12 dic. 2013

PEPE, EL RECUERDO DE UNA MANO.... (Felicidades AMIGO)

El primer recuerdo que tengo de él, el primero organizado y clasificado es el de una mano. Aquellas Primeras Comuniones que unían a chicos con chicas. Hasta aquel momento, el día de mi Primera Comunión, con mis siete añitos, yo no había compartido clases con chicos, tenía conocimiento de ellos por mis primos, mi amplio horizonte varonil se encerraba en ellos y en los vecinos (pocos) de mi calle. Fue el día del Corpus, cuando a todos los niños que comulgamos se nos vistió de gala, se nos alineó en una fila blanquísima, llena de coronas, vestidos largos, trajes de almirantes, guantes inmaculados y caritas rojas por el calor. Y se nos puso por parejas. Y a mí me tocó dar la mano a Pepe, con sus guantes blancos, con los míos también, con ese sentido del pudor infantil, el que ahora, por lo normal de la situación no se entiende, pero entonces, eso de compartir mano con un niño como que imponía un poco. Pepe fue parte del recorrido de la Procesión quejándose de que le sudaba la mano, se la limpió dos veces en mi inmaculado vestido, arrugué el ceño, puse cara de enfado, seguí cogida a aquella mano y decidí que el género masculino era insoportable, a pesar de tener cara angelical y unos hermosos ojos verdes...
Llovió mucho, crecimos, compartimos juegos en la calle de Los Leones, aquellas noches de verano formando grupos numerosos de chavales; nos hicimos mayores, compartimos pandilla, bailamos las mismas canciones con la misma gente, compartímos puente comiendo pipas, compartímos días de San Isidro, compartimos amigos, nos fuimos lejos, cada cual por su lado. Y un buen día él, durante un baile, conocedor ya de que había "alguién" a quien yo le interesaba un poco, mientras bailaba conmigo una camción lenta, fue acercándose al "alguien" interesado, que a su vez bailaba con otra amiga, y dijo aquello de "cambio de pareja", me soltó la mano, me dejó en otras manos, sólo dijo "luego me la devuelves", pero él sabía que me dejaba en las manos que no me devolverían, pero que él, Pepe, estaría si alguna vez las manos que me recogían me soltaban, desde entonces aquellas manos a las que me entregó me sostienen, pero la mano que me soltó era la de un amigo, el que entregó a otro a una amiga, sabiendo que entregaba a la mejor persona del mundo a una niña con "sus cosas"... Pepe es la prueba perfecta de que un chico y una chica sólo pueden ser amigos, y cuando lo son pueden ser los mejores... Discutimos, me canta las cuarenta, me bromea con un humor irónico y serio que, en muchas ocasiones, me deja sin palabras y hace que piense. Pepe llegó a mi mundo un caluroso día de verano, hace más de cuarenta años. Es bueno. En la amplitud de la palabra. De esos amigos que todos quisieramos, de los que se ríen contigo (yo sigo diciéndole que de mí, cosa que no está muy clara), de los que no necesito ver a diario para saber que están. El ramillete de amigos, esos que suele decirse que lo forman los dedos de una mano, y ellos, los dedos de mi mano, los amigos de mi mano, me hacen falta, todos; los que se ganaron que se hable de ellos con el respeto total y el cariño completo; será que han sido buenos, será que han sido honestos, será que han sido pacientes, será que han sido decentes en sus afectos... será que tenían que estar en mi vida, y por eso, los dedos, uno de los cuales es Pepe, siguen siendo necesarios para mi mano...Siempre pensé que se es según el ejemplo que se vive, en este caso es así. Buenas cepas dan buenos frutos. Por los días, por los años, por los minutos compartidos, por las risas (muchas), por las lágrimas (alguna que otra), por esa mano tendida, por que cuando me embarga la emoción él saca la fuerza de la lógica... por aquella mano tendida de niños, y por la que me soltó a los veinte, por este camino recorrido, con todo lo que ha conllevado. Por todo, Felicidades. Porque hoy, Pepe Tortosa Linde, cumple cuarenta y nueve años, y porque quiero que cumpla muchos más, y quiero que siga tendiéndome la mano cuando la necesite, y que me suelte cuando él  crea que estoy segura. Por todo eso, por todo esto que se resume en un sólo GRACIAS, te deseo amigo mío, que cumplas muchísimos más, con los tuyos, con todo lo que has construido junto a alguien que te mereció... Felicidades a esa mano que siempre estuvo y que está... y que sé que estará...