en una suposición, en nada factible ni palpable, en una mentira sostenida por el tono, por las formas, la manera de acuciar, de rodear, de agobiar, las palabras justas, las que lanza, las dudas razonables... Me gusta... Me gusta la fuerza de Nicholson, pero sobre todo me gusta su pregunta, me gusta la inquietud que crea, el rostro de Cruise "¿Está preparado para escuchar la verdad?"... Es una pregunta que me hago muchas veces, que estoy segura de que todos nos hacemos muchas veces. Esas ocasiones en que gritamos, espetamos al rostro ajeno "¡Dime la verdad, sólo quiero la verdad!"...¿De verdad queremos saberla? ¿Estamos preparados para escuchar, para aceptar, para asimilar?... Tenemos una sospecha, queremos confirmarla, creamos incluso mentiras que enhebren la verdad que deseamos, decimos sin decir, damos rodeos, lanzamos dardos sin tocar la diana, sólo aproximándonos; todo esto simplemente porque deseamos conocer una verdad que, aunque lo gritemos a los cuatro vientos, no estamos seguros de querer saber... Hay un momento de inflexión en el alegato de Nicholson, que, si lo escuchamos serenamente, es nuestro alegato, el que tenemos los que sabemos una verdad, los que somos dueños de la verdad deseada, los que soportamos el deseo enloquecido del que desea saber, los que somos la diana y a los que acarician los dardos sin lastimarnos todavía... Hay un punto de inflexión... Nicholson nos hace pensar, porque a veces, conocer la verdad desestructura toda una torre de sentimientos, de comodidades, de emotividades, de convencionalismos, de conformismos... deseamos saber la verdad creyendo que será la verdad que deseamos escuchar, la nuestra, "nuestra verdad", la que nos haga seguir cómodamente en nuestra vida, con la sonrisa de la victoria puesta y la arrogancia que da saberse dueño absoluto de la absoluta verdad... pero ¿y si no es así?... ¿Y si escuchamos una verdad que no queremos?, ¿una verdad que es totalmente contraria a la que deseamos oír, que nos lanza contra la pared y nos destruye el mundo?...
Querer sacar una verdad a través de una mentira, de inventar para conseguir lo que otro sabe, de indagar con medias palabras, con la duda en nuestras manos y la desazón del secreto que otro guarda... A veces no estamos preparados para oír la verdad, porque aunque la sospechemos, aunque nuestro corazón la intuya, en nuestro más escondido yo preferimos seguir ignorantes, porque si esa verdad se nos confirma nos destruye el universo creado, la ilusión construida, la tranquilidad en la que, hasta el momento en que se abrió la Caja de Pandora y alguien a quien pedimos esa Verdad Absoluta para la que pensábamos que estábamos preparados para escuchar, abre su boca, nos hunde la vida... A veces, si somos sinceros con nosotros mismos, deberíamos de dejar esa mentira "anzuelo" porque si pescamos la Verdad Abisal, esa verdad que vive en el fondo del océano y que es mejor dejar allí, podemos comprobar que vivimos la verdadera mentira, la misma que hemos creado para comprobar el poder de destruccion de una bomba que se nos ha lanzado a la cara porque nosotros lo hemos pedido...en ocasiones deberíamos dar la vuelta, no someter a un tercer grado a quien permanece sentado en el estrado dando explicaciones que podemos admitir para continuar la vida que, en el fondo, deseamos... viviendo como los peces abisales, más que nada porque así, esa verdad que exigimos, no podrá despedazar la vida que nos creemos poseer, la que nos creemos porque así nos interesa... como diría Nicholson, "Para seguir tranquilos en nuestras vidas"...