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  Madre. Fui madre por primera vez a los veintiocho años, no era una niña para aquellos tiempos en los que a los veinticinco tenías que estar casada y, a ser posible, ser madre. Luché mucho para tener mi primer hijo. Me convertí en una madre primeriza, de esas competitivas, el peso del niño, la estatura del niño, la primera palabra, el primer diente, los primeros pasos… Una lucha titánica que deja agotadas a las mamis novatas, aunque se lo nieguen, negarlo no va a evitarlo, todas hemos pasado por eso, es ley de vida, las comparativas entran dentro del pax de primera maternidad. Aprendí a hacer potitos, a tomar temperatura del agua, a lavar a mano prendas minúsculas, luego aprendí a curar heridas, a valorar chichones, a ignorar rabietas. Aprendí a decir no, con rotundidad, a dar dos opciones y que se escogiera una. A castigar, a morderme la lengua para no gritar demasiado, a leer cuentos mientras se entornaban los ojos, a pasear cogiendo una manita alrededor de columpios. Aprendí a sa

UNA PURA ANÉCDOTA...

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En Dethlon he aprendido a cobrarme a mí misma. A través del teléfono he aprendido a describir sintomatología para que, con una simple llamada, me diagnostiquen. El cajero se ha convertido en el banquero que antes te saludaba cuando te acercabas a la ventanilla. Y así, paso a paso, nos estamos automatizando que es una barbaridad... Vivo en un pueblo, también pasa en las ciudades, supongo, pero en los pueblos nos conocemos todos, afortunadamente en este caso. Y un buen día te encuentras a un señor mayor instalado pacientemente frente al cajero, con el papelito correspondiente en donde lleva anotada una clave. El buen hombre mira la pantalla, mira el papelito, vuelve a mirar la pantalla, se gira, busca a algún transeúnte conocido (o desconocido pero que tenga cara de buena persona) y entonces se dirige a una y le dice "Muchacha... (lo de muchacha ya te sube la moral siendo como eres conocedora de tu edad) ¿me puedes ayudar a sacar dinero de este chisme?"... Y entonces una se pre

ESA EDAD PERDIDA...

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                                                                                                                                                                  Hace más de cuatro meses que no escribo en este Blog que, hace la friolera de más de siete año creé, que luego eliminé, que ya tenía una cantidad estupenda de visitas, pero que, a fin de cuentas, no era más que un espacio en el que divagaba y me esparcía por mis propios dominios internos. Y hoy decidí que era el día del regreso. Cambié el título y lo he llamado La edad encontrada, tal vez porque estoy ahí, en esa edad que encontré sin buscarla, como nos suele suceder a la mayoría. Un buen día nos despertamos y ¡zas! nos damos cuenta de que nos hemos encontrado con una edad con la que no contábamos. Y así estoy, disimulando, como casi todo el mundo, y haciendo que sé hacia adónde voy y de dónde vengo... Craso error, rara vez lo sabemos, aunque presumamos de ello y se nos llene la boca de autosuficiencia. No lo sabemos hasta ese

PEQUEÑOS HÉROES ANÓNIMOS... (De vuestros padres)

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"Se quedó en silencio vuestra clase. De repente, un día, tuvisteis que aprender a dejar de correr, de gritaros unos a otros, de jugar en los recreos, de reír con el maestro y agachar las cabezas por una pequeña reprimenda, aunque conocíais a Borja y sabíais que todas eran con el mayor cariño del mundo. Sin que nadie os lo advirtiera, como hacemos cuando os portáis mal, tuvisteis que quedaros en casa, sin calle, sin amigas para sentaros en el jardín, sin amigos para patear balones. De la noche a la mañana os visteis mirando hacia fuera desde las ventanas, hablando a través de los móviles con los compañeros a los que ya, sin pensarlo siquiera, habíais tenido que dejar de ver. Aprendisteis palabras nuevas, esas que no se os enseñaron porque teníais la edad de aprender otro tipo de lenguaje: estado de alarma, confinamiento, cuarentena. Y comenzasteis a ver imágenes duras y a tener noción de que la muerte estaba fuera. Os habéis quedado sin despedida de vuestro Colegio, os tocaba

VUELTA A CASA... (Recuerdos)

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Después de tres meses, hoy regresé... Me ha costado horrores abrir la puerta y una vez en el pasillo respirar. Escuché la voz de mi padre perdida por el hueco de la escalera, vi a mi madre en la cocina, la puerta de la terraza abierta, corría el viento y la cortina se movía, y mi madre canturreaba. He pasado con miedo al pequeño saloncito que hizo las veces de dormitorio cuando mi padre ya no pudo subir escaleras, la habitación desde la que se fue, y me he visto en fotos en blanco y negro mientras el polvo lo cubre todo, y la humedad. Habrá qué hacer algo con eso. He recorrido los juegos de café de mi madre dentro del aparador, y un pequeño festón de ganchillo rematando las baldas. Esos vasitos de licor con líneas azules y doradas que deben de tener sesenta años y que están como cuando me marché. Envejecí yo, pero no la máquina de coser con su hule de cuadros marrones, ni la foto de mi tía en blanco y negro colgada en un pequeño marco romboidal. Y el tiempo se ha detenido. La voz d

RECAPITULANDO... (Reflexión personal)

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He avanzado hasta mis cincuenta años y cuatro años sin darme cuenta, no me reconozco en esa niña de las fotos en blanco y negro, ni siquiera en la adolescente con los primeros colores del papel del pasado, no me reconozco ya en casi nada. He ido superando temores, olvidando consejos ajenos y creando mis propias advertencias; he ido seleccionando momentos, uno a uno, desechando los que me dañan, mimando los que me hacen sonreír para no olvidarlos nunca. He aprendido a aparcar   tareas improductivas para mis emociones y para mi mente y centrarme en las que me llenan el corazón y en las que me ponen sonrisas. He aprendido el valor de los horizontes abiertos, sin límites… Sin límites… Me he embarcado en tantas dimensiones desconocidas que he roto normas, que he desafiado al mundo y a mi misma, que no sé si vencí, que no sé si perdí, pero sé que respiré, que sufrí, que avancé, me da miedo la niebla, es como si un fantasma me envolviera y no supiera si va a dejarme de nuevo

MI RESUMEN DE UNA CRISIS (Reflexión personal)

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China nos cogía lejos, tanto que veíamos lo que pasaba como algo imposible de que nos llegara hasta la tranquila España, que lo único que ocupaba la mente eran los debates políticos, las desacreditaciones y los insultos... Y llegó a Italia, bueno, todavía no nos tocaba, esas cosas les pasan a otros. Aquí teníamos un Gobierno muy sensato, muy apto y muy preparado para grandes crisis, no había más que ver cómo estaba gestionando todas las crisis que tenía encima de la mesa. Con no aparecer es suficiente... Y un buen día, en España, ese país lleno de entendidos políticos que se sacaban los ojos por sus líderes, se vio inmersa en un contagio masivo. Los vuelos desde Italia llegaban tranquilos, y desde aquí, como somos así de valientes, nos íbamos a Italia de viaje de placer porque, total, no pasaba nada más que una gripe. Y como somos intocables a nosotros no nos iba a contagiar. Y así fuimos celebrando manifestaciones, cenas, reuniones, nos relacionábamos porque el sentir español e