13 feb. 2014

ENTREGÁNDOME VIDA... (A mi compañero de camino y de recorrido. Felicidades)

Naciste un día antes de S.Valentín y un mártes y trece, de esos negros y de mal augurio... pero creo que desafiaste al destino. Fuiste un niño inquieto, me contaron, nervioso, travieso, con gafas cuando llevarlas en un pueblo era extraño, diana de risas y burlas, delgadito, tímido con las chicas... conmigo también. Cumples años un día antes de S.Valentín, cumples años hoy. Más de medio siglo, cincuenta y dos para ser exactos... Dejaste de ser un niño tímido, me costó mucho que dejaras de serlo, aprendiste a reirte abiertamente con mis bromas, aprendiste que había heridas por tapar y lo hiciste muy bien, aprendiste que el carácter indómito no se doma, sencillamente se aprende que la libertad es un derecho. Aprendiste a amar y enseñaste muy bien cómo hacerlo... Has sido el compañero que necesité, el que me acercaba el agua cuando tuve sed, me empujó cuando me cansé, cargó conmigo cuando desfallecí y me levantó cuando caí... Fuiste el hombro en el que hundía mi cara para ocultar el llanto cuando me dañaron, el silencio que acarició mi pelo cuando todo se me agigantaba... Has sido el padre de mis hijos y hoy cumples años, un día antes de S.Valentín, porque naciste en mártes y trece, pero me has dado suerte... Fuiste un niño que no aprendió la maldad y un adulto que confió en la gente, has sido mi sombra, pero también el timón que manejó mi barco, aunque siempre digas que el timón soy yo, tal vez fuimos los dos, sin saberlo, el timón ha sido nuestra vida juntos, tú cogiéndolo con una mano, yo con otra, guiándolo lo mejor que hemos podido, sorteando iceberg y soportando tormentas, achicando agua, previstos los botes salvavidas por si zozobraba la nave...pero nunca llegó a encallar; las tormentas pasan, sale el sol después de que las aguas arrasen. En ocasiones me descubro recorriendo nuestro camino, mirando atrás, los momentos preciosos guardados, los momentos duros que no se mencionan, las pérdidas familiares, de amigos, las malas noticias, las buenas, las risas y los llantos... A veces te miro y me descubro...y te descubro. Aquel niño tímido que una tarde se me quedó mirando sonriendo, y yo pregunté por qué me mirabas, y bajaste la vista...y se cerraron heridas y se abrió mi boca en una sonrisa... Aquel chico que temía besarme por si me molestaba, que temía que pensara mal (cosas de la educación recibida), que esperó paciente a que yo decidiera mis momentos, que respetó mis decisiones, que no tuvo prisas por descubrir cuando se trataba de descubrir juntos... Y hoy aquel niño cumple años, cincuenta y dos años... Y durante todo ese tiempo ha crecido, formó una familia, ha tenido hijos, uno ya mayor que le llama cuando lo necesita, que sabe que tiene un padre ejemplo y ejemplar; y tu pequeño, que recorre su mundo y su abecedario sentado junto a tí, con tu paciencia y sus enfados infantiles... y me tienes a mí, que te miro y vuelvo a encontrarme, siempre. Tras el tiempo vivido, la libertad otorgada, los acuerdos tácitos y los cumplidos, los que deben de regir una relación lineal, sin demasiados altos ni bajos, aclarando momentos y situaciones, sabiendo lo que se vive y lo que se vivió, sabiendo el camino andado compartido...y sin saber cómo será el camino futuro que se desconoce... Y hoy cumples años; aquel niño delgadito ha crecido tanto que apenas se reconoce en fotos en blanco y negro olvidadas en álbunes familiares, aquel niño ha dado lugar al hombre que ahora, cuando el tiempo ha pasado, siempre me dice que volvería a repetir, el que me enseña que una broma rompe un enfado, que un silencio es la mejor respuesta, que no hay nada tan grave como para una discusión que distancie... Eres la paz y la calma, eres buena gente, de esas personas que miran de frente y guardan las armas, de las que saben que todo pasa, que hay que dar tiempo... Y hoy cumples años, junto a mí, junto a los tuyos, de cara a lo que queda, de espaldas a lo pasado; y abrazarás mi cuerpo y me besarás, como cada día, al llegar a casa, al irte, siempre, durante casi veintiséis años, porque nunca se sabe lo que el destino guarda cuando se cierra una puerta, porque nunca se sabe cuando será el último beso, como tú dices siempre... Costumbres hechas de amor, amor hecho de costumbre, y tus cincuenta y dos años recién salidos al mundo, muchos más por vivir conmigo, y sólo decirte que te quiero... Gracias siempre, por todo, por hacer que me descubra y que me encuentre... pero sobre todo, gracias por no intentar domar un carácter indomable... Feliz cumpleaños,