17 feb. 2014

MADRE... FELICIDADES... (Carta a mi madre)

Recuerdo, mamá, aquellos pasos que vigilabas, tus sueños aparcados, si es que alguna vez tuviste alguno; jamás supe de tus ilusiones, porque viviste para cumplir las de los demás. Recuerdo tu mano tapando mi boca con una bufanda, porque si cogía anginas la fiebre se me disparaba, y tú te ponías nerviosa. Te costó mucho tenerme, así que había que cuidarme. Te recuerdo en los días de invierno, cogierndo un hatillo porque había aceituna, aconsejándome que me portara bien con los abuelos, y asegurándome que volverías a la tarde... Y volvías... Recuerdo aquellas travesuras mías y tus riñas, tus enfados, algún azote a tiempo, muy pocos... y tu llanto cuando yo te hacía llorar. No entendía el papel de una madre, ahora ya sí. Ahora entiendo de tus desvelos, de tus silencios y de tus sonrisas. Ahora entiendo lo que duelen las separaciones, lo que sentías cuando te ibas o me iba... Has sido lo mejor que me ha regalado la vida, lo mejor, aunque ahora, por esas cosas de la distancia y este estres que nos embarga involuntariamente llenándolo todo de prisas
no te tenga demasiado cerca, y por esa pelea tuya con las tecnologías no pueda escuchar tu voz cuando quiero... Pero sé que estás, sé que de vez en cuando, los días en que te veo, me llegará tu aseveración sobre mi peinado, sobre alguna ropa, no te gustará algo de lo que lleve, de lo que diga, de lo que haga... Ahora sé que una madre no tiene que entender, sólo aceptar... Has sido la base, fuiste apoyo del compañero que te tocó en la vida, del que todavía estás enamorada aunque él ya no esté. Me has demostrado que el amor no muere nunca, que esos amores de los diecisiete viven siempre, hasta la muerte de los dos... Me has enseñado que los carácteres diferentes pueden amarse hasta el infinito y más allá, me has enseñado que la vida puede estar hecha de penas pero que es bonito llevarlas con una sonrisa y una palabra amable. Me enseñaste que la generosidad no se aprende, hay que nacer con ella a cuestas... Hoy cumples años, cuando tu lúcidez se va evaporando, poquito a poco, pero todavía entiendes que mis pasos no han sido nunca los tuyos, que yo fui rebelde y moriré rebelde, entiendes que soy distinta a ti y eso no es malo... Me gusta cuando te ríes conmigo, me gusta menos cuando nos enfadamos, esas relaciones de madres e hijas tan complicadas y tan sencillas... Me has enseñado la Paz, esa que tú tienes, me has demostrado que no es más feliz quién más tiene, ni quién menos necesita, es más feliz quién sabe que su felicidad está en los que quiere, en la felicidad de los hijos, del compañero; tú has sido feliz cuando lo hemos sido nosotros, cuando viste felices a tu marido y a tus hijas... Soportaste tiempos duros cómo Dios te dio a entender, ese Dios al que adoras, veneras y rezas, en el que confías plenamente... Niña rompiendo el hielo en ríos congelados para lavar ropas ajenas, niña fuera de casa, perdida en un cortijo ganándose el pan, cuando lo que hubiera tocado era estar aprendiendo las "cuatro reglas" que se decía entonces, aprendiendo a leer a deshora y a prisa, porque no te quedaba tiempo para perderlo con libros... Viajes que quedaron postergados, porque cuando se habían planeado la vida te arrebató al compañero que tenía que acompañarte, y sin él ya no te hacían ilusión... Él que se llevó tu risa y tu voz cantarina, que apagó tus coplas y te dejó muda de alegría, y con tu mudez llegó la nuestra... Has sido hija fiel, buena hija, la esposa que guió una casa haciendo milagros cuando los milagros no existen... Me enseñaste que los desprecios duelen, pero se quedan dentro, para que nadie sepa de ellos, has llorado lágrimas de indiferencia, de malos gestos de quien debía de haber besado tus manos y tu frente...No te preocupes, mamá, si Dios es justo, ese Dios tuyo hará justicia más allá de esta tierra cruel en donde te tocó vivir, Él, tu Dios, sabe de tu bondad, de tus plegarias pidiendo por otros, nunca por tí... Madre querida, que me dijiste adiós en un aeropuerto lejano, intentando no llorar para que no llorara yo, sabiendo que mi vida y la tuya corrían paralelas; madre querida, que cortabas uva al otro lado de la viña, junto a mí, ayudándome y haciendome fácil la distancia y el trabajo... Que cantaste nanas de niñas bonitas, a niñas que dormían mal, a niñas rebeldes que respondían con caracter cuando algo no les gustaba... Has sido faro, has sido guía, has sido ese plato caliente que me esperaba cuando mis clases terminaban y volvía a casa... Feliz cumpleaños, mamá... podría contar mil cosas y nunca alcanzaría a decir todo lo que siento, aunque a veces no lo demuestre, aunque tenga errores, aunque tenga fallos imperdonables, aunque tenga ausencias y falle en momentos en que no debiera, tú nunca los tuvistes, tú estuviste siempre, tú no fallaste nunca... No quiero que te vayas jamás, pero sé que si te vas antes que yo, te estará esperando el amor de tu vida, al que todavía recuerdas como si estuviera contigo... enséñame a ser buena, enséñame a ser justa, enséñame cómo se hace para sonreír cuando el alma llora y las penas son mucho más numerosas que las alegrías... enséñame tú, que tapabas mi boca con una bufanda para que no cogiera anginas...

NOMINACIÓN A MI BLOG... MIS NOMINACIONES... (Esto de la técnica)

En un encuentro en Alcaudete conocí a un jovén prometedor, joven promesa, encantador, buen escritor y con el que me rio mucho, sobre todo por algunos de sus enlaces llenos de ironía... Pues este joven estupendo, Javier G. Valverde, ha tenido la osadía y el atrevimiento de nominarme entre sus diez Blog favoritos, así que El espejo de la vida se ha convertido, de la noche a la mañana, en un Blog nominado en la siguiente página
Liebster Awards liebsterawards.blogspot.com.es