6 ene. 2014

DESENVOLVIENDO LA VIDA... (Reflexiones después de Navidad)

Se acabó. Hoy se rematan esas fechas, esas fiestas, esos días en que hemos vivido llenos de estres, corriendo para comprar regalos, haciéndo hueco en el estómago para una tapa más, recibiendo a familiares que llegan de lejos, encontrándonos con amigos a los que no vemos desde hace meses. Y esta mañana ha tocado desenvolver regalos. Los Magos pasaron anoche. El perfume que pedimos no ha caido, y es que los Magos están en crisis también. Nos hemos colocado la sonrisa porque, en el fondo, la intención es lo que cuenta. Después de todo son fechas para pasar por alto las menudencias comerciales y centrarnos en el fondo. Mis días de Reyes, aquellos de mi infancia, me enseñaron que los Magos, rara vez, traen lo que se les pide. A mí cada año me traían la misma muñeca. Se le cambiaba el vestido, se le ponía un lazo distinto y me colmaba de felicidad. Ahora ya sé la importancia de los regalos. Ninguna. El detalle de que piensen en ti he comprobado que lo tengo todo el año. Cuando estoy cansada y me ponen un café en la mesa sin haberlo pedido. Cuando me regalan un beso sorprendiendome por detrás cuando he estado triste. Cuando el teléfono me ha devuelto una voz familiar llena de cariño que me sonrió con su tono jovial. Cuando han cerrado la puerta con cuidado para que no me despierte y pueda seguir durmiendo... Mis regalos... Mi hijo mayor contándome sus cosas, mi hijo pequeño jugando, imaginando mil escenas y viviendo en la piel de mil personajes, mi marido tranquilo, enfrascado en un partido de baloncesto y narrándome el tanteador... Mis regalos... El abrazo de mi madre cuando voy a verla. El beso de mi hermana. El fundirme con mi sobrina sabiendo que un paso ha sido duro y costoso.... Los Magos están en crisis... Pero sólo en crisis comercial, en crisis emocional, sentimental, no. Porque lo bueno de los regalos es saber diferenciarlos de las "compras"... Un abrazo no tiene ticket para devolución, nunca viene grande, nunca está repetido... Hay regalos y hay compras... Yo prefiero los primeros. Que te entreguen una pasmina cuando tienes doce en el armario, un frasco del perfume de siempre, del que todavía guardas el del año anterior, unas medias que no te van con nada, unos pendientes que no te sientan bien... Desenvolviendo la vida, eso sí que es un regalo, quitarle el envoltorio a la sonrisa de ese amigo que te abraza, desenvolver la mirada cómplice con esa amiga que te conoce, y a pesar de conocerte te quiere, quedarte ensimismada mirando a lo lejos, las brumas de la tarde, los sonidos de gentes que vuelven a casa de sus trabajos, escuchándo gritos de niños y ver pasar la vida a tu lado en la ráfaga de viento que te roza la cara... Nadie pudo regalar jamás el primer rayo de sol, nadie podrá comprar nunca el azul del cielo...Hemos hecho de lo habitual y rutinario lo indiferente, pasamos como sombras por el mundo, valorando un envoltorio brillante de unos grandes almacenes, refunfuñamos si se olvidan de nosotros, sólo por el simple hecho de que no nos regalaron nada el día de Reyes, olvidándo todo lo que se nos regala durante el año...
Me gusta desenvolver la vida... Nunca fui de regalos... Aprendí a darle importancia al vestido de la muñeca, no a la muñeca, porque el vestido era lo que mi madre confeccionaba para ella, porque el valor estaba en desear sorprender; después de todo, en unos días, los juguetes estarán rotos, otros alineados en baldas de estanterias, cuando pasen seis meses algunos estarán olvidados... Pero seguiremos necesitando que se nos regale la vida... Seguiremos necesitando desenvolver la vida, porque el mejor regalo del mundo no está en ningún comercio...está en nuestros ojos, en nuestro corazón y en la sonrisa que entregamos mientras lo estamos haciendo...