22 feb. 2014

A ANTONIO MACHADO... (75 años de su muerte).



Estos días azules y este sol de mi infancia..
esta larga agonía, esta muerte macabra,
estas sombras ajenas, y estos pies tan cansados…
Y esta madre querida, y esos cielos lejanos…

Se quedó el agua fría en esa fuente eterna,
en ese patio blanco, en Soria y en Baeza,
se callaron los gritos y lloraron las lunas,
y los álamos tristes ocultaron su angustia;
los gorriones detuvieron sus trinos,
los olivares verdes gritaron al camino
que había muerto Machado tan lejos de su tierra,
sin Guiomar, sin Leonor, sin su Castilla Vieja…

Vociferó el loco, gritó sus mil quimeras,
jamás duró cien años ni la risa ni la pena;
siempre habrá un hombre bueno algo desaliñado
que pagué su comida y pague su camastro,
encontraré el camino que anda el caminante,
me perderé en la tierra negra de Alvargonzález…
La Lola se ha quedado llorando junto al Puerto,
febrero le ha robado a un galán poco apuesto,
maltrecho, muy cansado de luchar contra el aire,
de perseguir estrellas y de cantar Cantares…
Murió el maestro humilde, el hombre taciturno,
nos dejó junto al mar,
con los bolsillos llenos de ganas de volar,
muy lejos de ese patio lleno de limoneros,
muy lejos de esos mares de plata y nazarenos
que cantan su saeta buscando una escalera…
Se nos fue Don Antonio, un maestro, un poeta,
una sombra pequeña paseando Baeza,
un corazón cansado que se murió de pena,
y lloramos su muerte, y esperamos su vuelta,
y se tiñen de luto las letras de poemas…
Se nos fue don Antonio y se instaló la ausencia.